Chávez: Por Increíble que parezca, hay una Esperanza

Quiénes perdieron con Mitt Romney:

Los racistas, la supremacía blanca, los fascistas, los falangistas, los neonazis, los fundamentalistas cristianos, el sionismo, los extremistas y ultra derechas de toda índole, los red neck, los homofóbicos, los guerreristas (el complejo militar industrial principal sostén financiero del Partido Republicano), los oligarcas, los Tea Party, el Ku kux Klan, los Minuteman, los Identidad Cristiana, la Hermandad Aria, los políticos jurásicos; en fin, el atraso. 

Los pitiyanquis latinoamericanos y de otras latitudes, incapaces de hacer verdadera política en cada uno de sus países (quienes para colmo anhelaban que llegara un gobierno republicano en EE.UU. para que les hiciera el favor de tomar el poder y gobernaran por ellos en sus respectivos países), se quedaron con los crespos hechos. 

En ese sentido, se cumple la predicción del pensador norteamericano, Samuel Huntington quien indicó: "Ya USA no es el paraíso de los blancos protestantes y sus imitadores apátridas a cambio de migajas".....

Quiénes ganamos hasta prueba en contrario:

Los Derechos Humanos, la paz mundial, la democracia, la libertad, las mayorías estadounidenses: los negros, los latinos, los inmigrantes, las minorías todas que hoy son mayoría, los judíos, la salud, la educación, el desarrollo humano, el ecosistema, el tiempo, el Estado Nación, el Derecho Internacional Vigente, las Nuevas Instituciones Supranacionales de Unidad e Integración de los Pueblos en la Subregión, las negociaciones interpares.

Hoy, por increíble que parezca, el mundo respira, quizás, un poco más "tranquilo"; por lo que Latinoamérica obviamente se movió hacia Obama. Los europeos lo apoyaron y los estadounidenses, que sufren directamente los embates de las erradas políticas financieras, económicas, sociales y guerreristas (y que los halcones infiltrados en la Administración Obama continúan), que les dejó W. Bush, dieron muestra de equilibrio.

Finalmente, los eventos y acontecimientos mundiales; la dinámica global y la necesidad de consolidar proyectos sociales y populares tanto en forma particular como holística, nos obliga revisar la política exterior hacia ciertas áreas de influencia, sin que ello implique desconocer los avances  logrados. La mejor forma de neutralizar el "enemigo" es sentándolo en la mesa de negociaciones.

(*) Politólogo e Internacionalista

     Magíster en Seguridad y Defensa


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Manuel José Montañez Lanza


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