Nicolas Maduro, Ameliach y Lacava o cada pieza en su lugar

Nuestra militancia sabe pero debe además entender al pelo, que la rueda tiene un centro alrededor del cual se mueve perfectamente pero cuando gira en torno a un punto distinto, el movimiento se manifiesta irregular o mejor digo, como un borracho bailando merecumbé, caótico.

Gira La Tierra alrededor de su centro, El Sol; gira La Luna alrededor de La Tierra y todo todo todo tiene un centro alrededor del cual su razón de ser es perfecta y necesaria, de lo contrario sobreviene el caos.

A buen entendedor pocas palabras bastan; Chávez posee datos de nuestra realidad general que muy pocos imaginan siquiera, y esa condición permite que él maneje elementos de juicio -sine qua non- para otear con propiedad lo que conviene y, particularmente, en situaciones especialmente concretas tal como en Carabobo.

Por si fuera poco, su estatura moral lo avala para designar a Ameliach como nuestro candidato más apropiado para reconquistar Carabobo.

Cada uno de nosotros debe entender que aquí se trata de jugarnos la patria y no el capricho personal de nadie y he ahí que Chávez ha demostrado una y mil veces la pulcritud de su desempeño a toda hora y, en circunstancias de escalofrío ha tenido un pulso impecable.

Es natural que algunos compatriotas manifiesten otras preferencias pero ya tomada una decisión de peso, todos debemos sumarnos a remar con butría por la victoria.

Maduro a lo suyo, Ameliach a lo suyo y Lacava a lo suyo, cada quien en el lugar apropiado, donde la revolución lo necesite, no donde se quiera estar.

Pongo mi ejemplo, yo no sirvo para diputado porque no tengo estómago para soportar a Ismael GarCÍA pegando gritos, ni a Julio Borges hablando estupideces (si acaso, soporto oír al camarada Marquina porque habla bien bueno), pero sí la comandancia lo ordena, yo tendía que asumirlo aunque lo que me guste sea sustituir a Jaua.

Cuando se desobedece a la comandancia se abre la puerta del relajo y de ahí al fracaso hay medio pasito. Vamos a estar claros, este es un proyecto de envergadura y debe haber una jefatura que lo rija o nos jodemos todos.

Es bueno recordarle a nuestra militancia que Chávez ha sorteado airoso un diluvio de puñaladas inclusive de personas muy cercanas a él, por lo que su extraordinaria experiencia ha de ponerse de manifiesto ahora, con tino.

¡Gran respeto a la autoridad!

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