Simpatizantes del PCV deben votar por Rangel Gómez en Bolivar; no hacerlo es traicionar a Chávez

Es triste tener que revelarlo pero antes mejor que luego hay que decir que el señor Figuera y “El Cacique Taparita” -Andrés Velásquez- se entienden.

Figuera aduce charlatanerías y juega a la candelita, que si el pato y que si la guacharaca, que si patatín y que si patatán; puras estupideces.

Para quienes pudiesen desconocer del asunto, Figuera es hoy el mandamás del PCV y, de paso, chantajista oficial de ese otrora glorioso partido.

Los hombres de verdad, los hombres íntegros, todo se lo piden a sí mismos, no a los demás y ese es, lamentablemente, el caso; yo lamento muchísimo presenciar no sobre el mapa sino sobre el terreno, que ese viejo partido de mi más acendrada querencia se haya devaluado al extremo de haber caído en manos de charlatanes mercaderes y cabeceñemas inescrupulosos.

El PCV ya no tiene militancia sino simpatizancia y, al frente, un grupo de hombres algunos de los cuales son francamente dignos pero, en minoría cuantitativa, no han podido romper el chantaje vulgar de Figuera.

Valga aclarar que ese chantaje del que hablo, Figuera no lo ejerce sólo hacia afuera sino hacia adentro del Partido Comunista, al que conozco con pelos y señales porque no obstante yo le ofrendé lo mejor de mis pulmones: Butría.

Hoy, Chávez batalla por la vida física, Chávez convalece y, precisamente, no por casualidad, el Partido Comunista irrespeta la voluntad de nuestro Líder. Es que Figuera se aprovecha de escondrijos y circunstancias para chantajear y figurar a costa de otros, de manera rastrera, y eso no le conviene al PCV.

¡Ojalá el grueso del PCV se imponga a Figuera y abra sus alas al porvenir!

¡Por algo Rangel Gómez es el candidato de Chávez a gobernador de Bolívar!

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