Contra Golpe

El paramilitarismo colombiano y su modelo económico, social y cultural y sus poderes fácticos se puede palpar en algunas zonas de barriadas, pueblos limítrofes y en las altas esferas de la oposición política venezolana que, como ayuda a su campaña mediática de terror contra el proceso bolivariano, les sirve de cortina de humo para hacer sus locuras de muchachos pequeños, sin responsabilidad. ¡Cónchale, vale! de tantas y tantas artimañas mediáticas para poner fin a un proceso.

Cada día va creciendo, con gran fuerza popular, critica y revolucionaria, construyendo una nación solida, donde de verdad se velan por los intereses de sus nacionales. No como en el caso de Colombia, donde fue un gran tristeza patria cuando Juan Manuel Santos, implicado en los falsos positivos, de corte neoliberal, continuador del proyecto de Álvaro Uribe Vélez, con sus matices, y con el modelo extractivista que le está aplicando a la nación de Bolívar... Colombia!, intercambia nuestra soberanía por una simple visa a los Estados Unidos de Norteamérica, que corresponde a 10 años y un Tratado de Libre Comercio (TLC), pero ¿Qué podemos dar nosotros los colombianos?, pues nada. Simplemente sangre, dolor y mucha más miseria de la que tenemos..., para nosotros los Colombianos y Colombianas que somos admiradores del ideario Bolivariano, el ejemplar proyecto político, social, comunitario que se forja en Venezuela, nos da envidia de la buena, al no tener un sistema de salud público, muchos Colombianos y Colombianas quedan sin servicios básicos, sin educación, sin alimentación y sin una mínima libertad de expresión. Usted señor (a) lector (a), mientras está leyendo en este momento gran parte de la población en Colombia, como por ejemplo en el pueblo de Palenque (afro-colombianos), no tiene servicios de luz, ni agua potable, pero ahí tienen... aquellos santanderistas que a través de su postín dicen: en Colombia no pasa nada. ¿Cómo que no va pasar nada?, ¡Caramba!, con una guerra de más de cincuenta años, con una oposición política eliminada y hasta dónde el libre pensamiento es aniquilado. Además, no se puede hablar de Bolívar... ¿Porqué?, significa rebeldía, terror, miedo... Todo este barullo político lo quieren trasladar a nuestro hermano país Bolivariano, Venezuela. Porque es allí actualmente en el devenir político donde reposan los cimientos del proyecto socialista en América Latina y el Caribe, sin desconocer otros procesos como son los de Ecuador, Cuba, Bolivia...

La injerencia paramilitar entra muy sutil, aprendiendo de los grandes instructores israelíes y estadounidenses que desde Colombia planteaban derrotar a sangre y fuego con acciones tácticas de gran calado, para ir desequilibrando el proceso, hasta llegar a la eliminación física del presidente Hugo Rafael Chávez Frías.

El paramilitarismo colombiano es atroz, entrando en Caracas, en los sectores más marginales de la sociedad. Uno de esos sectores que se ven atrapados por el paramilitarismo son algunas personas de clase baja, bandas de jóvenes, lugares de comercialización de la cocaína, clase muy vulnerada entre la población colombiana y venezolana, teniendo un control de muchos sectores, negocios, bares, “instituciones” y, como es de costumbre, tener el brazo cómplice que le ayude a ocultar sus crímenes de lesa humanidad, control de la gasolina hacia Colombia, el control del narcotráfico… Y para la muestra un botón: las capturas que ha hecho los cuerpos de seguridad venezolanos de Diego Pérez Henao, alias “Diego Rastrojo”, un importante jefe narco-paramilitar colombiano, además jefe de la banda criminal los “Rastrojos”, registrada en el mes de junio.

Los planes de conspiración contra el Gobierno venezolano incluyen operaciones clandestinas en interior del territorio. Así el objetivo de dicha unidad era traficar y crear zozobra en la sociedad venezolana. También hay actividades en la zona de Maracaibo. Tanto Jorge Cuarenta como Hernán Giraldo (paramilitares extraditado a los Estados Unidos por Álvaro Uribe) eran el poder.

La estrategia era, y sigue siendo, militarización y control de la frontera, cultivo y tráfico de la droga. Incluso hasta el día de hoy se pueden detectar miembros de las “águilas negras”. Ello demuestra una estratégica conjunta entre paramilitares y militares hacia Venezuela.

Todo esos planes están siendo diseñados en Colombia, partiendo del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS -Policía política de Colombia-), con el aprobado del Pentágono, para alcanzar Caracas, ciudades de fronteras y pueblos apartados con actividades y presencia de paramilitares. Y ello con la connivencia de la derecha pitiyankee. Ello es conocido en los Estados de Barina, Apure, qué muy bien lo saben los compañeros y compañeras del Frente Ezequiel Zamora, los compatriotas de la Nación Wayúu, las comunidades indígenas de la Serranía del Perija, que tanto han sufrido y siguen sufriendo el terrorismo paramilitar.

Ojalá que después de las elecciones del mes de octubre se consolide política e ideológicamente el Proceso Bolivariano y que las tierras de Francisco de Miranda, Simón Rodríguez y Simón Bolívar sigan jugando un papel preponderante en la búsqueda de la solución política dialogada al conflicto colombiano y que, a su vez, se afine en las investigaciones para desenmascarar el paramilitarismo colombiano en el país vecino.

*Activista político colombiano en Euskal Herria.


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