Unidad, disciplina y paciencia: La clave del triunfo de 16-D

El Comandante Chávez, es el líder, pero no es infalible, claro que puede equivocarse y ante ello siempre ha tenido la valentía y el coraje de reconocer sus errores y seguir adelante, quien no se equivoca, no triunfa verdaderamente, la perfección no existe, la calidad sí. Que alguien plantea retirarse a la reserva en desacuerdo con algún candidato, es pensar que todo el proceso revolucionario dependa de una designación candidatural en un determinado estado, salvo que se demuestre que sean elementos hostiles y saboteadores.

Vamos a darle un voto de confianza al Comandante, con el doble de la dimensión con la que él ha confiado en nuestro pueblo. Salgamos como un solo hombre a apoyar los candidatos a gobernadores de la revolución, así como, los diputados de los Consejos Legislativos Regionales, ya que, más allá de cualquiera de los candidatos con el que podamos o no estar de acuerdo, está la irrenunciable tarea de ganar las gobernaciones para estar en mejores condiciones de trabajar en los grandes objetivos históricos en torno a los cuales debe girar el proceso revolucionario, pero además, tal como lo advertía el “Che” Guevara: “..la unidad debe ser la premisa esencial que garantice, precisamente el pleno desarrollo y la defensa de la revolución”. Si algún candidato, actualmente lo está haciendo mal o prefiguramos que uno de los nuevos aspirantes lo hará mal, montemos los revocatorios en su oportunidad, hoy debemos salir a luchar por la victoria.

Salgamos con disciplina revolucionaria a la nueva batalla que se plantea, aun no hemos ganado la guerra, y tengamos paciencia que más temprano que tarde tendremos la oportunidad para desarrollar un fructífero proceso de crítica y autocrítica, de plantear nuestros desacuerdos y de impregnar de poder popular los espacios conquistados en revolución. No estoy llamando a que nos transformemos en eunucos, sino a seleccionar el momento de la crítica y autocrítica revolucionaria, para que esta sea realmente efectiva y se alcance el principal objetivo de la crítica: la rectificación.

Estamos en una guerra, no corramos el riesgo de que el enemigo nos encuentre distraído peleando entre nosotros debido a errores cometidos y nos liquide políticamente.

Debemos tratar con los camaradas que están cometiendo errores a los cuales debemos, en primer lugar, luchar contra ellos a fin de liquidar completamente sus ideas erróneas y, en segundo, ayudarles. O sea, primero, luchar y, segundo, ayudar. Partiendo de la buena voluntad, ayudarles a corregir sus errores de modo que tengan una salida, todo esto implica mucha paciencia y disciplina revolucionaria debemos armarnos de ella.

No salir a votar, o votar en contra de cualquier candidato de la revolución con el cual no estemos de acuerdo es castigar Chávez, lo cual implica obstaculizar las posibilidades de consolidación del proceso revolucionario. Faltan dos grandes batallas para ganar la guerra en esta etapa de la revolución, la gran tarea es vencer. La victoria estará en función de una dosis adecuada de unidad, paciencia y disciplina. Lo peor que nos pueda suceder es equivocarnos con el Comandante, preferible a darle paso a contrarrevolución.

(*) Ing.

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