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    ¡Chávez los tiene locos! - Oposición y escualidismo

Golpe de suerte
Por: Roberto Malaver
Fecha de publicación: 22/06/07
imprímelo mándaselo a
tus panas
Otra vez llegaron al poder los empresarios de Fedecámaras, los dueños de los medios, y un grupo de militares que a última hora decidió apoyar el nuevo golpe.

Ahora no estaban dispuestos a cometer los mismos errores. Sacaron a todos los soldados que conformaban la Guardia de Honor, y colocaron a su gente al frente de toda la seguridad.

Allí estaban reunidos los mismos hombres del golpe anterior. Y uno de ellos tomó la palabra:

- Ahora tenemos que empezar a eliminar a la gente del régimen que estuvo al frente de todo lo que fue comunicación.

Uno que estaba en la silla presidencial, dijo:

- A mi me dejan al Mario Silva, a ese lo quiero para darme un gustazo yo solito.

Y otro le contestó:

- Vas a tener que hacer cola, porque hay como treinta que ya se inscribieron para darse ese gusto.

El hombre, ahora con poder, sintió que le estaban llevando la delantera y pidió que por favor le pusieran atención en torno a la política de exterminio que vamos a comenzar con esta gente, y quiero decirles que, al Roberto Hernández Montoya lo fusilo yo, al Roberto Malaver lo mandan para Margarita y lo dejan con vida para que sepa cómo se hace un buen gobierno. A la Vanesa Davies me la dejan completica a mi solito, porque esa va a saber lo que es una dictadura. Al Romero Anselmi me lo fusilan y envían el cuerpo a San Cristóbal para que sus familiares le den cristiana sepultura. Y me buscan a todos los que fueron Ministros de Comunicación y los ponen en fila, y con una sola bala los atraviesan a todos y así ahorramos, porque no vale la pena gastar más balas en ese tipo de gente.

El hombre hizo una pausa y otro de los nuevos gobernantes aprovechó para tomar la palabra.

- A Earle Herrera me lo dejan a mí, que ya le tengo lista una tumba en forma de kiosco veraz para que se sienta bien. Al Néstor Francia lo podemos matar de un susto, porque a esa edad ya no vale la pena meterle un tiro. A Elena Salcedo y a Cristina González las matamos y las enterramos juntas para que sigan peleando, y para que nadie sepa dónde están. A Blanca Eekhout la metemos presa y luego la matamos y decimos que se suicidó.

Así, una vez que acabaron con todos los que trabajaron en comunicación, el nuevo Presidente del país dijo:

- Y ahora, comencemos a trabajar, eso sí, respetando la libertad de expresión.



robertomalaver@cantv.net
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Roberto
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La Unidad es de ocho.
Oswaldo Abarca*
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