Desenmascaremos el Capital para construir la Revolución Comunista

Documento Político de las

 Fuerzas Bolivarianas de Liberación, F.B.L.

 Venezuela. Enero, 2013

DESENMASCAREMOS EL CAPITAL

PARA CONSTRUIR LA

REVOLUCIÓN COMUNISTA

PRESENTACIÓN

Entre los temas que abordó, en la primera reunión que celebró al inicio del presente año, el Equipo de Conducción Nacional de las FUERZAS BOLIVARIANAS DE LIBERACIÓN, figuró el análisis de la actual situación nacional. En esta oportunidad, se decidió realizar dicho examen a partir del documento titulado: “Elementos para una Caracterización de la Realidad Social Venezolana”, el cual fue redactado por el Secretariado Nacional de la organización a mediados del año 2011, en función de sistematizar el conjunto de opiniones que, sobre este asunto, la Militancia expresaba en las discusiones que, para aquel entonces, llevaba a cabo. Adicionalmente, cabe referir que este documento fue aprobado por la segunda Asamblea Refundacional celebrada por la Militancia de las FBL a finales del citado año. 

La razón de apoyarse en el aludido material obedece, principalmente, a la necesidad de valorar el rigor y la objetividad con que se efectuó el referido análisis situacional y, en tal sentido, identificar los errores, desviaciones y deficiencias en que se pudo haber incurrido al ejecutar dicha actividad intelectiva, en el entendido que de la correcta valoración de la realidad depende en grado preponderante el éxito en la consecución de los objetivos que se tracen para un período determinado. Adicionalmente, la metodología empleada permite apreciar si hubo cambios sustanciales o no en el acontecer nacional, esencialmente, en lo relativo al curso de las tendencias que se identificaron en aquel momento.

Considerando que sustancialmente el citado análisis conserva vigencia, se acordó hacerlo público, a modo de contribución con el proceso de discusión que actualmente se desarrolla en el seno de las organizaciones y colectivos que integran el campo revolucionario y popular del país, al tiempo que contiene ciertas referencias en torno a la Teoría Dialéctica del Conocimiento que, se estima, de obligatorio estudio y comprensión para todas las y los Militantes Revolucionarios. De allí que se publica el original del material y, al final de cada punto, se anotan los comentarios y observaciones realizados en ENERO 2013; reiterando que originalmente era un documento de y para la Militancia de las FBL y que hoy, a sabiendas de su insuficiencia pero convencidos y convencidas plenamente de que es en el debate sincero, abierto y riguroso como nos vamos a dotar de una herramienta para el impulso de una verdadera Práctica Social Transformadora, se somete a la crítica y debate del colectivo nacional, en la perspectiva de su enriquecimiento y perfeccionamiento.

Por último, lo relativo a la cuestión internacional, es decir, la situación de VENEZUELA EN LA ACTUAL DINÁMICA MUNDIAL, especialmente, lo concerniente al rol que le han asignado en la actual División Internacional del Trabajo, con ocasión del proceso de recolonización de los Estados-Naciones por parte del Capital global, se sistematizó en otro documento, razón por la cual, en el presente no se hacen alusiones a este tema.  

ELEMENTOS PARA UNA CARACTERIZACIÓN

DE LA REALIDAD SOCIAL VENEZOLANA

“La primera batalla

 se pierde o se gana

 a nivel de los fundamentos y métodos

 de la racionalidad humana”

Caracas, agosto, 2011

DEL MÉTODO DIALÉCTICO:

Quienes pretendan conscientemente TRANSFORMAR un SISTEMA SOCIAL realmente existente, deben inexorablemente conocerlo y, en especial, saber: qué factores y dinámicas generan dicho sistema; en qué se sustenta éste; cómo funciona; cuáles son los factores esenciales que determinan su constitución y existencia; cuáles son las principales contradicciones que están presentes en él; cuáles son las condiciones que se requieren para que se produzca un cambio; qué fuerzas sociales interactúan en su dinámica; cuál es la principal fuerza motriz interesada y capaz de impulsar un proceso de transformación y llevarlo hasta sus últimas consecuencias; qué fuerzas sociales se opondrían a la concreción de un cambio; bajo qué criterios se estiman las posibilidades de que, en un momento histórico determinado, se pueda materializar un cambio social; qué tipo de medidas deben aplicarse en función de promover las condiciones favorables para que se produzca la transformación social; qué factores determinan la orientación, carácter y alcance del cambio social; qué elementos permiten verificar que está en curso un proceso de cambio social; cuándo se puede afirmar objetivamente que se ha producido un cambio social; qué es lo que verdaderamente produce el cambio o transformación social. En fin, es necesario conocer objetivamente el complejo conjunto de elementos, factores, agentes, relaciones, prácticas, hechos, dinámicas, etcétera,  que producen y re-producen la REALIDAD SOCIAL como totalidad histórico-concreta, pues, de otro modo, el accionar transformador, por más abnegado y heroico que sea, no será lo suficientemente eficiente y eficaz, como para garantizar el logro del objetivo planteado. En consecuencia, NO ES POSIBLE TRANSFORMAR CONCIENTEMENTE UNA REALIDAD QUE NO SE CONOCE.

De allí que la investigación y el estudio dirigido al análisis de la realidad social venezolana se constituye en una permanente necesidad para la Militancia Comunista, pues sólo podrá cumplir cabal y eficientemente con el compromiso de contribuir a la reorganización comunista de la sociedad, si logra hacerse de una cabal comprensión  de los principales rasgos que la caracterizan.

Es por esta razón que se ha colocado como epígrafe del presente documento la afirmación de que “la primera batalla se pierde o se gana a nivel de los fundamentos y métodos de la racionalidad humana”, pues, si de entrada partimos de una concepción no dialéctica del mundo, o sea, metafísica y, por tanto, consideramos que éste es sustancialmente estático; o, si pensamos que el desarrollo del mundo obedece a fuerzas sobrenaturales, es decir, nos ubicamos en el plano de la filosofía idealista y, por consiguiente, consideramos que el futuro de la humanidad no es el resultado de su propio quehacer, sino el destino fijado por una voluntad divina,  entonces, HEMOS PERDIDO LA PRIMERA BATALLA, ya que, poco o nada podemos hacer para contribuir con nuestro esfuerzo a transformar la humanamente irracional realidad social en que vivimos.

Dicho en otras palabras: “El mundo siempre ha sido así, y así seguirá siendo”; “Siempre ha habido ricos y pobres, y eternamente lo seguirá habiendo”; “Todo lo que ocurre bajo el sol está escrito, o sea, el futuro está predestinado”; “Nunca llegaremos a conocer la verdad, dado que ésta está reservada a dios”; “Los seres humanos por naturaleza son egoístas, codiciosos y malignos”; “Debemos aceptar la realidad como es, y punto”; “La inteligencia del ser humano radica en adaptarse a la realidad”; “Los que mueren de hambre es porque no les gusta trabajar”; en suma, que no tiene sentido luchar porque siempre habrá el bien y el mal, y en definitiva, el mundo seguirá siendo siempre igual. Estos razonamientos, que encierran y expresan la ideología del capital, si los aceptamos como VERDADEROS, no solo presuponen el hecho de que hemos internalizado los métodos y fundamentos de la racionalidad del capital, sino, lo que es más grave, implican una autonegación y autolimitación de nuestras potencialidades como sujetos capaces de desplegar una práctica social que conlleve al cambio de la realidad en que vivimos, por consiguiente, una vez más, por causa de admitir como verdaderos los falsos razonamientos del capital, HEMOS PERDIDO DE ENTRADA LA BATALLA en el campo de la confrontación de las IDEAS.

 En este contexto, la TEORÍA DEL CONOCIMIENTO, particularmente en lo atinente a sus métodos y fundamentos, ejerce una función determinante en la perspectiva de garantizar un conocimiento objetivo de la realidad, en especial, en cuanto a la comprensión de las leyes que la rigen, lo cual incide,  de forma definitiva, en la formulación tanto del Programa Comunista de la Transición como de la Estrategia y la Táctica para su realización, pues un desacertado análisis al respecto, o una incompleta comprensión del desenvolvimiento de la realidad social representa, entre otros, uno de los principales obstáculos para develar las fuerzas que impiden o ejercen resistencia contra el desarrollo de la Revolución Social. Igualmente, un inexacto o incorrecto entendimiento de la realidad dificulta el concebir y ejecutar, de manera eficiente y oportuna, una PRÁCTICA SOCIAL TRANSFORMADORA que logre producir el suficiente impacto como para provocar la ruptura creadora que implica la edificación de la Sociedad Comunista.

Es en este sentido que cobra pertinencia, en el marco de la BATALLA DE LAS IDEAS, preguntarse: ¿Qué es la realidad social? ¿Qué produce la realidad social? ¿Es factible cambiar la realidad? ¿Qué es lo que hace cambiar la realidad? ¿Cuáles son los rasgos que caracterizan la realidad? ¿Cómo podemos conocer la realidad, es decir, qué método aplicar para lograr tal finalidad? ¿Cómo sabemos si el conocimiento sobre la realidad es verdadero? ¿A partir de qué principios y valores juzgamos la realidad? ¿Cómo saber que nuestros razonamientos son correctos? ¿Cómo verificamos que se están produciendo cambios en la realidad? ¿Qué elementos deben integrar la Práctica Social para que ésta adquiera el carácter de transformadora? ¿Cómo establecemos que los cambios que se están produciendo en la realidad social están a favor o en contra de los objetivos que perseguimos?  Pues de las respuestas que se elaboren al respecto, dependerá el éxito o fracaso en la consecución de los resultados históricos que aspiramos producir a través de la práctica social que desarrollemos, en congruencia con los planes que se formulen para tales fines.

Ahora bien, es necesario tener presente que en la Batalla de las Ideas, LAS IDEAS QUE NO SE CONOCEN NO PARTICIPAN EN LA CONFRONTACIÓN, por consiguiente, se concurre al teatro de la guerra teórica en una situación de franca debilidad que, obviamente, incide en los resultados de la lucha, pues probablemente reconozcamos como cierto lo que es falso, o continuemos re-produciendo razonamientos incorrectos, solo por el hecho de no conocer la verdad o ignorar el razonamiento correcto. De manera que aquel que no ha logrado un suficiente desarrollo intelectual, vale decir, que carece de suficiente conocimiento y manejo de categorías y conceptos, inevitablemente buscará en el mundo de las fantasías los elementos para comprender y explicar las dinámicas que integran la realidad social y, en consecuencia, elaborará los planes tendientes a la transformación de la realidad a partir de ilusiones, lo que es equivalente a una pretensión irrealizable. De allí nuestro firme convencimiento de que: NO HAY NADA MÁS PRÁCTICO QUE UNA IDEA CORRECTA.

En este orden de exposición, es menester adicionar que es sólo posible realizar un objetivo examen de la realidad, si se hace uso de todas las herramientas que brindan las ciencias y, en el campo de lo social, si aplicamos con rigurosidad el MATERIALISMO HISTÓRICO.

En efecto, explica esta científica concepción materialista de la historia del desarrollo dialéctico de la sociedad humana que el conocimiento es un proceso histórico y social que tiene como propósito reflejar la realidad objetiva en la conciencia del ser humano. Es decir, es la aproximación del pensamiento al objeto que se desea conocer. Dicho conocimiento tiene como fuente primaria y fundamental la Práctica Social, o sea, el hacer humano o, más propiamente, el conjunto de actividades que realizan los seres humanos en función del logro de una finalidad. De manera que, si el objeto que se busca conocer es la realidad social, se requerirá entonces observarla íntegramente, esto es, como una TOTALIDAD y no como una suma de partes aisladas, toda vez que la totalidad implica las PARTES más las RELACIONES que existen entre ellas.

El Materialismo Histórico emplea el MÉTODO DIALÉCTICO para conocer la situación real de una sociedad concreta, mediante la reproducción intelectual de ésta, a través de la ABSTRACCIÓN, vocablo relativo a ABSTRAER, que literalmente significa: “TRAER HACIA FUERA DE”. En consecuencia, esta concepción metodológica dialéctica, básicamente, consiste en la operación mental que realizamos para sacar de la realidad una idea que, al principio, es fundamentalmente una manifestación de nuestra percepción sensorial, pero que luego, al aplicarle las leyes de la LÓGICA DIALÉCTICA, en tanto ciencia capaz de ordenar nuestro pensamiento y de garantizar que hagamos uso de la razón de forma ordenada y congruente,  aquella inicial idea, fruto de nuestras capacidades sensoriales, puede adquirir el rango o cualidad de VERDAD CIENTÍFICA, es decir, que guarde correspondencia, congruencia o sujeción con la realidad objetiva.  

La Militancia Comunista es incansable en la búsqueda del Conocimiento Científico, pues tiene plena conciencia de la utilidad que éste proporciona en el proceso de transformación de la realidad, ya que una Práctica Social que no se fundamente en un conocimiento verdadero, fatalmente conducirá al fracaso, es decir, a no alcanzar los objetivos propuestos, independientemente de las justas motivaciones que guíen a los Sujetos productores de la práctica. También tiene conciencia de la complejidad que supone la labor cognoscitiva, habida cuenta de que la realidad es múltiple, dinámica y contradictoria, siempre está en proceso de construcción y, en definitiva, es la resultante de múltiples determinaciones, por cuya razón, el estudio, la investigación y el desarrollo intelectual de la Militancia Revolucionaria es parte de la sustancia constitutiva de su perfil.

Adicionalmente, el Materialismo Histórico soluciona la problemática relacionada con la cuestión de saber cuándo un conocimiento es verdadero y, a tales fines, afirma que la Práctica Social constituye el criterio científico para su determinación.  En principio, entiende por Práctica Social la manera como nos relacionamos con la naturaleza, como nos relacionamos con nuestros semejantes, como estamos en el mundo, como vivimos, como producimos, como satisfacemos nuestras necesidades, como nos organizamos, como pensamos, como nos comportamos frente a la realidad, es decir, si la aceptamos, la cuestionamos o somos indiferentes ante ella. Por consiguiente, la Práctica Social contiene diversas PRÁCTICAS ESPECÍFICAS de acuerdo a la actividad que se realice, a saber: Práctica Cultural, Productiva, Política, Organizativa, Militar, etcétera, las cuales,  no es que existen objetivamente de forma separadas, autónomas, aisladas, sino que se encuentran todas relacionadas entre sí, con ocasión de los vínculos y nexos que establecen los seres humanos en función de satisfacer sus necesidades tanto con la naturaleza como entre ellos mismos. Se hace esta distinción, a los fines de una mejor comprensión de lo que es la Práctica Social en concreto, es decir, para conocer con mayor rigurosidad sus causas, formas de exteriorizarse y las consecuencias que produce, lo cual se logra haciendo uso de la ABSTRACCIÓN, pues a través de ella intelectualmente CONCEPTUAMOS y DESAGREGAMOS los elementos que la conforman.

Ahora bien, la reflexión que se efectúe sobre una Práctica Social determinada y en torno a una realidad social concreta, no pueden quedar en un nivel de abstracción que impida distinguir elementos, rasgos, situaciones, etcétera, sino que éstos deben confrontarse permanentemente con la práctica y realidad objeto de examen. Es en esa dinámica en la que se conjuga o se fusiona la TEORÍA con la PRÁCTICA, dando lugar así a la configuración de la PRAXIS. Dicho en otros términos, la Teoría se constituye en Praxis, cuando se hace Práctica Social, pero no cualquier Práctica, sino aquella que es capaz de transformar la realidad SUPERANDO la existente. 

Por otro lado, resulta conveniente advertir que este trabajo no tiene carácter conclusivo sino que, por el contrario, se trata de un inicial esfuerzo de sistematización de un conjunto de datos y apreciaciones en torno a la real situación actual de la sociedad venezolana, en función de contribuir a su comprensión e identificar sus tendencias. Por consiguiente, pretende ser un material de apoyo para continuar la investigación y orientar la discusión acerca de tan vital cuestión, pues, como es sabido, una de las condiciones esenciales para que se configure una AUTENTICA PRÁCTICA SOCIAL REVOLUCIONARIA estriba en el conocimiento objetivo de la realidad que se pretende transformar.

Así pues, cuando las y los militantes de la Causa Comunista realizan un análisis de una situación histórica concreta, están guiados por intereses expresos y concretos, es decir, no obran como filósofos contemplativos o como comentaristas o narradores de un proceso o acontecimiento dado, sobre el que no tienen posición alguna, sino  que actúan como Militantes Revolucionarios que encarnan y, a la vez, son portadores de posiciones, objetivos y, en fin, de un PROYECTO HISTÓRICO SOCIAL.

 En consecuencia, la finalidad de examinar la realidad es la de establecer la Correlación de Fuerzas entre las Clases Sociales que luchan en procura del desarrollo y defensa de sus connaturales intereses, a saber: la Burguesía en función de la  acumulación de capital; y el  Proletariado,  en aras de la  liberación del trabajo humano.

A partir de la investigación analítica es que se pueden identificar las debilidades y fortalezas de las fuerzas en lucha en la sociedad, sus potencialidades y tendencias; así como las condiciones objetivas y subjetivas que favorecen su desarrollo o las conducen a su debilitamiento.

Finalmente, resta agregar antes de entrar en la materia, algunas precisiones relacionadas con el trabajo propiamente. En efecto, en las siguientes líneas se expone una breve CARACTERIZACIÓN de la realidad social de Venezuela, esto es, una identificación y determinación de los RASGOS distintivos de su concreta realidad actual, lo que nos permite diferenciarla de otra realidad, o en todo caso, suprimir ilusiones que nos conlleve a fabricarnos falsas expectativas en cuanto a su devenir histórico.

 

DE LA CARACTERIZACIÓN DE LA REALIDAD 

He aquí pues, los rasgos más relevantes que caracterizan la realidad histórica concreta de la Venezuela de hoy:

1.- La actual polarización política de la sociedad se enmarca en la órbita del  capital: La actual dinámica de la sociedad venezolana y, en particular, la que se expresa en su dimensión política, la cual sin duda es la determinante, no se desarrolla en el marco de una lucha que se configura entre sujetos que propugnan PROYECTOS HISTÓRICOS diferentes, toda vez que el conjunto de medidas que proponen los sujetos políticos en disputa para solucionar los graves problemas que  actualmente experimenta la sociedad venezolana está inscrito en el marco de la preservación del capital, sólo se diferencian fundamentalmente, en las formas que éste debe adquirir y en sus beneficiarios.  Por consiguiente, básicamente, los conflictos políticos en curso se limitan a una lucha que sustancialmente tiene por objeto el desplazamiento de quienes ostentan posiciones hegemónicas, es decir,  donde unos luchan por conquistarlas y otros por defenderlas, sin que ello signifique una negación de la civilización del capital.

En consecuencia, no es verdad que actualmente en Venezuela se libra una confrontación entre dos Proyectos Históricos contrapuestos, donde el gobierno representa un proyecto de transición socialista y la oposición al gobierno representa un proyecto de capitalismo salvaje, sino que ambos son proyectos políticos enmarcados en una misma HISTORICIDAD SOCIAL, en el sentido, se insiste, que ambos conciben el desarrollo de la sociedad venezolana en el marco del régimen de producción y reproducción del capital.

            Para que un proyecto adquiera el carácter de histórico, se requiere que trascienda la formación económico-social frente a la cual se postula como alternativa, de allí que no basta con calificarlo de histórico o de socialista para que en esencia lo sea. Es necesario que la sociedad que se proyecta construir  sea una negación radical de la que le antecede, es decir, de aquella de la cual se parte  y, en ese contexto, no existe forma alguna de realizar una Revolución Social sin que haya una transformación o cambio radical del Modo de Producción Social.

En conclusión, el carácter histórico de un proyecto de sociedad, o sea, de un Proyecto Histórico Social, viene dado inexorablemente por el hecho de que se proyecta la organización social de un nuevo modo de producir los bienes y servicios requeridos para satisfacer las necesidades, de manera que, si dicho proyecto no comporta una negación del modo imperante de producir, no hay cambio radical de la sociedad, por tanto, no se está en presencia de un verdadero proyecto histórico. De allí que los proyectos hoy en disputa en el país se encuadran en la historicidad del régimen de producción del capital, pues en definitiva, la pugna se centra en conquistar o defender los intereses que encarnan las múltiples expresiones de la personificación del capital.

El hecho de que determinados sectores de la histórica y tradicional burguesía venezolana hayan sido desplazados de sus posiciones hegemónicas, no equivale necesariamente que haya habido una lucha sincera, frontal y contundente contra el sistema y lógica del capital en Venezuela, ya que lo que verdaderamente ha acontecido es que se ha producido una parcial sustitución de dichos sectores. Expresado en otras palabras, no es que se ha venido derrotando el capital y, en consecuencia, se haya avanzado en la construcción socialista, sino que los sectores que lo personificaban han sido parcialmente desplazados y, por tanto, sustituidos por nuevos sectores sociales, de manera que la lógica y funcionamiento del capital continúa con el mismo grado de vitalidad que ayer, por cuya razón, los conflictos políticos que se escenifican en la Venezuela de hoy, se mantienen dentro de la historicidad del capital.

En definitiva, lo que hoy se disputan los principales sujetos políticos que interactúan en la sociedad venezolana, es el control de la institucionalidad del Estado como mecanismo que garantiza la apropiación de la renta petrolera. Estos sujetos se diferencian, básicamente, en los criterios en que sustentan y orientan la distribución y reparto de la referida renta petrolera. No hay pues, en el actual gobierno Bolivariano una posición genuina de lucha contra el capital.

ENERO 2013: Cada vez se hace más notorio este rasgo distintivo de la realidad del país, pues mientras más propaganda realizan para presentarse como dos Proyectos Sociales distintos, más se evidencia que sus pugnas y contradicciones se limitan al campo del control del sistema institucional que integra el Estado Venezolano. Durante el año 2012, las coincidencias entre los dos principales grupos que polarizan políticamente, dejó claro que las diferencias se centran en aspectos y elementos que no ponen en discusión o riesgo el orden social del capital, ya que sobre los elementos que estructuran y sustentan el régimen de acumulación de capital en Venezuela, no existen mayores diferencias, a saber: otorgamientos de concesiones sobre las reservas petroleras y mineras de la nación; empresas mixtas como nueva forma operativa y organizacional del Capital Global; contenido de la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo; régimen tributario y, en especial, la prohibición de la doble tributación, las exenciones y exoneraciones al capital importador; los beneficiarios de la venta de los Bonos del Tesoro o petroleros; la no demarcación de los territorios indígenas y, subsiguientemente, el desplazamiento forzoso de dichas comunidades para entregárselos a las compañías trasnacionales; la fijación de las tasas de interés bancario y su encaje legal; la compra de los Certificados de Reintegro Tributario; la importación de sustancias químicas altamente contaminantes como base de la agroindustria, así como la comercialización de semillas transgénicas; la explotación de las minas de carbón; los nefastos contenidos mediáticos, particularmente los de la televisión; el ocultamiento del manejo de las finanzas públicas; etc.

En suma, mientras se propagandiza en torno a un supuesto enfrentamiento entre “socialistas bolivarianos” y “capitalistas salvajes”, el Capital, en tanto relación histórica de dominación y explotación, se consolida y expande en el marco de la nueva etapa de reacomodo que actualmente experimenta. Constantemente el gobierno del socialismo del siglo XXI publicita firmas de convenios con conglomerados multinacionales dirigidos a fijar las condiciones de su intervención en las actividades vitales de la nación.

2.- El Presidente Chávez es el factor determinante de la dinámica política en la Venezuela actual: En principio esta situación luce lógica en virtud de tratarse del Jefe del Estado y Presidente del principal partido político del país (PSUV); no obstante, en el proceso de construcción de una sociedad socialista, en la que la PLANIFICACIÓN Y CONDUCCIÓN DE LA ECONOMÍA nacional necesariamente debe ser un proceso de amplísima participación de los sectores explotados y oprimidos que incorporan su FUERZA DE TRABAJO al Proceso Productivo, no es correcto que las decisiones que inciden en el devenir de dicho proceso de construcción social descansen exclusivamente en su persona, pues aun cuando pudiera admitirse lo acertado de dichas decisiones, el hecho de excluir, a quienes producen la riqueza social, de la planificación y dirección de la economía, no sólo contraviene los más elementales principios del socialismo revolucionario, sino que se constituye en la condición más fecunda para que florezca la más vigorosa burocracia que, al fin y al cabo, termina usurpando las instancias de conducción de la sociedad.  Baste citar como ejemplos, que la fijación de los salarios mínimos, los procesos de compras forzosas de empresas privadas (expropiación), la devaluación de la moneda, la compra de bienes y contratación de servicios en el extranjero, no son informados y debatidos con la sociedad venezolana, y menos aún con su Clase Obrera.

            Este rasgo caracterizante de la situación adquiere relevancia significativa, a propósito del proceso político que está en curso hoy en Venezuela, ya que el destino de la Revolución Bolivariana depende en medida determinante de la suerte del Presidente Chávez. En efecto, el desenlace del estado de salud del Presidente influirá de forma definitiva en el desenvolvimiento del proceso denominado Revolución Bolivariana, especialmente considerando que, durante el año 2012 se prevé la celebración de elecciones presidenciales; de gobernadores y gobernadoras; de diputadas y diputados a los consejos legislativos; de alcaldes y alcaldesas; y de concejales y concejalas. Estos dos aspectos, es decir, la tendencia de la evolución del estado de salud del Comandante Chávez, sea a la recuperación o, sea a su agravamiento, conjuntamente con la víspera de la realización de elecciones constituyen elementos que convierten al actual MOMENTO POLÍTICO en una verdadera COYUNTURA POLÍTICA, toda vez que su desencadenamiento definirá el rumbo de los futuros acontecimientos. Conviene adicionar en este punto que, a la fecha, la información que se posee acerca del estado de salud del Presidente y del Cronograma Electoral es escasa, de poca confiabilidad y contradictoria.

                   ENERO 2013: En los procesos electorales celebrados en el curso del año 2012, las candidaturas postuladas por el partido de gobierno resultaron triunfantes, con las excepciones ya conocidas, por cuya razón, el gobierno Bolivariano amplió su hegemonía en el control de los entes, organismos e instancias constitutivas del entramado institucional del Estado venezolano. En este sentido, en la cuestión electoral, que para el año 2012 representaba un elemento más en la configuración del momento político como coyuntura política, los resultados que arrojaron dichos comicios no sólo agotaron su carácter coyuntural, pues cerró la posibilidad de que se materializaran tendencias distintas a la que expresaba la propia realidad existente para el momento de su realización, sino que, en términos de control del Estado, la situación no cambió, por el contrario, se conservó y consolidó el control de éste por parte del grupo político que lideriza el Presidente Chávez.

                   De otra parte, cabe señalar que el otro elemento considerado como constituyente de la coyuntura, vale decir, el concerniente al estado de salud del Presidente Chávez, continúa tensionando la situación, toda vez que, aún cuando se desconoce la magnitud de la gravedad de la misma, todo indica, a propósito de las actuaciones del gobierno, que estaría planteándose la convocatoria de nuevos comicios para elegir al Presidente de la República, lo que en consecuencia, reconfiguraría el carácter coyuntural del momento político.

                   En este escenario, conviene destacar que frente a la cesación por parte de Chávez en el ejercicio de las funciones públicas que implica la Presidencia de la República y, subsiguientemente, la elección de Nicolás Maduro para ocupar dicho cargo, no significaría una ruptura en la direccionalidad de la gestión del gobierno Bolivariano, en el sentido de que vayan a producirse cambios sustanciales en sus planes y orientación política. De allí que sostengamos que, con ocasión de la sustitución del Presidente Chávez, no se iniciaría un período de transición política, pues el grupo político al mando del Estado Venezolano continuaría siendo el mismo, por tanto, mantendría su desempeño en el marco de la administración del Capitalismo de Estado que se ha consolidado y desarrollado en el curso de la Revolución Bolivariana con una cada vez mayor injerencia de factores extranjeros que lesionan la independencia y soberanía de la Patria. Lo anterior no niega que podrían escenificarse luchas inter-fraccionales mientras se concrete y concluya la etapa de reacomodo de los jerarcas que integrarían el mando administrativo del Estado, mas dichas pugnas y confrontaciones no serían expresiones de contradicciones que emergen por encarnar o representar intereses antagónicos e irreconciliables, sino la mera manifestación de disputas por alcanzar mayor control de las instancias decisoriales del Estado, en la perspectiva de favorecer a los grupos económicos-financieros nacionales e internacionales que representan, o en todo caso, en función de su propio enriquecimiento.

                   En suma, el actual momento político en que se encuentra Venezuela es el resultado de la conjugación de un conjunto de elementos estructurales, de orden nacional e internacional. La variación de algún elemento o circunstancia no determinante en lo estructural no implica necesariamente la afectación de la totalidad de la realidad política concreta. En otras palabras, el arribo de Nicolás Maduro a la Presidencia de la República no representaría una alteración de la dinámica política en que se ha desenvuelto hasta ahora el gobierno Bolivariano, toda vez que tal acontecimiento no connotaría el cambio de un elemento estructurante de la realidad, en el sentido de que el remplazo de la persona del Comandante Chávez en la Presidencia de la República comporte el inicio de un período de confrontación al Capital, es decir, la aplicación de un conjunto de medidas que apunten a la construcción del Socialismo Revolucionario. De allí que, con Chávez o sin Chávez, no habrá gobierno verdaderamente Revolucionario, a menos que se produzca un proceso de empoderamiento de los sectores más avanzados del pueblo oprimido y explotado que, enarbolando las banderas de la Revolución Social, en un primer momento incidan en la direccionalidad de la gestión del gobierno para provocar un proceso de rectificación que conduzcan al encausamiento del ejercicio del gobierno en aras de la implementación de un conjunto de medidas que apunten al desarrollo independiente y soberano de la Patria.

                  Más aún, se constata que el gigantesco aparato propagandístico dirigido por el gobierno Bolivariano, a costa de muchos millones de dólares, ha desarrollado una apabullante campaña publicitaria que ha logrado hacer olvidar o minimizar los cuestionamientos o rechazos que, a viva voz, se expresaban contra Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, por consiguiente, en el marco del acatamiento de la instrucción impartida por el Comandante Chávez, el grueso de las amplias mayorías populares que apoyan al gobierno han asumido la continuidad del proceso Bolivariano sin Chávez, lo cual representa un avance para la estabilidad del gobierno, en caso de una eventual elección presidencial. En síntesis, pese a los signos de saturación que ya comienzan a reflejarse por la agobiante publicidad gubernamental, la verdad es que su finalidad ha sido alcanzada, en tanto que hoy por hoy, Nicolás Maduro recoge el sentimiento Chavista.

                   La hipótesis de una victoria electoral de la oposición al gobierno, en rigor metodológico forzosamente debe ser evaluada; no obstante, su acaecimiento, aparte de conllevar a una desaplicación progresiva de las justas políticas sociales adelantadas por el gobierno Bolivariano, significaría una nueva recomposición de la Burguesía Comercial que se ha robustecido en los últimos años a la sombra del erario público y, en especial, todo el cuadro de relaciones internacionales en procura de reposicionar a las compañías trasnacionales de capital principalmente estadounidense en la monopolización de los recursos y negocios que hoy dominan trasnacionales y multinacionales de otras latitudes, sin que ello pueda concebirse como una posición anticapitalista, sino un viraje hacia una nueva alineación del Estado Venezolano a sectores del capital global que fueron desplazados con ocasión de la Revolución Bolivariana. En pocas palabras, se reiniciaría un período de pugnas inter-burguesas e inter-imperialistas, en el marco de luchas populares dirigidas fundamentalmente a la defensa de las conquistas obtenidas durante el mandato del Presidente Chávez.

3.- Manifiesta incapacidad del Estado para resolver los problemas fundamentales de la sociedad Venezolana: Ciertamente, a pesar de toda la fortaleza que posee y exhibe el Estado venezolano, particularmente la atinente a la disponibilidad de suficientes y cualificados recursos humanos; a su exuberante capacidad financiera; a su amplísima y desarrollada infraestructura física; a la casi inauditable disponibilidad de recursos materiales; en fin, a poseer todo lo necesario para solucionar la problemática que aqueja al pueblo trabajador de la patria, la realidad indignante es que poco se ha avanzado en ese terreno, más allá de la costosa publicidad oficial y de las campañas propagandísticas que pretenden convencer de lo contrario, pues la realidad no se oculta con oropeles y espectáculos, por más fantásticos y millonarios que éstos sean.

Los problemas de ayer, aún perviven en el seno de la Venezuela de hoy. El terror generalizado en que vive la sociedad producto del criminal accionar de la desbordada delincuencia social;  el intenso proceso de socavamiento de los más elementales principios éticos para garantizar una armoniosa convivencia colectiva; la pérdida de prestigio y respeto a las figuras institucionales de la autoridad pública; el ineficiente funcionamiento de los servicios públicos; la tolerancia generalizada a la corrupción; la extensión y consolidación de la impunidad; el desacreditado e inoperante sistema de administración de justicia; el dispendioso gasto público; la absoluta ausencia de transparencia en el manejo y administración de los asuntos públicos; la obstaculización y persecución de cualquier intento de ejercer control social sobre la administración pública; el enquistamiento en los supremos niveles decisoriales de las principales instituciones del Estado de una privilegiada burocracia apátrida y contrarrevolucionaria que obra sin la menor limitación y al amparo de la más oprobiosa impunidad; en fin, todos estos hechos dan cuenta de que no se trata de una simple exageración retórica, sino de un verdadero agravamiento de la problemática nacional

 Hoy se comienzan a percibir signos inequívocos de un intenso y prematuro proceso de deslegitimación del régimen institucional de la Nación, lo que conlleva a favorecer la consolidación de una dinámica social al margen de la institucionalidad, en cuyo ambiente, se fortalecen las prácticas burocráticas, corruptas, clientelares y de favorecimiento a intereses contrarios a la patria, por consiguiente, se deteriora el normal funcionamiento institucional de una sociedad que pudiera convivir felizmente con base en un régimen que contemple derechos y obligaciones para todas y todos sus integrantes por igual.

ENERO 2013: Este rasgo caracterizante de la realidad de la sociedad venezolana se ha acentuado, en especial, en lo tocante a la problemática de la seguridad ciudadana. Hoy, bandas de delincuentes son protegidas por autoridades públicas a la vista de toda la colectividad. Lo que ocurre con los llamados “sindicatos de la construcción” representa la constatación inobjetable de esta depravada situación social, pues dichas bandas delincuenciales operan al amparo del Estado y en perfecto contubernio con las contratistas de las instituciones públicas, en función de desconocerle los derechos a las trabajadoras y los trabajadores; perseguirlos y asesinarlos si optaran por organizar sindicatos clasistas y autónomos del patrono; extorsionar bajo la figura de la vacuna, para lo cual se reparten los espacios de las ciudades o lugares donde se ejecutan obras civiles, en fin, son grupos armados al servicio del capital que actúan bajo la coordinación de las contratistas, empresarios y el sector patronal del país, sin que haya fuerza policial o militar que los combata resueltamente. Prácticamente le han impuesto a la sociedad venezolana y, en particular, al Pueblo Laborioso que vive de la venta de su fuerza de trabajo, las inhumanas reglas que imperan en las cárceles nacionales, donde el grupo que mejor se articule y armonice sus intereses con las autoridades carcelarias, termina gobernando los pabellones y, por ende, beneficiándose completamente de todos los negocios.

De otra parte, el desabastecimiento, sea por la ausencia de planificación en las importaciones, sea por indisponibilidad de divisas, sea por la ineficiencia en la ejecución de las operaciones portuarias, sea por acaparamiento de las compañías comercializadoras, en fin, sea por la implementación de un “plan conspirativo de la oposición al gobierno”, demuestra la incapacidad del Estado para garantizar el suministro seguro y oportuno de los bienes básicos requeridos por la población.

El proceso de deslegitimación de las principales instituciones públicas ha llegado a tal extremo que el pueblo en general ha optado por no solicitar o hacer uso de los servicios que formalmente dicen prestar. El caso del sistema de administración de justicia exhibe de forma notoria esta situación. Cada vez son menos los que concurren a los tribunales a buscarle una solución a sus problemas, ya que de antemano saben que si la solución llega, será después de varios años y sin garantía alguna de que sea apegada a derecho. En este contexto, la solución es hacerse justicia por sus propias manos, con el inconveniente de que ésta se imparte sin atender ningún principio ético y carente de la más mínima proporcionalidad.

En suma, el desfase entre las reglas formales y las reglas reales que rigen la vida de la sociedad venezolana es gigantesca, por lo cual, se vive prácticamente en una situación de completa anomia, en la que la nueva burguesía comercial, en tanto condensación y expresión de los factores de poder que hegemonizan la sociedad venezolana, no cesa en hacer leoninos negocios en perjuicio de los intereses del Pueblo de la República Bolivariana. 

4.- Ausencia en el país de una referencia política revolucionaria suficientemente desarrollada. Actualmente, el conjunto de partidos, colectivos, grupos, frentes, movimientos, en fin, el conjunto de organizaciones que desde el campo de la revolución proclaman su vocación de poder en aras de la construcción de la Sociedad Socialista, confrontan un alto nivel de debilidad tanto en el plano teórico como en sus capacidades para el desarrollo de acciones que contribuyan a la transformación de la realidad social de la Venezuela de hoy.

 La orfandad y ambigüedad teórica;  la inestabilidad en su funcionamiento;  la carencia de programas o planes de trabajo que orienten su accionar; la precaria disponibilidad de recursos humanos y materiales; el reformismo, electoralismo y sectarismo como ejes principales de su actuación; la dependencia del Estado para proveerse de recursos; el reduccionismo de su accionar al plano estrictamente  político-electoral, o de mero apoyo a las actividades propagandísticas del gobierno; el inconstante impulso de  iniciativas políticas. Todo ello constituyen los rasgos definitorios de la situación que experimentan en general en este momento histórico. En síntesis, ninguno de ellos, considerados individualmente, ni todos en su conjunto,  logran convertirse en una referencia capaz de animar a las masas populares a emprender el camino de la lucha revolucionaria.

Este aspecto representa la paradoja y, a su vez, la tragedia más grave que sufre el pueblo venezolano, pues existiendo condiciones que permiten y favorecen el desarrollo de iniciativas y dinámicas, en la perspectiva de ir organizando una auténtica y verdadera REFERENCIA REVOLUCIONARIA en el país, el conjunto de las fuerzas que se autodefinen revolucionarias, se encuentran inmersas en una situación de CRISIS DE DIRECCIONALIDAD que casi las coloca al borde de la postración y el inactivismo social. Sin embargo, lo anterior no niega la existencia de organizaciones que cuentan con la potencialidad de perfilarse en auténticas referencias revolucionarias, pero que, hoy por hoy, se encuentran aún en una fase indiscutiblemente embrionaria o de profunda debilidad, vale decir, que sus capacidades para impactar en la realidad son mínimas, por no decir casi nulas.

En conclusión, las organizaciones políticas que verdaderamente luchan contra el Capital, tanto en su expresión pública como privada,  no cuentan en este momento con la suficiente capacidad política como para  determinar o incidir en el rumbo de la conducción de la República, siendo, paradójicamente, el grupo social que objetivamente cuenta con la mayor potencialidad para la acumulación de fuerza política. 

  Tratamiento especial exige la situación de la CLASE OBRERA de la Patria y, particularmente, lo concerniente al grado de fuerza que conscientemente ha acumulado, en la perspectiva de la realización de su misión histórica. En primer lugar, es necesario señalar que su nivel de constitución o de conformación como SUJETO HISTÓRICO es sumamente incipiente, es decir, no ha superado el estado de Clase en sí, o sea, su objetiva ubicación en el Proceso Productivo como conjunto de personas desposeídas de los Medios de Producción, por lo que se ve necesariamente forzada a vender su Fuerza de Trabajo para poder subsistir. En el plano de la Subjetividad, vale decir, como Clase para sí, es donde se aprecia la GRAVEDAD DE SU CRISIS, pues el conocimiento de la realidad en la que interactúa, su nivel de conciencia, su grado de organización, su disposición a impulsar  iniciativas de formación y comunicación,  su autonomía para ejecutar  planes de lucha, en fin, su Practica Social como protagonista fundamental de la LUCHA de CLASES es casi inexistente, habida cuenta de que no ha logrado emprender el camino que le garantice posicionarse en el CONFLICTO DE INTERESES antagónicos e irreconciliables que estructura la sociedad venezolana, como Sujeto Político con pretensiones socialmente Hegemónicas.

 La Clase Trabajadora de Venezuela no ha internalizado ni cultivado una sincera y firme VOCACIÓN DE PODER. Actualmente, sus aspiraciones como Clase no trasciende  la dinámica Sindical que, al margen de las deficiencias, ambigüedades y desviaciones, no ponen en riesgo la existencia del capital. En conclusión, la Clase Obrera venezolana, actualmente no representa ningún peligro para el capital. No obstante, las posibilidades para desarrollar todas las potencialidades que encarna, de cara a la materialización de su natural Proyecto Histórico son absolutas, ya que la realidad del país le brinda las más favorables condiciones.

Enero 2013: Desde hace algún tiempo se viene desarrollando en el seno del Campo Revolucionario y Popular venezolano una tendencia que comienza a deslindarse de las posiciones colaboracionistas, entreguistas y de sumisión a la agenda y dinámica política que marca e impone el gobierno Bolivariano. Esta corriente, aún muy incipiente y con muchas debilidades, representa un significativo avance estratégico, dado que allí estriba la posibilidad concreta de potenciar la construcción de una Referencia Revolucionaria.

En este sentido, la consolidación y desarrollo organizativo de esta tendencia, que hoy se distingue esencialmente por reivindicar su autonomía frente al gobierno, con lo cual se separa abiertamente de los grupos y colectivos que han hecho de la militancia política una actividad mercantil, en la que venden a buen precio su silencio, obediencia y apoyo a quien contrata sus servicios, constituye la principal tarea del momento.

En este marco situacional, no se pretende que dicha corriente asuma una posición de radical y completa beligerancia hacia el gobierno Bolivariano, o que lo conciba y defina como su enemigo histórico, desconociendo de este modo que en su seno y ejercicio existen elementos y aspectos progresistas, o ignorando que la posibilidad de su avance como tendencia, se debate justamente en la dinámica popular que acompaña a la Revolución Bolivariana; por cuyo motivo, el combate a las múltiples expresiones del Capital, sean en el ámbito del gobierno o sea en el ámbito de la oposición a éste, deben inscribirse durante un prolongado proceso, en el marco de la PROFUNDIZACIÓN DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA.

 Luchar con una visión de largo plazo, es decir, comprendiendo que el proceso será prolongado; en constante conexión material con los Procesos Productivos; superando en consecuencia el inmediatismo; la burocracia que sustituye al colectivo; la improvisación; el electoralismo para ocupar cargos en el gobierno que administra el Capitalismo de Estado; y, esencialmente, reivindicando el enfoque de una Práctica Social Transformadora basada en los Principios de la HONRADEZ;  UNIVERSALIDAD;  AUTONOMÍA; TERRITORIALIDAD; DEMOCRACIA REVOLUCIONARIA; CRITICIDAD; y,  DESDE Y CON LAS MASAS POPULARES es que será factible la concreción de experiencias organizativas dirigidas a la construcción de COMUNIDADES AUTO-GOBERNADAS.

Este enfoque y orientación estratégica de construir Comunidades Auto-gobernadas es compatible con cualquier área de intervención militante, es decir, para cualquier espacio donde se despliegue la Práctica Social Transformadora, valga decir, campesina, educativa, habitacional, productiva, etc. En este sentido, en las compañías, empresas o cualquier ente en que se realicen procesos productivos, EL CONTROL OBRERO supone la configuración de una COMUNIDAD AUTOGOBERNADA, a propósito de los intereses que tienen en común los productores directos, los cuales, se integran e identifican como una totalidad social frente al Capital.

5.- Tendencia a la consolidación del proceso de reacomodo institucional de las fuerzas armadas adscritas al Estado venezolano: A los solos efectos de este trabajo, bajo el concepto de fuerzas armadas se comprende los múltiples cuerpos armados de los que dispone institucionalmente el Estado para materializar los fines que constitucionalmente proclama perseguir. Actualmente, entre otros cuerpos, las fuerzas armadas están integradas por: Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN); Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB); Cuerpo de Investigaciones Científica, Penales y Criminalísticas (CIPC); Policía Nacional Bolivariana (PNB); y el conjunto de las policías estadales y municipales.

En este orden de ideas, es significativo destacar que a lo largo del proceso de instauración del modelo republicano en Venezuela, como durante todo su desarrollo, las fuerzas armadas han jugado un papel protagónico, al extremo que la conducción del Estado por parte de sectores sociales no militares, representa una excepción en la historia patria.

De allí que, como balance histórico del rol desempeñado por las fuerzas armadas en la dinámica de la sociedad venezolana, cabe acotar que,  si bien es cierto que fundamentalmente su comportamiento ha estado dirigido a favorecer y proteger los intereses de las clases explotadoras, no es menos cierto que la membrecía de las fuerzas armadas se han convertido en un GRUPO SOCIAL CON IDENTIDAD E INTERESES PROPIOS.

Lo anterior no cuestiona la indiscutible verdad que encierra el hecho de que la composición social de las fuerzas armadas proviene principalmente de las clases sociales explotadas y oprimidas de la nación, sin embargo, este dato por sí solo, no es suficiente como para enunciar que su carácter es popular, pues la objetividad de su extracción social no conduce inexorablemente a una actitud clasista congruente con su ubicación en la estructura social del país. Ello, básicamente, es relevante en tanto y cuanto representa la potencialidad que entraña en función de la asunción de una posición política que se corresponda con su origen de clase.

En este marco analítico, destaca entonces como aspecto notorio de su comportamiento general, la reducción de su perfil como sujeto político y, en consecuencia, sobresale su tolerancia y aceptación a todo cuanto acontece en el país, siempre que tal situación no implique un perjuicio a los particulares intereses que los identifican y los unifica como grupo social.

En este contexto, la POLÍTICA MILITAR implementada por el Presidente Chávez ha contribuido intensamente a cohesionar a las fuerzas armadas como grupo social, a propósito de: a) Concentrar en la figura de la Presidencia de la República el grueso de las competencias de administración del personal que las integran, especialmente, lo relativo al ingreso, estabilidad, ascenso, retiro y egreso; b) Frecuente rotación en los altos cargos del Mando Militar, como mecanismo para garantizar el retiro dorado de la superior oficialidad; c) Designación en altos cargos de la administración pública en los que se asumen importantes compromisos financieros y no se cumplen funciones militares propiamente; d) Exclusivo control de las instancias del Estado en las que se decide la compra de bienes, contratación de servicios, recaudación fiscal, intermediación financiera y manejo de divisas; e) Apoyo para garantizar la contratación de empresas privadas constituidas por personal militar en situación de retiro o de familiares de altos oficiales activos; f) Absoluto manejo discrecional del Presupuesto Militar; g) Completa inexistencia de herramientas de control sobre el gasto militar, generando un ambiente de absoluta opacidad en relación a dicha materia; h) Plena unilateralidad sobre los procesos de compra de equipos militares y sobre la contratación de servicios para su repotenciación o mantenimiento; i) Activación constante de planes asistencialistas dirigidos a incrementar el estatus de sus integrantes, entre otros, vivienda, vehículos, estudios superiores, becas, etc.

En este contexto, las fuerzas armadas adscritas institucionalmente al Estado Venezolano, especialmente la Fuerza Armada Nacional Bolivariana,  en el curso de la Revolución Bolivariana ha logrado reposicionar su imagen y reputación en el grueso de la colectividad nacional, dado que hoy, a diferencia de ayer, ya no son percibidas como un criminal instrumento de persecución y represión contra las organizaciones populares del pueblo Venezolano, sino que la opinión generalizada se orienta a sostener que se está frente a una nueva fuerza armada que coopera en la realización de un conjunto de tareas destinadas a beneficiar a la sociedad.  Su desempeño en labores relacionadas con planes de vivienda, sanidad, seguridad ciudadana, control vial, educación media y universitaria, distribución de alimentos, instrucción militar masiva, atención a contingencias, etcétera, constituye el insumo en que se funda el cambio de opinión y precepción sobre su actual naturaleza y desempeño.

En suma, hoy por hoy, las fuerzas armadas en general han logrado alcanzar un significativo grado de relegitimación social, lo cual, incide de forma relevante en la estabilidad del vigente orden social, toda vez que las críticas a su desempeño se centran principalmente en la manera como manejan y administran las instituciones y los presupuestos públicos bajo su responsabilidad. 

En este sentido, asuntos de estratégico impacto en la esfera del mundo castrense y, particularmente, en la lucha por la soberanía e independencia de la nación, poco o nada son analizados y discutidos con la rigurosidad que el actual momento bélico mundial exige.

Basta para ejemplificar lo afirmado, citar entre otras cuestiones, las siguientes: a)  Las escasas y débiles iniciativas dirigidas a impulsar una industria militar nacional. Contrariamente, se consolida la dependencia tecnológica en el campo bélico, con la diferencia que ahora, se ha diversificado el elenco de proveedores de equipos y servicios militares; b) Pese a la propagandizada estrategia militar de “Guerra de todo el Pueblo”, no se ha trascendido sustancialmente el enfoque de guerra convencional, singularmente, en cuanto al armamento y material de guerra, doctrina militar, métodos de combate, conducción de la guerra, organización de las fuerzas, sistemas de aprovisionamientos, contenidos de los programas de instrucción, construcción de infraestructura, adecuación de zonas para la defensa; preparación de la sociedad para la guerra, impulso de investigaciones y experimentaciones para el desarrollo de nuevas tecnologías bélicas, etcétera; c) Contenido y alcances de los acuerdos y convenios internacionales de cooperación recíproca; etc.

Finalmente, a groso modo se puede concluir que, actualmente se está en presencia de unas fuerzas armadas que, en su conjunto, se encuentran  relegitimadas socialmente; moralizadas; con un mayor nivel de equipamiento y apresto militar; cohesionadas en torno a sus particulares intereses que en este período histórico se armonizan con la orientación y dinámica que el gobierno del Presidente Chávez le ha establecido al Estado Venezolano; en fin, hoy lucen con un nuevo prestigio, al tiempo que su presencia en la sociedad venezolana apunta a una creciente expansión. No obstante, ello no niega la existencia en su seno de reducidos sectores que manifiestan descontento por haber visto afectados sus personales intereses producto del desplazamiento de las instancias de mando del cual fueron objeto, o, en virtud de la situación del país; sin embargo, estos sectores, no representan riesgo alguno para la estabilidad del régimen del capital, no tanto por la fuerza de la que disponen,  sino por las ideas que los orientan. 

Como es sabido, sólo la Práctica Social guiada por los principios del Comunismo Científico entraña la negación del régimen de producción del capital y de las diversas formas de organización social que éste adquiere, de modo que, ante la escasísima, por no decir inexistente, presencia de militantes de la causa comunista en el seno de las actuales fuerzas armadas institucionalmente adscritas al Estado venezolano, la posibilidad de una coordinación o fusión de esfuerzos en la perspectiva de impulsar la Revolución Proletaria, por lo pronto, no se visualiza en el cercano horizonte patrio. 

ENERO 2013: La conversión de las fuerzas amadas en un grupo social con intereses e identidad propia es un hecho en la Venezuela de hoy; adicionalmente, la participación e integración de buena parte de sus mandos superiores en la nueva clase política formada al calor de la Revolución Bolivariana, condicionan preponderantemente la posición y el rol que éstas desempeñan a los efectos de codefinir el rumbo de la nación.

Sin embargo, se observan signos de malestar en sus mandos medios, principalmente, fundados en sinceros y sanos sentimientos de Nacionalismo Revolucionario, mas ello, en principio, no significa una ruptura inminente en su cohesión como grupo social y frente a la Revolución Bolivariana.

6.- Se profundiza la tendencia hacia la desesperanza: Las amplias mayorías populares del país transitan hacia una situación de desencanto en relación con las expectativas que sobre el gobierno del presidente Chávez se habían generado, dado que a doce años de ejercicio de gobierno, a pesar de las favorables condiciones con que se ha contado, es inocultable el altísimo grado de ineficiencia  en la gestión. Los problemas de ayer siguen hoy presentes y, sin exagerar, algunos se han groseramente acrecentado. Basta pasar revista a los temas de inseguridad ciudadana, corrupción, impunidad, en fin, a la calidad de vida de la población para comprender la justeza del malestar de la sociedad.

ENERO 2013: Cuando valoramos que el pueblo venezolano abriga un sentimiento de desesperanza, se alude a una situación colectiva y de cara a las expectativas que se formó a propósito de la Revolución Bolivariana, por tanto, la referencia no se dirige a situaciones de orden individual, pues en este campo resulta indiscutible que la situación es distinta. Obviamente, la posibilidad de individualmente encontrar un empleo, de cursar estudios universitarios, de concretar un negocio con algún representante del Estado, de asignación de una solución habitacional, de recibir servicios médicos gratuitos, de hacerse beneficiario de la seguridad social, etcétera, son indiscutiblemente hoy mayores que ayer. No obstante, ello no implica que el pueblo haya perdido la esperanza en torno a la realización de las promesas formuladas por el gobierno Bolivariano.

En efecto, cada vez son menos los que creen que bajo la dirección de los factores de poder que hoy gobiernan Venezuela sea posible el impulso de un auténtico proceso revolucionario destinado a la transformación radical de la sociedad, a objeto de garantizar que la dignidad, la decencia, la honradez, el sosiego y tranquilidad, la independencia económica, la soberanía política, la solidaridad y responsabilidad social, entre otros, sean los fundamentos de su desenvolvimiento libre y colectivo. Justamente este es el principal obstáculo, pues las soluciones se visualizan en el plano individual y en el marco de un Capitalismo de Estado y dependiente del capital global. En este contexto, cada vez más se impone la Ideología del Capital, en el sentido de que la realidad no puede ser cambiada pero que cada persona puede encontrarle individualmente solución a los problemas que la agobia.

La cuestión de la desesperanza representa un asunto determinante a los fines de avanzar en el proceso de transformación de la sociedad venezolana, en virtud de que tal sentimiento condiciona la actitud del pueblo frente a la realidad, o sea, la desesperanza termina convirtiéndose en conformismo, en aceptación de la realidad no porque se esté de acuerdo con ella, sino que se admite la imposibilidad de cambiarla.

Un MOVIMIENTO REVOLUCIONARIO, sea de carácter Nacionalista, sea Socialista, sea Comunista, en tanto movimiento, que implica el transitar o desplazarse de una realidad a otra distinta, y en tanto revolucionario, que supone que dicho tránsito o desplazamiento se concrete en una superación de la realidad de la cual parte el movimiento, inexorablemente exige la existencia de un sentimiento de inconformidad, de insumisión, de rebeldía, en fin, de la convicción firme de que se es capaz de cambiar la realidad.

El aparato propagandístico del Capital, tanto en su constitución y expresión pública como privada, es incesante en su esfuerzo de generalizar la desesperanza sobre la posibilidad de que otro orden social puede organizarse para bien de todo el pueblo venezolano. En consecuencia, el reto hoy de todas y todos los Revolucionarios Venezolanos reside en combatir a todos los agentes promotores de la desesperanza, al tiempo de impulsar dinámicas que fomenten la convicción de que otro mundo mejor es posible.

En este orden de ideas, es importante no confundir el sentimiento colectivo de esperanza con una determinada inclinación político-electoral, toda vez que la configuración de la voluntad electoral viene dada por la concurrencia de múltiples motivaciones que interactúan en el ámbito individual y que cobran expresión en lo colectivo, de allí que un triunfo electoral no necesariamente signifique una manifestación de esperanza colectiva, tanto más cuanto se induce la votación con base en el razonamiento de sufragar por lo menos malo.   

7.- Tendencia a la pérdida de la hegemonía político electoral del gobierno: En el último proceso electoral de carácter nacional, la oposición al gobierno logró reposicionarse de forma significativa en la estructura institucional del Estado, pues alcanzó una presencia importante en la Asamblea Nacional. En los micro-procesos electorales que, desde esa fecha, se han venido desarrollando a lo largo del país, es decir, para elegir las autoridades de organizaciones sindicales, gremiales y estudiantiles, las representaciones del gobierno no han logrado conservar la hegemonía electoral con que se contó al principio del ejercicio de gobierno, incluso para preservar algunos organismos bajo el control de representantes del gobierno o de fuerzas aliadas a éste, con frecuencia se ha recurrido a subterfugios jurídicos en procura de suspender los procesos electorales.

ENERO 2013: Conocidos los resultados de los comicios realizados a finales del año 2012, y sus impactos en la correlación de fuerza de los principales agrupamientos políticos participantes, es evidente que la TENDENCIA ELECTORAL que comenzaba a manifestarse no llegó a consolidarse e, incluso, experimentó una reversión significativa, al punto de que el gobierno Bolivariano no perdió la hegemonía político electoral; contrariamente, consolidó e incrementó su dominio sobre las instancias del aparato Estatal. 

En este sentido, es justo advertir que la propensión electoral señalada en el análisis situacional del año 2011, se realizó valorando los resultados arrojados por el proceso electoral para la escogencia de Diputados y Diputadas a la Asamblea Nacional celebrado en el año 2010, así como en base a los micros-procesos electorales efectuados durante el primer semestre del año 2011. De manera que, metodológicamente, hubo rigurosidad al identificar y proyectar el comportamiento tendencial de la dinámica político electoral nacional. Naturalmente, las realidades sociales no son estáticas, y una manifestación tendencial de ésta puede ser o no revertida producto de la aplicación de medidas o por el acaecimiento de acontecimientos que lleguen a surtir una repercusión de tal magnitud que haga posible el cambio de direccionalidad o rumbo de un proceso determinado en una compleja articulación de situaciones, elementos y factores interrelacionados dinámicamente.

Así pues, se hicieron presentes e interactuaron en la dinámica electoral del país, entre otros elementos: a.- Las manifiestas incapacidades y generalizado desprestigio de los candidatos y candidatas de la oposición al gobierno; b.- Las intrigas y fraccionamientos en el bloque de agrupaciones que integran la oposición al gobierno; c.- El desarrollo de la campaña electoral concebida fundamentalmente como una pugna entre maquinarias electorales; d.- La intensificación de las políticas asistencialistas y clientelares por parte del gobierno Bolivariano; e.- El carisma y el liderazgo consolidado del Presidente Chávez; f.- El anuncio de la nueva intervención quirúrgica al Presidente Chávez producto de un rebrote de la enfermedad que lo aqueja; g.- La campaña propagandística del gobierno Bolivariano, centrada fundamentalmente en el estado de salud del Presidente, en la que la manipulación de las emociones del colectivo nacional, a través de la invocación al oscurantismo, lo mágico-religioso, la compasión y agradecimiento,  constituyeron el mensaje principal; h.- La designación y oportuna sustitución por el Presidente Chávez de candidatos del partido de gobierno que fueron automáticamente rechazados por el Pueblo; i.- La colocación y uso de todos los recursos del Estado al servicio de las y los candidatos del gobierno Bolivariano, sin atender las leyes que regulan los procesos electorales; j.- El sustraer del debate político electoral la discusión sobre los problemas del país y sus soluciones, posicionando como tema de la campaña asuntos triviales e intranscendentes, como por ejemplo: la gorra tricolor, la simbología y consignas vacías;  y, k.-  La promoción de la victoria electoral como un medio capaz de reponerle la salud a Chávez y, por tanto, salvarle la vida a un ser humano. Todas estas cuestiones, sin duda influyeron en revertir la tendencia y, en consecuencia, producir la victoria electoral que obtuvo el gobierno Bolivariano.

En este contexto, es importante tener presente a los efectos de cualquier valoración de escenarios electorales en el quehacer político del país, que el liderazgo del Presidente Chávez requiere de un tratamiento especial, ya que la cultura política nacional y, particularmente, su expresión en el ámbito electoral se sustenta en elementos muy específicos de su idiosincrasia. Por ello, objetivamente se debe admitir que la presencia o ausencia del Comandante Chávez le imprime peculiaridades especiales a cualquier evento comicial.

Resta agregar que la hegemonía política que ejercen actualmente los factores de poder que acompañan en este momento al Presidente Chávez, se concentra fundamentalmente en los órganos institucionales que estructuran el Estado Venezolano, sin negar el control que poseen sobre el conjunto de  colectivos, frentes, comités, redes, asociaciones y grupos que se autocalifican de movimientos sociales que, actuando como órganos auxiliares de determinadas instituciones públicas, a cambio de privilegios, prebendas y mucho financiamiento a fondos perdidos, desarrollan una política de sumisión y apoyo incondicional. No obstante, en el Campo Popular y Revolucionario persiste una franja importante de grupos y colectivos que, a pesar de sus debilidades, representan la posibilidad de potenciar las luchas populares en función de la defensa de los intereses del Pueblo Venezolano, habida cuenta del grado de autonomía que guardan en relación con el Estado Capitalista que gobierna el Presidente Chávez.

Finalmente, es necesario señalar en este punto que el hecho de que en los últimos años hayamos vivido prácticamente de elección en elección, no significa que impere una sociedad democrática en Venezuela, ya que todos estos procesos electorales se circunscriben y agotan en la concepción de la democracia representativa, es decir, la elección de los representantes del pueblo en el Estado. De allí que  parte de las luchas que han de librarse en el futuro inmediato, debe tener como objetivo estratégico la realización concreta de la democracia participativa y protagónica.

8.- Paralización y desarticulación del Aparato Económico del país, lo que ha provocado el incremento de la dependencia económica de la nación frente a los conglomerados trasnacionales y, en definitiva, favoreciendo a sus intereses: Como es sabido, el grado o nivel de INDEPENDENCIA ECONÓMICA de una Nación viene dado por el grado o nivel de capacidad que haya acumulado para producir los bienes y servicios requeridos para satisfacer sus necesidades, obviamente, en el contexto de la forzosa interconexión mundial que impone las carencias de recursos que hacen imposible la autarquía económica.

En este sentido, la identificación y cuantificación de los bienes y servicios requeridos por la sociedad venezolana para satisfacer sus necesidades constituye un insumo vital para planificar la organización y desarrollo del Aparato Económico Nacional con sentido y propósito socialista. Establecer el régimen de necesidades sociales y determinar la capacidad con que cuenta actualmente la economía nacional para satisfacerlas, proporciona los elementos en función de la valoración del contenido, sentido y consecuencias de las políticas económicas que ha venido implementando el Gobierno Nacional.

Las potencialidades productivas de Venezuela contrastan con la desnacionalizada vocación importadora de la burocracia estatal que ha hecho del comercio internacional su criminal forma de enriquecerse, naturalmente, en perjuicio de los intereses de la Nación. Hoy, asistimos a la conformación de una BURGUESÍA COMERCIAL de nuevo cuño, que prevalida del control y vínculo con las instancias y el funcionariado que decide y administra la renta petrolera,  acumula capital en nombre del socialismo, la solidaridad internacional, la integración y el mundo multipolar.

Esta burguesía no produce ni un kilo de caraotas, mas se hace beneficiaria de astronómicas cantidades de dinero, fruto de sus operaciones de importación de bienes y servicios. Representa el principal obstáculo y, a su vez, es la más interesada en que no se desarrolle el Aparato Económico del país, pues mientras menos se produzca en el territorio de la nación, más se tendrá que importar.

 En este orden de ideas, tratamiento especial debe otorgársele a los convenios que se celebran con los países que aún se reclaman del campo socialista, particularmente, los casos de Cuba, Vietnam y China, habida cuenta que, buena parte de la ejecución de los mismos,  descansan en Empresas Privadas constituidas por personas vinculadas a las Autoridades del Estado o del Partido; empresas éstas, sobre las que no se tiene control alguno en lo atinente a los precios que fijan en su intermediación comercial, por cuya razón,  representan para sus propios procesos nacionales un alto riesgo en lo tocante a su estabilidad, habida cuenta que a la postre estos grupos de comercialización terminan convirtiéndose en factores que presionan a favor de la liberación de la economía, con lo cual, la revolución bolivariana pudiera estar fomentando el aburguesamiento de economías que han alcanzado un alto grado de socialización. Basta tener presente lo acontecido en la Unión Soviética, para convencerse que el camino de las “aperturas” o de las “modernizaciones” o de las “adecuaciones a la coyuntura histórica”, tienen por pórtico la conversión de ciertos grupos burocráticos en grupos económicos-financieros, para quienes la economía socialista se constituye en un obstáculo en virtud de que no pueden hacer legalmente circular las riquezas atesoradas en el mágico mundo de las triangulaciones económico-financieras.

Así pues, la lucha por la independencia económica de la patria, pasa necesariamente por la destrucción y aniquilamiento de las relaciones político-económicas que crean y soportan a esta parasitaria burguesía, ya que si el Proceso Productivo no está gobernado por los que directamente participan en calidad de productores o productoras, o sea, por la Clase Obrera, no es posible avanzar hacia la edificación de la sociedad Comunista, pues es obvio entonces que el proceso productivo está bajo el gobierno del capital, bien sea, en su jurídica exteriorización privada o en su jurídica exteriorización pública.

En síntesis, actualmente Venezuela produce menos que ayer, en consecuencia, también importa hoy más que ayer, y  sus ingresos hoy tienen como fuente casi exclusiva la actividad petrolera, de manera que se ha experimentado una significativa regresión en el grado o nivel de Independencia Económica que se había alcanzado.

ENERO 2013: La dependencia económica de Venezuela se ha profundizado, con la desventaja que la burguesía hegemónica es la comercial, en el sentido que a ésta no la anima una vocación productiva en función de la acumulación de capital, pues la fuente de su enriquecimiento y posición hegemónica en la sociedad descansa esencialmente en la ilegal apropiación de los recursos de la nación, es decir, en el asalto y dilapidación de la Hacienda Pública.

Por consiguiente, es determinante tener presente este rasgo caracterizante del sistema económico nacional, pues en los factores de poder que gobiernan al país, la burguesía comercial es la que ejerce mayor influencia en el campo de la economía y las finanzas. Por ello, todas las iniciativas gubernamentales destinadas al impulso de las actividades agrarias o industriales se ahogan en el conjunto de obstáculos que colocan para impedir su cristalización, quedando únicamente la propaganda, los oropeles y espectáculos que se realizan al momento de anunciar la aplicación de las citadas iniciativas.

De otra parte, cabe señalar que Venezuela como Estado-Nación,  posee una enorme fortaleza para garantizar la sostenibilidad de esta nefasta dinámica comercial, pues aún cuando los ingresos producto de la venta de su cesta petrolera no logran cubrir el gasto público, la posibilidad de obtener liquidez monetaria por la vía del endeudamiento a través de la entrega de sus recursos naturales es total; de allí que poco o nada le importa e interesa a la burguesía comercial al mando del Estado venezolano el tema de la producción real de bienes y servicios, pues su acumulación de capital se basa esencialmente en las actividades de importación, intermediación financiera y especulación monetaria, todo a la sombra de las finanzas públicas.

En este contexto, se descarta que se produzca una especie de “QUIEBRA DEL ESTADO”, en el sentido de que pueda quedar desprovisto de capacidad de pago para cubrir los compromisos esenciales que le garantizan su funcionamiento y estabilidad, lo cual no niega que se presenten transitorios momentos de desequilibrio. Mientras haya recursos naturales que puedan venderse a futuro, o sea, mientras el Estado pueda continuar otorgando concesiones sobre reservas de recursos naturales (petróleo, oro, diamante, etc.), habrá liquidez monetaria para maniobrar y manejar las situaciones conflictivas que puedan suscitarse.

En consecuencia, el impulso de la Causa Revolucionaria no puede basarse en la expectativa de la “Quiebra del Estado”, como detonante y motor de la agudización de la lucha de clases, sino muy contrariamente, en las potencialidades que reúne Venezuela para convertirse en una Nación Soberana e Independiente, en la que la honradez y trasparencia de la administración pública sea una virtud cultivada celosamente por todas y todos sus funcionarios públicos.

9.- La Televisión como principal arma de dominación y control de la sociedad a través de la manipulación propagandística: En el aparato de producción y reproducción de la ideología del capital, la televisión desempeña el rol más eficiente en la modelación y condicionamiento de las emociones, ideas, razonamientos y prácticas que se desarrollan de la sociedad. No ha habido manera de que la Revolución Bolivariana coloque este invento tecnológico al servicio de la Revolución Social. Hoy la televisión venezolana es el principal medio para consolidar los nefastos  contrabandos ideológicos que profusamente difunden, y se expresan fundamentalmente en la siguiente argumentación: a) Que el triunfo electoral y, por tanto, la conservación del mando en las instituciones del  Estado, es equivalente a triunfo y avance en la construcción socialista; b) Que quienes hacen uso de la violencia son los que no tienen razón, y que  la violencia es mala y genera más violencia; c) Que no existe el suficiente grado de desarrollo de las fuerzas productivas como para que se pueda instaurar el socialismo en Venezuela; d) Que en Venezuela no existe Clase Obrera dado que su riqueza proviene fundamentalmente de la renta petrolera.

ENERO 2013: Los contenidos y las formas de los mensajes que difunde el Aparato de Propaganda del Capital ponen de manifiesto la concurrencia y congruencia de los intereses y objetivos que persiguen los factores de poder que gobiernan la sociedad venezolana en el marco del Capitalismo de Estado existente, independientemente de las pugnas y discordias que se escenifican entre sus múltiples representantes políticos. En tal sentido, el mensaje sustancialmente es el mismo, a pesar de que los medios que los trasmiten tenga dueños distintos, esto es, sean de propiedad pública o de propiedad privada; pues, más allá de ser una actividad comercial, su finalidad última es posicionar la ideología del Capital en la subjetividad del Pueblo dominado y explotado.

La aparencial diferencia de ser medios de comunicación distintos, es decir, que unos son “socialistas” y otros “capitalistas”, estriba en las polémicas y espectáculos políticos que divulgan, a propósito de su parcialización con determinado sector de la clase en el poder. En consecuencia, con puntuales excepciones, todo el esfuerzo propagandístico está dirigido a despolitizar las clases oprimidas y explotadas; a inculcar antivalores; promocionar el consumismo; desviar la atención de la población hacia cuestiones irrelevantes o de poca importancia frente a los problemas que la agobian; ocultar la realidad del país; a desinteresar al pueblo sobre los asuntos de la administración del Estado; a ocultar, a través de cercos informativos, las luchas que libran los sectores populares; en fin, a convencernos de que es imposible cambiar la realidad, pues ella ha sido y será eternamente igual, es decir, que siempre debemos trabajar para un patrono que es dueño de los medios de producción; que siempre debemos consumir más las mercancías que el capital decide producir; y que siempre debemos votar por sus representantes, en el esquema de elegir al menos malo, dado que es imposible organizar otra opción.

En este contexto, el tema de la administración, uso, finalidad y control de los medios de difusión masivos debe ser una cuestión a considerar de forma prioritaria al momento de formular una ESTRATEGIA para la Revolución Social en Venezuela, toda vez que de ella depende en sumo grado la formación de la actitud de las clases populares frente a la realidad.

10.- Las FBL en la dinámica nacional: Se omite el texto relativo al desarrollo de este punto, en virtud de que los aspectos abordados en el, están relacionados con asuntos que han sido calificados como secretos de la organización.

 

DE LAS CONCLUSIONES

EN RESUMEN, la valoración conjunta de todo lo anteriormente expuesto, hecha en ENERO 2013, conduce a destacar como principales conclusiones las siguientes:

1.- La orientación de la política y gestión del gobierno presidido por el Comandante Chávez y su eventual sustitución por un personero de su equipo político, se desenvuelve en congruencia con los intereses y lógica del capital global, en particular, con la etapa del desarrollo histórico por la que actualmente atraviesa este sistema de dominación y explotación; no obstante, la posibilidad real de impulsar en Venezuela una auténtica Revolución Social se debate en el campo de la dinámica de la Revolución Bolivariana, habida cuenta de sus potencialidades para convertirse en un decidido proceso popular dirigido a combatir las múltiples expresiones que ha adquirido el Capital en Venezuela, que van desde las clásicas empresas capitalistas privadas con sus correspondientes voceros y representantes políticos, hasta las empresas capitalistas públicas, sean completamente estatales o mixtas, con sus respectivos voceros y privilegiada burocracia.

2.- La organización de una Fuerza Revolucionaria en Venezuela que aspire a trasformar la realidad social en función de la construcción Comunista, obviamente reconociendo la mediación socialista, requerirá de un prolongado proceso de investigación, discusión, articulación y, sobretodo, del impulso de luchas clasistas y populares, en la perspectiva de crear las condiciones que haga posible el surgimiento y constitución de una Vanguardia Revolucionaria. Este es el desafío y, a su vez, la primera tarea estratégica: La construcción desde el movimiento de masas y al calor de sus propias luchas por la resolución de sus principales problemas de una Vanguardia Revolucionaria, en la que confluya toda la Militancia Revolucionaria, sea esta, Nacionalista, Socialista o Comunista.

3.- La gigantesca capacidad que posee el Estado Venezolano para endeudarse nacional e internacionalmente, en virtud de administrar y representar las exuberantes riquezas naturales existentes en el espacio geográfico de la República, descartan en el horizonte mediato toda posibilidad de arribar a un escenario en el que se produzca una “QUIEBRA del ESTADO, es decir, que estructuralmente no pueda cubrir las erogaciones esenciales para garantizar su funcionamiento, pues su capacidad de obtener liquidez monetaria por la vía del otorgamiento de concesiones sobre las reservas petroleras y auríferas de la Nación (venta a futuro), le confieren una sólida fortaleza de cara al sostenimiento de sus políticas asistenciales y clientelares, las cuales, coadyuvan a conservar la base social de su legitimación política e institucional, por tanto, de una estable gobernabilidad de la sociedad venezolana, independientemente de las generalizadas críticas y cuestionamientos que se le hacen producto de su deficiente desempeño en el cumplimiento de los fines que justifican la razón de su existencia, más aún, independientemente de la conflictividad social que pueda generarse con ocasión de las luchas de carácter economicistas que puedan emprenderse.

Este rasgo que caracteriza a la Venezuela de hoy, le exige a los colectivos y organizaciones del Campo Revolucionario la revisión y replanteamiento del enfoque estratégico que se viene arrastrando desde períodos de lucha precedentes, en el que la esperanza de una masiva insurgencia popular se hacía descansar en un proceso de empobrecimiento de la población nacional a consecuencia de la “Quiebra del Estado” producto de la repentina caída de los precios internacionales de nuestra cesta petrolera. En este contexto, el mayor esfuerzo debe concentrarse en la subjetividad de las masas populares, a objeto de contribuir en la elevación de su nivel de conciencia social comunista, en el sentido de que puedan representarse mentalmente la concreción de un NUEVO ORDEN SOCIAL, es decir, promover su accionamiento y movilización con base en la superioridad que representa la Civilización Comunista frente a la Civilización del Capital. Así pues, las luchas comienzan a trascender el plano de la resistencia y, por consiguiente, empiezan a perfilarse como una ofensiva de cara a la realización del Proyecto Histórico.

4.- En el terreno y la dinámica de la lucha de las clases que estructuran a la sociedad Venezolana, un NUEVO ACTOR se hace presente para confrontar y negar las legítimas y justas aspiraciones del debilitado Campo Popular Revolucionario, se trata de la BUROCRACIA ESTATAL, constituida por un reducido grupo de personas que ostentan y controlan las más importante instancias decisoriales del entramado institucional del Estado Venezolano, quienes prevalidos de las altas funciones públicas que ejercen, a cambio de antisociales beneficios personales y de grupo, se colocan al servicio de los intereses del Capital, en perjuicio de la soberanía e independencia de la Nación. En este sentido, no son simplemente uno que otro funcionario o funcionaria corrupta que se enriquece a costa de la hacienda pública, se trata de una “Clase Política” que lucha por consolidarse y ampliar su poder, por conservar la administración y manejo del Estado, ya que han hecho de él su principal modo de acumulación de Capital. Esta nueva clase política, invocando el socialismo, se reacomoda en el Capitalismo de Estado, en el cual, naturalmente ellos tienen el mando y, en consecuencia, perciben los beneficios. Entre otras ideologías, hoy pregonan la necesidad de desarrollar en Venezuela un avanzadísimo CAPITALISMO NO ACUMULATIVO, en cuyo sistema “reinará la paz y la justicia social.”

 

DE LAS ORIENTACIONES:

Ahora bien, frente a esta realidad histórica concreta y en la perspectiva de contribuir con el impulso de un proceso revolucionario que conduzca a la reorganización de la Sociedad Venezolana con base en los Principios del Comunismo Científico, se hace necesario reorientar el accionar militante en función de CONSTRUIR EL SUJETO CONSTRUCTOR DE LA REVOLUCIÓN SOCIAL EN VENEZUELA, lo cual exige en el presente período histórico, fundamentalmente, trabajar en la siguiente dirección:

1.- En el Impulso y realización de todo tipo de actividades que fomenten la investigación, estudio, discusión y organización de las masas populares en torno a sus principales problemas, a objeto de formular y ejecutar planes concretos para su solución en el marco de un ejercicio real de la autogestión. En este contexto, se debe promover la VOCACIÓN DE PODER en las masas populares, no hacia los órganos constitutivos del sistema institucional del Estado, sino en relación a la TERRITORIALIDAD y a la DINÁMICA SOCIAL de la COMUNIDAD de la cual forma parte, con miras a ir concretando experiencias de AUTOGOBIERNO.

2.- En el APOYO ACTIVO DE LAS DISTINTAS LUCHAS POPULARES que hoy están en curso, en aras de incrementar su capacidad combativa, romper los cercos informativos y enfrentar la represión, posibilitando de este modo sus tempranas victorias.

3.- En auspiciar y concretar la ORGANIZACIÓN ESTABLE Y FUNCIONAL DE UNA INSTANCIA DE COORDINACIÓN entre todos los colectivos y grupos populares que hacen parte de las luchas sociales que están en desarrollo actualmente, a objeto de elaborar y ejecutar un Plan de Trabajo Conjunto que apunte a la superación de las debilidades y deficiencias que hoy afectan su accionar.    

4.- En la implementación de una amplia jornada pedagógica centrada en la identificación y consecuencial defensa de los intereses colectivos de la sociedad venezolana y, en particular, los del pueblo venezolano. En tal sentido, promover iniciativas que enfrenten y combatan a las personas, grupos, clases sociales y entes públicos o privados que impidan y lesionen el normal desenvolvimiento de la justa y libertaria convivencia social. 

…PROLETARIOS DEL MUNDO, UNÍOS…

…GUERRA A MUERTE AL CAPITAL…

…DESTRUYAMOS EL CAPITAL O ÉSTE NOS DESTRUYE…

…EL CAPITAL ES INFLAMABLE, ECHÉMOSLE CANDELA…

…VIVA EL COMUNISMO, MUERA EL CAPITAL…

…OBTUREMOS LAS VENAS PETROLERAS QUE VITALIZAN LOS IMPERIOS…

…EN CUALQUIER LUGAR DEL MUNDO SE JUEGA EL DESTINO DEL MUNDO…

…SOMOS HIJOS DE BOLIVAR, Y BOLIVAR VIVE…

Secretariado Nacional de las Fuerzas Bolivarianas de Liberación.

Caracas, enero 2013.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 3201 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales




Comparte en las redes sociales




Notas relacionadas

¡Palo al Tiburón! Contra el Imperialismo en Defensa de la Soberanía

Ideología y Socialismo del Siglo XXI

Actualidad

US Y /tiburon/a159053.htmlCUS