El engaño y la doble agenda parlamentaria de la oposición

Hablar del accionar de la Asamblea nacional en los últimos meses es, sin ninguna duda, aventurarse en una historia de engaño, shows mediáticos, banalidades, malos procedimientos y metidas de pata por parte de los recién electos diputados de la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quienes, acompañados de un claro y palpable sentimiento de revanchismo y resentimientos de toda forma y procedencia , se han dado a la tarea de entorpecer, relentizar, e incluso, detener el accionar y avance de las políticas gubernamentales impulsadas desde el ejecutivo nacional.

Parece un chiste malo hacer retrospección hasta los días que antecedieron a la campaña electoral del 6-D cuando, con cierto grado de inocencia, un sector de la sociedad venezolana sucumbió ante el spot publicitario, en el cual se aseguraba, con vehemencia y soberbia, que al ser conquistada la Asamblea Nacional por la derecha venezolana, ¡como por arte de magia!, terminarían las colas y se normalizaría la situación alimentaria en el país. Sin explicar cómo o por medio de cual proceso, lograrían tal objetivo.

Lo cierto es que la estrategia, al parecer tuvo un efecto positivo a favor de la oposición y ésta logró una mayoría evidente en el seno del poder legislativo venezolano. ¡Bravo! , ¡ Aplausos para los asesores y productores mediáticos de la derecha!.

¿Por qué hay que aplaudirlos?, -se preguntaran algunos de ustedes estimados lectores-, pues debo decirles que por una razón tan simple como la de haber logrado engañar, en una nueva ocasion, a millones de venezolanos, quienes enceguecidos por una nube de descontento por falta de medidas concretas para palear la crisis y frustración ante la escasez, votaron en función de un espejismo con cara de abuelita (Véase el spot publicitario transmitido sin cesar en los medios de información y masificación privados durante los últimos días de campaña).

No hizo falta gran cantidad de tiempo para que el fantasma de abril de 2002, tomara los pasillos, corredores, salones, oficinas y espacios comunes del Palacio Federal Legislativo.

¡Ahora bien!, llegamos a marzo de 2016 y el escenario que encontramos a partir de la juramentación de la representación opositora es, sencillamente, "dantesco" e "irracional".

¿Por qué hablamos de dantesco e irracional?, solo basta por hacer un breve paneo por las iniciativas parlamentarias emprendidas por la mayoría opositora en el parlamento. La ley de amnistía o "Amnesia criminal", una ley que llama poderosamente la atención y llama a reflexionar en torno al estado de salud mental de diputados y asesores jurídicos de estos últimos, debido a las grandes faltas de coherencia, constitucionalidad y sentido social, entre otros aspectos, que la han llevado a ser catalogada como una verdadera "Aberración jurídica" por expertos en la materia. Una ley que busca la "reconciliación nacional", basándose en el perdón (o autoperdón dependiendo de la acera política en la que se esté) de crímenes ocurridos en momentos específicos de la historia política reciente de nuestro país y que, de manera poco casual, convergen en planificación y puesta en escena con actores que forman parte de la oposición venezolana. Una ley que pretende aplicar un "perdón político", que es lo que conocemos como amnistía, a delitos comunes que ya se encuentran claramente tipificados en la Ley Orgánica del Código Procesal Penal.

A ésta serie de particularidades, se suma algo realmente extraordinario por tratarse de algo inédito en la historia judicial de nuestra nación y es el hecho de que las leyes entran en vigencia a partir del momento de su promulgación por parte del ejecutivo nacional, pero ésta, la Ley de amnistía y reconciliación nacional, tendría un carácter retroactivo, por cuanto sería aplicable a hechos punibles cometidos desde el año 1999, hasta la entrada en vigor de dicha ley (Art. 2).

Una vez más, queda en evidencia el cinismo de un sector político de la sociedad, al pretender aprobar una ley que basa la reconciliación nacional en la impunidad con respecto a los venezolanos fallecidos en los diversos momentos históricos allí señalados y que tienen claramente identificados a sus autores intelectuales.

¡Pero fíjense compañeros!, eso no es todo, a la ley de amnistía se le suman al menos siete leyes más, que al igual que ella, claramente carecen de sustento constitucional y van destinadas a retrotraer todo el camino ya avanzado en cuanto a logros sociales se refiere. El proyecto de ley de Barrios, el proyecto de reforma de la ley del Banco Central de Venezuela, el proyecto de Ley de Producción Nacional, el proyecto de reforma parcial de la ley orgánica de administración financiera del sector público, la Ley de otorgamiento de títulos de propiedad a beneficiarios de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), son propuestas que solo basta con analizar para darnos cuenta del fin último de la bancada opositora en la Asamblea Nacional.

Si esto parece poco, es necesario destacar que a ésta serie de dardos a la estabilidad y la paz nacional, la mayoría presente en la asamblea ha sumado el hecho de haber entrado en un franco proceso de pugna con otros poderes públicos al desestimar, e incluso, darse el "Caché" de hablar de la posibilidad de desacato, a la sentencia y postura del máximo ente judicial del país como lo es el Tribunal Supremo de Justicia, ante algunas de las iniciativas legislativas anteriormente señaladas, declarando su inconstitucionalidad y siendo la atribución de interpretar la Carta Magna y dictar su constitucionalidad o inconstitucionalidad, una de sus principales atribuciones a través de su sala constitucional ( Art. 266 de la CRBV).

¿Intenta la nueva asamblea nacional actuar de facto? ¿Ves ahora la similitud de estas acciones con las del golpe de abril de 2002?, He allí el fantasma que hoy merodea el hemiciclo de sesiones de la Asamblea Nacional.

Ante ésta serie de argumentos y exposiciones, queda claro a qué juega la oposición en el seno del poder legislativo nacional. El objetivo final es crear un clima de ingobernabilidad total en el país, un estado de anarquía social que abra las puertas a una salida violenta de las fuerzas bolivarianas del poder.

Creo que a ésta altura, el recuerdo del spot publicitario de la oposición en las vísperas del 6-D, en donde sería la última cola que haría la abuelita, se perdió en un mar de prioridades distintas y pagos de campañas a conglomerados empresariales, es decir, engañaron a sus seguidores y les cambiaron la agenda. Ya eliminar las colas no es lo importante, lo realmente importante es liberar a López, Rosales, Ledezma o Saleth. Ya dar atención al tema alimentación no es lo prioritario, lo primero es darle carácter individual a la vivienda para poder desahuciar a miles (Ley de otorgamiento de títulos de propiedad a beneficiarios de la GMVV). Ya lo importante no es velar por la paz en Venezuela, lo necesariamente importante para la derecha venezolana, es retomar el poder en Venezuela. ¿Verdad Henry Ramos Allup?.


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