Todo se derrumbó en la MUD...

LA OH-POSICIÓN PERDIÓ SUS FORTALEZAS “INEXPUGNABLES” EN ZULIA Y NUEVA ESPARTA


Lo advertimos en un artículo publicado en Aporrea hace unas semanas: el 16D estaba destinado a ser una réplica del 7-O. Estas elecciones, a su vez, guardan un símil con el 15 de agosto de 2004 (Referéndum Ratificatorio Presidencial) y el 31 de octubre de ese mismo año (Elecciones Regionales). Después de aquel memorable referéndum del octavo mes, el fenómeno “avalancha” no se hizo esperar en las gobernaciones y alcaldías: Carabobo y Miranda regresaron a la senda revolucionaria, aunque perdimos Nueva Esparta, verbigracia. A pesar de lo último, 2004 fue un ciclo de victorias para la masa proletaria, así como lo ha sido este 2012 que culmina con broche de oro.


Durante la jornada del 16D, el chavismo le dio “en la madre” a la derecha apátrida al conquistar 20 de 23 gobernaciones a escala nacional. Un hecho histórico que pasará no sólo a las enciclopedias y libros escolares, sino que será contado a nuestros hijos y nietos, como otra epopeya del movimiento bolivariano –del siglo XXI- por estas tierras. Efectivamente, ya es un triunfo incuestionable, aplastante, los 20 estados regionales. Pero hay más. En los últimos años, la derecha ha atesorado bastiones muy estratégicos de la geografía nacional: Zulia y Nueva Esparta. El primero es uno de los territorios fronterizos más extensos y el segundo es “la perla del Caribe”, una de las puertas de entrada al país y símbolo turístico -por excelencia- de la nación. Lo pretérito no es cualquiera cosa; la “oh-posición” llora desde las entrañas la pérdida de dos reductos esenciales para la desestabilización y se aferra con resignación a su premio de consolación: Miranda. Son “las sobras” que le deja la Revolución después de una paliza descomunal; la Mesa de la Unidad Democrática yace “herida de muerte” y la base oposicionista más incrédula, más desconcertada que nunca. A la derecha poco le quita el sueño Lara y Amazonas: ¡la tragedia es más agobiante! Le han arrebatado –en sus narices- las “joyas de la corona” y ello carcome su arrogancia.


Zulia y Nueva Esparta eran verdaderas fortalezas inexpugnables para el socialismo bolivariano. En uno, el yugo de Manuel Rosales –que en 2008 nombró “heredero” a Pablo Pérez- regía desde 2000. En otro, Morel Rodríguez yacía incólume desde 2004, cuando Alexis Navarro Rojas (MVR) fue vencido en esa valiosa trinchera. En 14 años de proceso revolucionario, el chavismo sólo ha gobernado dos años en Zulia y cuatro en Nueva Esparta, lo cual nos brinda una idea de la magnanimidad de lo que hemos conquistado el 16D.


En Carabobo, el PSUV y sus aliados han roto de nuevo la “monarquía” de los Salas Römer, cuyo inicio fue en 1989 y únicamente se ha visto interrumpida entre 2004 y 2008. En Amazonas, está aconteciendo algo muy parecido a lo del Zulia “de antaño”: Liborio Guarulla ha devenido en el Manuel Rosales de Puerto Ayacucho. El detalle: el tránsfuga de Guarulla arribó a la Gobernación con los votos de la Revolución. ¡Algún día podremos echarlo de allí! El 16D se demostró que si hay unión, organización y precisión helvética, se puede concretar hasta lo imposible.



LA MESA DE ALACRANES SE ENTIERRA CON SUS NÚMEROS



Hay otra cruda analogía entre 2012 y 2004: este 16D hemos asistido al sepelio de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) de la derecha vernácula. El 31 de octubre de 2004, el chavismo enterró los escombros de la funesta Coordinadora Democrática. La “oh-posición” va de derrota en derrota, de abismo en abismo.


Los guarismos de la MUD tampoco son halagadores si se contrastan con los de la Revolución. De siete gobernaciones (contando a los traidores de Falcón y Briceño, en Lara y Monagas, respectivamente), sólo conservó tres (Amazonas, Miranda y Lara). En cambio, el chavismo recuperó cuatro (Monagas, Nueva Esparta, Táchira y Zulia) y mantuvo las otras 16 que aquilataba. El margen de puntos porcentuales para la “oh-posición” es igual de desolador: Amazonas fue el único lugar donde hubo holgura en la brecha. Liborio Guarulla se anotó casi 20 puntos de ventaja. En Lara, Henri Falcón tuvo nueve y –en Miranda- Capriles Radonski (el “héroe” del majunchismo) algo más de cuatro puntos. Resultados mediocres si los cotejamos con los de la Revolución: el rango “rojo, rojito” osciló entre los 80 y los nueve puntos porcentuales de diferencia, entre los candidatos bolivarianos y los oposicionistas. Las votaciones más altas fueron para: Rangel Silva en Trujillo (82,22%); Rodríguez Chacín en Guárico (74,66%); y García Carneiro en Vargas (73,38%). La excepción fue Rangel Gómez, en Bolívar, con menos de dos puntos porcentuales de distancia. No podemos olvidar que ésta es la tercera vez que Rangel Gómez se postula como opción en esa entidad y –sin duda- su imagen adolece de un manifiesto e inquietante desgaste.


La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) yace aplastada ante las cifras arrolladoras del chavismo y se avista, desde ya, un porvenir muy oscuro para la “oh-posición” criolla. Lo mínimo que debería hacer su directiva es dimitir en bloque y ceder el paso a gente más competente en la materia. Pero ello, sin duda, es una quimera en los predios de una derecha amoral y pitiyanqui. La Revolución, por su parte, debe aprovechar esta nueva oportunidad en las regiones para desplegar una gestión socialista más agresiva y asertiva, con el fin de evitar la reedición de pretéritos desaciertos. Sólo así lograremos consolidar el poder popular en los espacios ganados y descartar –a futuro- la restauración de la derecha en sus antiguas fortalezas “impenetrables”. ¡Viva Chávez! ¡Viva el socialismo!

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P.D. Nuestro Comandante libra otra dura batalla contra el cáncer y volverá a derrotarlo. Su recuperación lenta -pero positiva- es alegría para todos y esperanza para un mundo vapuleado por la Segunda Gran Depresión Capitalista. La jornada del 16D es un regalo para él. ¡Chávez somos todos!

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