Apareció en escena un Stalin venezolano

En un artículo del diario Ultimas Noticias de fecha:28/02/2015, encontramos al nuevo Stalin de la política venezolana, quien emulando al líder soviético les anuncia a los chavistas que su fin está cerca y que no pueden escapar al destino que la historia ha reservado para ellos. Aferrados a la nada", así titula su edicto de muerte y destrucción para los que "se aferren al abismo del poder".

Como todo puritano robesperriano, Stalin González, que así se llama el susodicho, amenaza con un régimen de terror contra los chavistas, no aplicándoles la guillotina, sino encerrándolos en las mazmorras carcelarias que dejará Iris Varela.

La razón por la cual merecemos tan inclemente castigo, según nuestro nuevo Stalin, es por haber robados 800 mil millones de dólares, o sea lo que entró al país por concepto de renta petrolera en 1os últimos 15 años y según él por haber destruido su economía. Por menos que eso fueron incinerados 6 millones de judíos en la Europa Nazi de Hitler.

Hoy en Mérida, mientras retiraba dinero en un cajero me encontré con dos damas de origen colombiano, las cuales conocía desde hace muchos años y cuando le pregunté a una de ellas donde estaba y que hacía, me respondió que estaba de visita, pues ella se había ido a vivir a Medellín, por culpa de este gobierno que había destruido al país. (Ella estudió Derecho en Venezuela y trabajó cierto tiempo en un organismo del Estado. Tiene doble nacionalidad y casi toda su familia habita en Mérida). La otra, que es su madre, me pregunta que si todavía soy chavista, yo le respondo afirmativamente y eso fue el detonante para que comenzaran a despotricar del gobierno y señalar verbalmente a mí y al presidente Maduro como causantes de todos los problemas que vive el país y además buscaron apoyo en las otras personas que hacían la cola. Como ya haba sacado el dinero y necesitaba irme, intenté despedirme con el saludo acostumbrado y sólo recibí esta frase: "vete, no sea que aquí te linchemos por chavista". Esa experiencia me hizo meditar mucho y experimenté sentimientos xenófobos que antes no había sentido. En dos palabras: me dio arrechera, tener que oír a colombianos que se han lucrado y educado aquí, que gozan de buena posición económica, sacando dinero de nuestros bancos y hablando pendejadas en contra de nuestro gobierno y del Comandante cumpliéndose ese da tres años de su desaparición física.

Pasa otro día y yendo a mi casa me encuentro con un viejo conocido y antiguo furibundo revolucionario; con cara de pocos amigos y molesto por no encontrar las medicinas que buscaba me dice que el culpable es el gobierno y que si llega el momento tomaría las armas y "mataría a todos esos sinvergüenzas y los quemaría, comenzando por el gobernador y su familia". Debo confesar que esto me estremeció. Le mandé a callar y le dije que tuviera cuidado con sus palabras. Estas experiencias personales las cuento porque estoy alarmado por la cantidad de gente que encuentro en la calles merideñas frustradas y llenas de odio.

Estoy sintiendo que la oposición ha hecho un excelente trabajo de programación mental, haciéndole creer a la gente que el único responsable de la crisis que estamos viviendo es el gobierno y que sacando a Maduro se acaba la pesadilla. Estoy comenzando a pensar que se están dando las condiciones para que el "nuevo Stalin" pueda cumplir sus amenazas y se den las condiciones para que el fascismo encuentre las puertas abiertas, entre en nuestra sociedad y pueda hacer lo que ya hizo Hitler en Alemania y Stalin en Rusia. Ninguno de esos hechos habrían podido suceder sin el consentimiento de la mayoría de la población.

Siento que el gobierno nacional como tal tiene buenas intenciones y disposición para enfrentar la crisis, pero le falta un acompañamiento practico del partido politico que lo llevó al poder . El PSUV no tiene el fuelle necesario para motivar a su militancia a acompañar al gobierno en la ejecución de las medidas que toma para implementar los 16 motores que ha encendido. Con sólo funcionarios públicos no se hace revolución. Si no hay una militancia enardecida y decidida a todo es imposible que el gobierno sólo tenga éxito para enfrentar a esta derecha engreída que se cree mayoría por el sólo hecho de los resultados electorales del 6D habiendo perdido anteriormente 18 elecciones durante los últimos 17 años.

Partido y gobierno deben ir juntos, pero no el gobierno sobre el partido. Cada quien debe asumir su responsabilidad y cumplir el papel que le corresponde en los momentos altamente críticos que estamos viviendo. La cara del fascismo se está asomando en el horizonte y es hora de impedirle el paso. Sólo el Pueblo, salva al Pueblo.



 


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