Adelante Venezuela

Soy uno de esos venezolanos, de los cuales habemos muchísimos, que nunca ha aceptado la fatalística idea de una Venezuela atrapada en el atraso y la cultura de la corrupción. Esa fue la siembra mas efectiva de todos los gobiernos que tuvo nuestro país desde su separación de la Gran Colombia hasta la llegada de Chávez.


Hondo en nuestro subconsciente colectivo estaba enquistada la creencia de ser un pueblo de gente perezoza, buena para nada, faltos de iniciativa, que lo mejor que podía hacer era entregarse como colonia a los amos del norte, quienes son los únicos que verdaderamente saben hacer las cosas bien. Estábamos destinados a negar nuestra propia existencia por la existencia y subsistencia de una cultura impuesta a punta de dólares y de nuestra propia somnolencia.


Tenemos un pasado único, lleno de gloria, un presente de luchas y un porvenir promisorio. La nuestra es una historia con héroes de verdad, no héroes de tiras cómicas que llegaron de planetas inexistentes, ni enmascarados que en aventuras absurdas las ganan todas. Nuestros héroes nos enseñaron de esfuerzo, abnegación, desinterés, perseverancia y amor a la verdadera libertad, la que no se impone a la fuerza sino la que permanece porque ilumina todos los ámbitos de la vida.

Ahora se ve lo trabajador del venezolano, que rompe las cadenas de los amos foráneos y sus cómplices criollos y pone con su esfuerzo y destreza a funcionar a PDVSA. Sale también a relucir la valentía del pueblo cuando salta a la calle a exigir la restitución de su presidente derrocado y se solidariza como un solo hombre ante la escasez de combustible creada por los insensibles y antivenezolanos gerentes saboteadores de PDVSA. Todo esto ayuda a que nos veamos a nosotros mismos de otra manera, ya victoriosos, ya emprendedores, ya decididos, ya lanzados hacia la conquista de metas inalcanzables hace solo unos pocos años.

Algo importante de todo lo ocurrido en Venezuela en los últimos catorce años es el despertar de la nueva conciencia ciudadana de la gente pobre, esa que votaba cada cinco años por los colores de los partidos políticos, malbaratando el capital de poder con el cual contaba y no sabía que tenía en sus manos. Esa nueva conciencia es la que hará que la oposición se estrelle contra una muralla ante cada propuesta desestabilizadora y convertirá a las urnas electorales del próximo 07 de Octubre en las urnas de un sistema oprobioso sin derecho a existir.

Ahora tenemos que empezar, a pesar del atraso y el daño causado por la derecha apátrida, a invertir en la construcción de un país que sea modelo para las naciones del orbe entero, donde las metas sean verdaderamente ambiciosas, para de esa manera crear junto a otras naciones hermanas otra alternativa a la propuesta por el mundo gringo-europeo colonialista, alienador y agresivo.

Venezuela, no puede seguir siendo la mina de los paises desarrollados. Debemos dejar de proveer materia prima a los poderosos que luego nos la regresan convertida en automóviles, computadoras, aviones, etc. Despojémonos de la mentalidad de bodeguita y gerenciemos a la nueva Venezuela, la patria grande que indicará el rumbo a todos los hombres de bien sin pretensiones de ilusa grandeza sino lo que es justo y digno aspirar.

Venezuela es la patria que queremos que sea. Yo la quiero grande y justa sin importarme obtener otro provecho que el verla encaminada hacia el progreso verdadero, con dirigentes audaces en su compromiso con el pueblo (civiles y militares), empresarios honestos y patriotas, investigadores perseverantes y pueblo vigilante y atento en la defensa de cada uno de sus derechos alcanzados por la via de los votos.

Por todo lo antes expuesto es que nunca he aceptado a la Venezuela condenada al atraso y al paternalismo de potencias egoístas que son capaces de hablar de libertad y democracia y a la misma vez de apoyar golpes de estado y hacer guerra contra paises mucho mas pequeños y débiles.

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