Al fin Urosa y Borges nos dieron las claves de las crisis que estamos viviendo

Juan Veroes

Debo comenzar por confesar que yo como politólogo, estaba mas perdido que Adán en el Día de Las Madres y que fue gracias a la entrevista que hoy (20/03) hizo Carlos Croes al Cardenal Urosa Savino y al artículo semanal que publica Julio Borges en UN, que pude salir de la obscura ignorancia que me agobiaba.

Urosa Savino dijo, (palabras más palabras menos), que el origen de todo lo que está pasando en el país se debe al fracaso del modelo comunista marxista que impuso Chávez (no lo nombró, pero se deduce) en los últimos 17 años, que lo llevó a apropiarse de las fincas productivas y empresas exitosas que ahora no producen nada.

Borges fue más claro: "Mientras no reconozcan el fracaso del modelo centralista que han impuesto al país durante 17 años es imposible identificar las medidas sensatas que necesita tomar el Gobierno". Tanto Urosa como Borges apuntan a culpabilizar al "difunto Chávez", por la implementación de un Sistema Politico errado y la continuidad que de él hace el heredero que nos dejó al momento de su desaparición física. Borges pide además acto de contrición y perdón de los pecados.

Según la apreciación de estos dos "estadistas de la política venezolana" y personajes influyentes en las decisiones, que ahora se están tomando, es imposible llegar a la llamada "reconciliación nacional", sin antes desmontar todo el tinglado jurídico económico implementado por "los comunistas" en todas las estructura del Poder. O sea que el problema no se soluciona con la sólo salida de Nicolás Maduro de la Presidencia de la República. Cosa que yo pensé era la solución buscada por la oposición para enrumbar al país por nuevos senderos.

Desmantelar todo el aparato burocrático-jurídico-judicial instalado en los cinco poderes que constituye al actual Estado-Nación; desnacionalizar a la FANB, y derrumbar todo el edificio montado en las relaciones internacionales y organismos de integración regional, implementado por El Comandante Eterno, sin pasar esto por una guerra civil fratricida, es imposible de imaginárselo. Esto sin tomar en cuenta el grado de politización del pueblo, que ha cambiado su mirada del norte al sur.

Si un proceso revolucionario pacifico de 20 años, ha costado a la nación tantas vidas y pérdidas de bienes materiales y todavía sus logros están sin sedimentarse, cuanto no costará involucionar y retroceder para volver al pasado después que las masas irredentas de siempre, han visto que es posible una mejor calidad de vida y sabe que pueden perder lo ya logrado si no luchan por ello. Sólo mediante una férrea dictadura de una potencia extranjera con sus ejércitos de ocupación podrían mantener una cuestionada paz. El caso Irak es ilustrativo de lo que aquí afirmo.

Las declaraciones del más alto prelado de la cúpula eclesiástica del país y la del jefe del partido mayoritario de la oposición, no dejan lugar a dudas de que es imposible una solución negociada a los graves problemas que estamos viviendo los sectores menos favorecidos del rentismo petrolero. Querer ponernos de rodilla a implorarles que nos perdonen, por haber tenido la osadía de invadir sus predios y haber pecado por desobedecer la orden de no comer la fruta prohibida del árbol del bien y del mal (renta petrolera), nos hace cada vez más rebeldes y desobedientes. Preferimos el "infierno del chavismo" al "paraíso del neoliberalismo".

Que se tenga información hasta ahora, los procesos revolucionarios se imponen o fracasan, no se conoce ninguna revolución que "reconozca" su fracaso, o que deje a su adversario histórico retomar el poder perdido, pensando que luego ellos (los revolucionarios) volverán a tomarlo. Una especie de puntofijismo. La alternabilidad de poderes en una revolución, no está prevista. Si la Revolución Bolivariana Socialista del Siglo XXI, llegara a perder las posibilidades históricas de conducir el proceso revolucionario que hoy mueve al continente latinoamericano, entonces habrá que esperar otros 200 años "hasta que despierten los pueblos".

Si las declaraciones de Urosa eran para invitarnos a pasar una Semana Santa en paz, viviendo la liturgia católica y haciendo balance espiritual de nuestras vidas, pienso yó tuvo un efecto contrario. Si los deseos de Borges de "Queremos una economía próspera" pasan por afirmar que "Son demasiados años de engaños", también están destinados al fracaso. No aceptamos dialogar bajo estas premisas. O se nos respeta nuestro proceso revolucionario, con todas las equivocaciones que hayamos podido tener, o no hay posibilidad alguna de sentarnos en la misma mesa.

¿Es mucho pedir después de 200 años de lucha?. ¡¿Es que 500 años no bastan?.


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