¡Dios mío, que la Iglesia Católica me excomulgue y que a Venezuela la expulsen de la OEA!

¿Qué esperaba nuestro Embajador Roy Chaderton? Qué lo recibieran con copas de champaña y vítores en esa guarida del palangre diplomático? Qué le preguntaran por la salud de nuestro comandante Chávez y le desearan lo mejor?

Entre algunas de las bobadas grandes que todavía tenemos que debatir para tomar nuestras propias determinaciones, está la de retirarnos de esa cueva de agentes pro-capitalistas o hacer una jugada diplomática al interior de esa cosa para que nos expulsen. En mi particular caso envidio a todos los hombres y mujeres que a través de la historia, la iglesia católica los ha expulsado y lo mismo pido ahora al Dios de católicos y ateos para que a mi patria la expulsen de esa insulsa cosa con la razón o sin ella.

¿Desde cuándo Venezuela viene siendo maltraída por los diplomáticos agentes del imperio que palangrean en esa insulsa cosa? A cuantos países amigos nuestros le han caído sin misericordia y le descalifican o avalan la maldad contra sus instituciones? Es qué no nos acordamos de Honduras, Granada y nosotros mismos? Venezuela ya tiene con qué seguir adelante sin miedo alguno, porque las relaciones Internacionales que nuestro comandante Chávez ha consolidado por el mundo, nos basta para convertir los organismos creados por nuestras Ideas como la CELAC, PETROCARIBE, la UNASUR y otros, para deshacernos de esas lacras instituciones creadas por las políticas imperialistas.

¿Al Embajador panameño podemos culparlo de sus patanerías? ¡NoOOOO! esa es una herramienta viva que responde al palangre diplomático para hacer el trabajo sucio! A ese patán no le importa nada, ni su pasado, ni su presente, ni su madre y mucho menos su futuro. Esa es otra cosa mal llamada humana que desde hace doscientos años vienen desapareciendo de la historia porque pasan como las sombras después que ocuparon alguna relevancia pública en sus países, pero se cagan en sus tristes vidas al final.

Así que mi querido Embajador Chaderton, querido maestro Luis Brito García, todos los parlatinos y hombres y mujeres jurisconsultos revolucionarios de Venezuela, retirémonos de esos cuencos vacios o hagámonos expulsar para que nuestro camino se vaya limpiado de esas escorias. ¡Dios mío, hágase tu voluntad!

¡Viva Chávez! ¡Viva Chávez! ¡Viva Chávez!

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Hernando Cortés Pico


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