La Comuna como tejido social integrador

Quienes hemos venido asumiendo los cambios generados por la dinámica social con verdadera convicción en la construcción polémica por demás del Socialismo Bolivariano, debemos estar alertas para superar los dogmatismos y sentimentalismos que hacen preñar errores además de las concepciones erróneas en el discurrir de las ideas.

Por estos días, se viene hablando no pocas veces de manera simplista y fútil del termino Comuna, que planteado a secas, sin referencias y argumentos, se puede prestar para confundir al gran colectivo social. En primer termino, se debe apuntar, que sobre la Comuna hablan y desdicen aquellos que nunca han deseado los cambios revolucionarios, es decir los revisionistas y arribistas quienes conciben una Comuna que consolide la fragmentación de la sociedad, apuntalando el egoísmo y el individualismo; visto así, esa idea se inscribe dentro de una concepción liberal que conlleva a la desmembración social, la divide en tantos fragmentos como individuos logran existir en ella, instaurando el reino del egoísmo, de la usura, de la competencia malsana.

Por el contrario, la Comuna como tejido social integrador, se traza la organización social con la finalidad de lograr la armonía social, donde la suerte de toda la sociedad dependa del hado de cada individuo, es decir donde cada ser es imprescindible para todo el cuerpo social, siendo primordial el establecer nuevas y vigorosas formas de relaciones donde se privilegie lo humano, el humanismo.

Ante lo planteado, se hace notorio que existen dos corrientes ideológicas antagónicas sobre el aspecto conceptual de la Comuna y su posible construcción; en ese sentido, hay una visión sesgada, burguesa, que busca imponer su sello divergente a la Comuna, por lo cual es necesario aclarar de que Comuna se refiere, pues la Comuna no debe caer en el error deliberado a que fueron reducidos los consejos comunales a un exclusivo ámbito comunitario y meramente reivindicativo, consejos comunales ABC( aceras, brocales y cloacas), convertidos como entes inermes ante el poder constituido.

La Comuna como factor del gran tejido social integrador, debe imperiosamente hacerse del poder revolucionario, trascender el poder constituido, creando la nueva institucionalidad, superando la vetusta división de los poderes, estableciéndose sin limites y sin la camisa de fuerza del formalismo burocrático, creando sus propias instituciones sin la intromisión del desgastado poder constituido, con sus organismos deliberantes y hacedores de sus propias leyes, donde sus organismos ejecutivos adelanten sus propios proyectos y el seguimiento respectivo; La Comuna, debe ser claramente autónoma ante los partidos políticos, ante los sindicatos y ante la influencia de cualquier jerarquía religiosa.

La Comuna así definida, debe ser el embrión del poder social y popular y el gran núcleo generador del Socialismo Bolivariano.

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