La Unión de Libertades Civiles de los Estados Unidos y otros grupos que
defienden la esfera privada se reunieron hoy con el director del FBI
Robert Mueller para discutir acerca de los nuevos lineamientos del FBI
para controles internos concerniente al uso de las Cartas de Seguridad
Nacional (NSL).
En
marzo, el Inspector Genera (IG) del Departamento de Justicia emitió un
informe donde se detalla el abuso significativo de las potestades de
las NSL en manos del FBI.
Inicialmente el FBI
restó importancia al alcance del abuso, del cual informara el Inspector
General, alegando que la cantidad de casos que se seleccionaron para la
revisión en la auditoria del IG no constituían una muestra
significativa. Sin embargo, una auditoria del propio FBI
reveló más de mil abusos nuevos utilizando una muestra de sólo el diez
por ciento de sus investigaciones de seguridad nacional. El FBI ha
celebrado varias reuniones para informar a la comunidad de derechos
civiles y en pos de esfera privada sobre su respuesta a dichas
revelaciones, pero a todas luces los lineamientos internos no son
suficientes para evitar este tipo de abuso.
La siguiente cita se le atribuye a Caroline Fredrickson, directora de la oficina legislativa de la ACLU en Washington:
“Si
bien agradecemos la continua cooperación del director Mueller, estas
reformas son 'demasiado pequeñas, y llegan demasiado tarde' y seguimos
escépticos de que alguna regulación interna del FBI sobre el uso de las
NSL solucione el problema. Durante más de tres años, el uso sin control
de las facultades de las NSL por parte del FBI trajo como resultado
miles de violaciones de la ley y de políticas. La dirigencia del FBI no
estaba al tanto de estos abusos o recibió información sobre los
problemas y no hizo nada para evitarlos. De cualquier manera, está
claro que el Buró requiere una supervisión externa y hace falta una
solución legislativa.
“La autoridad sin control
inevitablemente conllevará al abuso. Francamente, para empezar el FBI
jamás debió haber recibido una autoridad tan amplia. Cuando el informe
del IG y la propia investigación interna del FBI sacaron a la luz los
abusos rampantes, quedó dolorosamente claro que existía la necesidad de
establecer un control independiente a estas facultades. Resulta ingenuo
pensar que los que rompen la ley deban hacerla. El Congreso debe
comenzar a imponer su supervisión y ordenar la revisión judicial del
uso de las NSL”.