El presidente de la Comisión de
Comunicaciones e Informática y presidente del Bloque del
Partido Justicialista Osvaldo Nemerovsci, impulsa en el Congreso
Argentino la modificación del artículo 5 de la Ley
11.723 de Derechos de Autor que pretende prolongar el monopolio de
las corporaciones transnacionales disqueras y editoriales de 70 a 80
años después de la muerte del autor.
En su argumentación,
el diputado de extracción Kirchnerista defendió el
proyecto expresando que “Argentina debe reconocer el derecho de los
autores y compositores a gozar de los producidos pecuniarios de la
obra” y que “esta iniciativa busca proteger la industria cultural
nacional porque hay obras que caen en dominio público, pero
luego los públicos no son beneficiados, sino que se
benefician los editores y las empresas discográficas”. Según
estas palabras, pareciera que estuvieran desamparadas las empresas
que han obtenido los derechos tras el deceso de los autores.
Desde hace algunos años
los principales lobbistas buscan extender los plazos de protección
postmortem, alegando que están a favor de los familiares, pero
a largo plazo terminan beneficiando a las corporaciones disqueras y
las editoriales transnacionales. En este sentido, Estados Unidos y
otros países del primer mundo son los principales interesados
en promover tratados y leyes nacionales en nuestros países,
pero en favor de sus empresas.
En Argentina, cuando un
autor fallece, los derechos pasan a los herederos (sean familiares o
empresas) por 70 años de acuerdo a la legislación
actual y luego de ese plazo la obra pasa al dominio público,
es decir que, cualquier persona puede reproducir masivamente la obra,
libremente sin pagar regalías, o puede bajarla de internet
para uso personal.
El diputado Nemerovsci y
la SADAIC (Sociedad Argentina de Autores y Compositores, supuesta
defensora de los intereses de los autores e intérpretes de las
obras) desconocen u ocultan que en realidad en gran parte de los
casos los derechos no los poseen los familiares de los autores, sino
que los obtienen las grandes empresas por medio de negociaciones, y
son ellas las que en todo el mundo impulsan encubiertamente la
prórroga de la protección después de la muerte
del autor.
En Estados Unidos existe
el denominado “efecto Mickey Mouse” en donde cada vez que se
acercaba la fecha en que las obras de Walt Disney iban a entrar en
dominio público, se modificaba la legislación para
aumentar el plazo de protección del monopolio. Por eso es que
se percibe una sensación de deja vu en esa propuesta al
Congreso Argentino.
¿Quién
será la Disney que hoy inspira al diputado Nemerovsci y a
SADAIC?
Enterrado el ALCA en Mar
del Plata, y luego de la Cumbre de Presidentes Latinoamericanos en
Córdoba, las políticas neoliberales en cuanto a
Propiedad Intelectual parecen querer re-ingresar al Congreso
Argentino, esta vez de la mano de un diputado en apariencia
kirchnerista, pero con prácticas políticas de los
trágicos años noventas.