Imbecilidad moral

Me entran náuseas cuando veo de cerca acciones inmorales. No es metáfora: es sensación bien física. Así, de arcada en arcada me he ido portando bastante bien.

Por eso me impresiono de encontrar gente que comete las peores monstruosidades éticas con aquella cachaza. Y encima si les reclamas cómo fue que con un recatado sueldo de maestro suplente y luego de alcalde y de gobernador amasó 14 haciendas, centros comerciales, casas de millones de dólares y regala relojes lujosos, se indigna y grita persecución política, dictadura, rrrÉgimen totalitario, etc.

Otro, sin ser Cristo, resucita a su señora madre, que en paz descansaba y apenas resuelve un rollo de sucesión, la vuelve a matar. Luego de una trayectoria de revolucionario, se adapta y adopta los planes de la CIA. Da entonces lecciones de ética. Pone la inflación al 103%, el petróleo a $ 7, la economía a decrecer en un 9%, malbarata a Viasa y se encarniza en dar lecciones de economía no solo en la universidad sino al único gobierno del mundo que ha sorteado lo peor de la crisis global del capitalismo en su fase sifrino-neoliberal.

Otro intenta violar a una mujer policía; a tiro limpio deja parapléjico a otro agente; organiza ballets rosados para curas que tienen dificultades con su castidad y con la sodomía condenada por su Iglesia; se hace graduar en medio de una apoteosis religioso-académica; extorsiona políticos y clérigos diplomáticos con videos de sus hazañas sexuales; se fuga, etc.

Pregunta para los profesionales de la salud mental: si el sicópata es persona a quien hacer el mal o el bien le da igual, ¿por qué siempre hace el mal? Entonces no padece propiamente de imbecilidad moral, porque no es imparcial, y además los sicópatas suelen ser inteligentísimos y maestros de la manipulación. Lo que padecemos no es su imbecilidad sino su indigencia ética.

Así, el capitalismo no es solo económico, ya se sabe, sino un darwinismo social perverso que destila a los más aptos para el desaseo ético: Bernard Madoff, Allen Stanford, Luis Giusti y otros que no merecen memoria, aunque sabes quiénes son.

Con razón tenemos una oposición superpoblada por una dirigencia de pícaros y prófugos que aterrorizan y conejean a sus seguidores más aturdidos.

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