El nuevo proyecto de documento de negociación de la Organización
Mundial de la Salud (OMS) destinado a la última ronda de lo que se ha
convertido en un proceso intenso de análisis sobre innovación de
medicamentos y propiedad intelectual restringe el enfoque a
aproximadamente una docena de enfermedades, aunque conserva un amplio
alcance en cuanto a opciones de políticas, ya que al parecer incluye
todas las propuestas. Como primera reacción, algunos criticaron el
proyecto por su falta de especificidad, incluso sostuvieron que dicho
documento tenía “errores de base".
El
documento servirá de base para las negociaciones en la segunda y última
sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental sobre Salud Pública,
Innovación y Propiedad Intelectual (IGWG), que tendrá lugar del 5 al 10
de noviembre.
Entretanto, la OMS llevará a cabo un proceso de
consultas en línea durante agosto y septiembre, a través del cual los
Estados miembros y otras partes interesadas podrán realizar comentarios
sobre el proyecto de documento, así como también sobre la última
resolución del proceso adoptada por la Asamblea Mundial de la Salud de
este año (WHA60.30), informó la OMS.
El documento (proyecto
de estrategia mundial y plan de acción, A/PH/IGWG/2/2) “se debatirá en
las consultas regionales y debería constituir la base de las
negociaciones en la segunda sesión del IGWG en noviembre”, informó un
funcionario de la OMS a Intellectual Property Watch. Se han programado
reuniones de los comités regionales de la OMS para agosto y septiembre
del corriente año (IPW Monthly Reporter, Vol. 4., N.º 6).
El
IGWG recibió el mandato de elaborar para mayo de 2008 una “estrategia
mundial y plan de acción” a fin de fomentar la investigación y el
desarrollo de medicamentos para enfermedades desatendidas o no
prioritarias, que afectan principalmente a los países en desarrollo.
El
nuevo documento establece (en una nota a pie de página) que la
estrategia se concentrará en 14 enfermedades, entre ellas diabetes,
cáncer, VIH/SIDA y la enfermedad de Chagas. Hasta ahora, no queda claro
cuántas enfermedades y cuáles de ellas podrían considerarse
desatendidas.
El documento, publicado el 31 de julio, se basa
en un texto sobre el “progreso [realizado] hasta la fecha”, que se
elaboró al final de la primera sesión del IGWG, celebrada del 4 al 8 de
diciembre de 2006 (IPW, Public Health, 22 de diciembre de
2006). En la sesión se acordó que los debates se centraran en ocho
áreas o “elementos”, los cuales se desarrollan en el nuevo documento en
relación con la estrategia y las acciones.
En la elaboración
del nuevo texto, la Secretaría de la OMS consideró los comentarios y
las contribuciones adicionales de los Estados miembros y otras partes
interesadas que se enviaron a partir de la última sesión mediante un
proceso de audiencia que culminó en junio. El texto sólo detalla lo que
los países desean en términos positivos; es decir, si algunos países
están en desacuerdo con el proyecto, deberán solicitar la eliminación o
la modificación de las partes existentes del texto.
La estrategia incluye flexibilidades y la gestión de la propiedad intelectual
El
documento primero se centra en la estrategia y luego en las acciones.
En el proyecto de estrategia, se detallan diversas propuestas, entre
ellas: impulsar leyes para aplicar flexibilidades que guarden
conformidad con las disposiciones del Acuerdo sobre los Aspectos de los
Derechos de la Propiedad Intelectual Relacionados con el Comercio
(ADPIC) de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de otros
acuerdos internacionales; fomentar la investigación y el desarrollo
preliminares en países en desarrollo mediante la consideración de leyes
compatibles con las excepciones de investigación del Acuerdo sobre los
ADPIC y “promover la transferencia de tecnología y la producción de
productos sanitarios de los países en desarrollo”.
El proyecto
también sugiere que se fomenten acuerdos comerciales bilaterales que no
contengan prescripciones de tipo “ADPIC plus”, que dichos acuerdos sean
objeto de “vigilancia sistemática” en cuanto a su impacto sobre la
salud, que la industria farmacéutica reduzca los precios para los
países en desarrollo, que se impulsen alianzas público-privadas y se
apoyen debates complementarios en relación con un tratado sobre
investigación y desarrollo en medicina, y que se estudien y apliquen
planes de incentivos complementarios que separen la innovación de los
precios.
El proyecto de estrategia alienta específicamente a la
OMS a involucrarse más en materia de propiedad intelectual, en
colaboración con la OMC y la Organización Mundial de la Propiedad
Intelectual (OMPI), a fin de “fortalecer la capacitación teórica y
práctica en materia de gestión de la propiedad intelectual”.
La
gestión de la propiedad intelectual también está presente el documento,
pero no se proporcionan detalles sobre su significado. Por ejemplo, el
documento dice: “Es una necesidad ineludible reforzar la capacidad de
gestión de la propiedad intelectual de los países en desarrollo”.
La
Asamblea Mundial de la Salud deberá revisar la estrategia cada dos
años, comenzando a fines de 2009, y se deberá llevar a cabo una
evaluación amplia cada cuatro años, lo cual extenderá el proceso hasta
2015, versa el documento.
El plan de acción está descrito de
manera separada, pero en torno a los ocho elementos. En él se
especifican las partes interesadas, las actividades que realizarán
dichas partes y el calendario de dichas actividades. Por ejemplo, la
OMS identificaría insuficiencias en la investigación y el desarrollo
sobre enfermedades desatendidas en el transcurso de 2008, la industria
farmacéutica contribuiría a facilitar la investigación preliminar entre
2008 y 2015, la OMS coordinaría el proceso hasta 2015 y los gobiernos
trabajarían en el establecimiento de estrategias prioritarias y en el
aumento de la financiación para la investigación y el desarrollo
(especialmente los gobiernos de países en desarrollo). Las acciones
involucran a una amplia gama de partes interesadas, entre ellas,
organizaciones no gubernamentales (ONG), organismos de las Naciones
Unidas, la industria e instituciones de investigación.
Primeras críticas a la amplitud del documento
La mera amplitud del documento ha sido objeto de críticas.
“El
plan de acción del proyecto tiene errores de base, ya que se apoya en
la premisa de procurar acercar los puntos de vista en conflicto y el
resultado son 80 acciones específicas no priorizadas que, en realidad,
no son específicas ni practicables en absoluto”, señaló un observador
con conocimiento del tema, quien pidió permanecer en el anonimato. “Las
acciones específicas son simplemente ambiciosas: no incorporan ningún
acuerdo específico de los gobiernos para realizar acciones
determinadas”.
“Un plan real se centraría en algunas
prioridades clave: la financiación, cuestiones relativas a las
instituciones y nuevos mecanismos de incentivos; el establecimiento de
metas para las cuales los gobiernos u otras partes interesadas deban
rendir cuentas y la identificación de instituciones líderes que asuman
la responsabilidad de alcanzar y supervisar los resultados previstos en
el plan. Debido al proceso en el que se encuentra el IGWG, ahora será
muy difícil pedir peras al olmo”, afirmó el observador.
Ellen
‘t Hoen de Médecins Sans Frontiéres dijo tener también sentimientos
encontrados respecto del documento. “Según el documento, todas las
partes pueden realizar todas las actividades que allí se detallan”,
comentó. “Hasta el momento, el documento carece de una clara dirección
y asignación de responsabilidades. Sin embargo, es alentador ver que no
soslaya la inclusión de nuevas propuestas, tales como las patentes
mancomunadas para abordar los problemas de acceso inmediato y nuevas
normas para incentivar la investigación y el desarrollo”.
Un miembro de la industria farmacéutica informó a Intellectual Property Watch que
se acogió con agrado el hecho de que el documento reflejara el alcance
original de la labor del IGWG, expuesto en el informe de 2006 de la
Comisión de Derechos de Propiedad Intelectual, Innovación y Salud
Pública (CIPIH) de la OMS, y que tuviera la ambición de cubrir “todos
los aspectos”. Pero expresó preocupación sobre el hecho de que el
enfoque parece no centrarse únicamente en la propiedad intelectual
sino, incluso más puntualmente, en las flexibilidades relacionadas con
el Acuerdo sobre los ADPIC y en las licencias obligatorias, en
particular.
Las licencias obligatorias son concedidas por los
gobiernos y permiten el uso de una materia patentada bajo ciertas
condiciones (por ejemplo, con fines de uso no comercial) sin el
consentimiento del titular de la patente.
En cuanto a las
sugerencias para evitar la inclusión de prescripciones de tipo ADPIC
plus en los acuerdos comerciales bilaterales, esto ya constituía un
“acuerdo cerrado”; Estados Unidos ya ha adoptado restricciones en esta
área, señaló un representante de la industria a IPW, WTO/TRIPS, 24 de julio de 2007, en inglés).
Además
afirmó que el riesgo reside en que si la industria aceptara un enfoque
amplio y equilibrado, algunas de las ONG y de las partes interesadas
sólo mostrarían interés por dos o tres puntos detallados en el plan. Si
el único resultado del proceso del IGWG fuese la ayuda de la OMS a los
países en cuanto a las flexibilidades previstas en el Acuerdo sobre los
ADPIC, “sería un fracaso” afirmó el representante de la industria.
El
documento fue “acogido de manera cautelosa” por parte de los
observadores de la sociedad civil internacional, señaló Knowledge
Ecology International (KEI). Spring Gombe y Thiru Balasubramaniam de
KEI afirmaron: “El proyecto contiene algunas afirmaciones que gozan de
buena acogida sobre el acceso a los medicamentos, el apoyo en relación
con el uso de las flexibilidades previstas en el Acuerdo sobre los
ADPIC y los nuevos métodos para generar incentivos para la
investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos. Sin embargo, el
plan de acción es impreciso y no contiene un sentido claro de
responsabilidad ni ningún sentido de urgencia. Además, existe otro
peligro… si se considera a todas las partes interesadas igualmente
responsables de cada punto del plan de acción, no se podrá
responsabilizar a ninguna de ellas cuando no se tome ninguna medida. La
omisión más importante es la ausencia de toda referencia al aspecto
financiero”.
Los ocho elementos son: el establecimiento de
prioridades respecto de las necesidades de investigación y desarrollo;
la promoción de la investigación y el desarrollo; la creación de
capacidad de innovación y la mejora de dicha capacidad; la
transferencia de tecnología; la gestión de la propiedad intelectual; la
mejora de la difusión y el acceso; la implantación de mecanismos de
financiación sostenibles y el establecimiento de sistemas de
seguimiento y prestación de informes. Los ocho elementos “proporcionan
el marco organizativo para el plan de acción”, versa el documento
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