Durante la visita de Bush a Brasil, miles de de
campesinos pobres pertenecientes al movimiento social internacional Vía
Campesina y al brasileño Movimiento de los Trabajadores Rurales sin Tierra
(MST), organizaron masivas ocupaciones pacíficas de compañías multinacionales
dedicadas a la agroindustria en todo el país. Novecientas mujeres ocuparon la
planta de etanol de Cevasa en Sao Paulo. Según el comunicado publicado por Vía
Campesina, la protesta pretendía mostrar que “la propuesta del gobierno de
Usamérica beneficia a las grandes compañías productoras de etanol en Brasil y no
a la mayoría del pueblo brasileño.” Cevasa es la mayor productora de caña de
azúcar en Brasil; el año pasado Cargill, la multinacional con sede en Usamérica,
compró el 63% de sus acciones.
En Rio Grande do Sul se ocuparon, entre otras, las papeleras
brasileñas Votarantim y Aracruz y la finlandesa Stora Enso Ovj. Todas estas
acciones tenían por objeto protestar contra el modelo de crecimiento económico a
través de la agricultura industrializada para la exportación. Los movimiento
sociales y sus defensores afirman que si bien es posible que el auge de las
agroexportaciones incremente el PIB de Brasil, lo cierto es que ha aumentado la
pobreza y la marginalización de los campesinos pobres debido a la concentración
de tierras, la destrucción del medio ambiente, el desempleo y la explotación de
los trabajadores. Según el manifiesto publicado por Vía Campesina, por cada 100
hectáreas plantadas con caña de azúcar (a partir de la que se produce el etanol
en Brasil) se genera apenas un puesto de trabajo, mientras que en una granja
familiar se generan 35. En Brasil, la agroindustria está controlada por un
puñado de compañías multinacionales que usurpan cada vez más territorio
brasileño y expulsan más pobres del campo a los ya saturados centros
urbanos.
Los organizadores de las ocupaciones señalaron que no
critican el etanol, sino el paradigma que se está imponiendo mediante la
producción industrializada a gran escala para exportación al Norte global
(especialmente Usamérica), totalmente controlada por las multinacionales de la
agroindustria. En una conferencia de prensa ofrecida por Vía Campesina, el MST,
la Central Única de Trabajadores (CUT) y la Comisión Pastoral de la Tierra (CPT)
de la Iglesia Católica, el obispo Tomás Balduino afirmó: "El pacto entre Brasil
y Estados Unidos para la promoción del etanol es siniestro. Sólo va a promover
la muerte, la marginalización, la pobreza y la destrucción del medio ambiente y
sólo defiende los intereses de las grandes multinacionales.”
El etanol se está convirtiendo en un medio para la alianza,
la fusión y el fortalecimiento de los intereses del gran capital internacional.
João Pedro Stedile, de la coordinación nacional del MST y de Vía Campesina,
declaró: “Bush viene a Brasil como el chico de los recados de las
multinacionales, las compañías especializadas en agricultura, las petroleras y
las fabricantes de automóviles que desean controlar los biocombustibles.”
Recientemente, el hermano de George W., Jeb Bush, ex gobernador del estado de
Florida, fue nombrado copresidente de la Comisión Interamericana de Etanol
(IEC), que tiene como misión “fomentar el uso del etanol en las mezclas de
gasolina del continente americano.” Los otros copresidentes son Roberto
Rodrigues, presidente del Consejo Superior de Agronegocios de Brasil y Luis
Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo. La creación
de la IEC pone de manifiesto la alianza que se está formando entre el
capital petrolero y agroindustrial de Usamérica y Brasil, y revela por qué el
discurso sobre el etanol como una forma de energía renovable y sustentable, ha
adoptado un lenguaje neoliberal que ignora el impacto desastroso que este modelo
corporativo tiene en la sociedad y el ambiente.
Los movimientos sociales y sus defensores han propuesto que
la producción de etanol en Brasil debería estar en manos de los pequeños
campesinos, como parte de un sistema de agricultura diversificada que priorice
la producción local de alimentos para los brasileños, asegurando así tierra,
sustento y trabajo para los campesinos pobres. Brasil debería concentrarse en
producir etanol para su gran mercado interno y no para sostener el consumo de
Usamérica.
A pesar de las amplias protestas y de la oposición de los
mismos sectores de la sociedad civil que ayudaron a llevar a Lula al poder en
2002 y lo reeligieron para un segundo mandato en octubre pasado, Brasil y
Usamérica han firmado un acuerdo de investigación y cooperación para aumentar la
producción, exportación y comercio del etanol como una mercancía global. El
acuerdo pone de manifiesto que Lula coopera con Bush y la agroindustria a fin de
asegurar que la industria siga controlada por el gran capital, mientras los
campesinos pobres se hacen cada vez más pobres. “La reforma agraria ya no
existe, ahora existe la agroindustria” dijo el obispo Balduino. “No hay duda,
este acuerdo solamente beneficiará a las multinacionales y a las élites.”
Las voces de disenso, articuladas a través de las ocupaciones
organizadas por Vía Campesina y el MST durante la visita de Bush, sin embargo,
atrajeron la atención nacional e internacional y fortalecieron la resolución de
los movimientos sociales. El MST está decidido a enfrentar al gobierno de Lula y
ha aumentado las ocupaciones de tierras, tomando incluso tierras que podrían
usarse para la producción de etanol. Según João Pedro Stedile, dirigente del
MST, “el gobierno de Lula está apoyando el modelo de producción agrícola
conocido como agronegocio, en el que se alían los terratenientes con las
compañías transnacionales. Esto va a provocar una reacción popular más temprano
que tarde.”
Isabella Kenfield es asociada del Centro de Estudio de las Américas (Center for the Study of the Americas -
CENSA) con sede en Berkeley, California. Actualmente trabaja como periodista en
Curitiba, Brasil y ha escrito sobre los movimientos sociales, las compañías
multinacionales y los biocombustibles.
Roger Burbach es director del CENSA. Ha escrito
extensamente sobre América Latina, entre otras obras "The Pinochet
Affair:State Terrorism and Global Justice". Es coautor con Jim Tarbell de
"Imperial Overstretch: George W.Bush and the Hubris of Empire"
Fuente: http://www.counterpunch.org/kenfield03212007.html
Chelo Ramos es
miembro de Cubadebate,
Rebelión y Tlaxcala. Esta
traducción es copyleft para uso no comercial: se puede reproducir libremente, a
condición de respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor y la
fuente.
Traducido por Chelo Ramos