La oposición no da “pie con bola”

En el refranero popular se dice “no da pie con bola” para señalar la recurrencia de una persona, o un grupo de estas, en errores. Frase que, a nosotros nos parece, cala perfectamente para referir la enorme cantidad de dislates políticos que comete la oposición día a día.

Su primer gran desacierto ha sido el de endilgarle al gobierno los errores cometidos por ella, durante los cuarenta años que gobernó a Venezuela. Al hacerlo, les recuerdan a los venezolanos sus atrocidades y desmanes, al mismo tiempo que informan a las nuevas generaciones de los mismos. Error que no es una simple casualidad, sino que, es el resultado de la incomprensión de la nueva realidad nacional. No han logrado entender que el pueblo venezolano tiene hoy un nuevo concepto de la democracia, que se siente y es sujeto fundamental de la misma, que se resiste a delegar sus derechos en las estructuras partidistas, pero, sobre todo, sabe que él es el principal protagonista en el fraguado de la nueva formación social venezolana. El “Chavismo” es, en ese sentido, la expresión de esa nueva realidad política, constituye una identidad política que trasciende al propio líder.

Al no entender la nueva realidad nacional, la oposición incurre en un segundo error cual es el de no haber logrado diferenciarse de la visión política –y de los políticos-del pasado, no han logrado presentar un proyecto de país distinto al neoliberal, ni han logrado demostrar que la unidad que pregonan es cierta. Por el contrario, cada día se hace más evidente las diferencias existentes entre los distintos grupos políticos que la conforman, se demuestra que las posiciones de extrema derecha son dominantes, lo cual la aleja cada vez más del pueblo, lo que nos permite afirmar que a la oposición le costará construir un nuevo liderazgo. Téngase como ejemplo el caso de Henrique Capriles quien, en las elecciones presidenciales del 7 de octubre pasado obtuvo una votación en el Estado Miranda de 764.180 sufragios, dos meses después en su reelección como gobernador redujo su caudal electoral a 583.660 votos.

Incansable es la oposición a la hora de cometer errores, los más recientes demuestran su afición por los mismos. Tienen dos años matando al Presidente Chávez, y Chávez no se les muere, a su regreso dirán que es un “doble” al cual también se propondrán matar. Después que aprobaron el permiso para que fuera a someterse a una nueva intervención quirúrgica en La Habana, ante la imposibilidad, por prescripción médica para su total recuperación, de asistir a tomar juramento ante la Asamblea Nacional el 10 de enero pasado para continuar con su mandato presidencial, “retorcieron” la Constitución Bolivariana para buscar subterfugios jurídicos a partir de los cuales pretender crear una situación de inestabilidad política en el país. En ese afán de convertirse en oncólogos y constitucionalistas a la vez, ha quedado al descubierto el universo de falsedades en que orbitan.

Los desaciertos de la oposición son tantos que cuesta hacer un resumen de ellos. Si no estás conmigo eres mi enemigo, es su afirmación más recurrente. El sector más derechista de ella ha hecho de ésta su práctica cotidiana; por eso, se pelean internamente en la MUD; odian a los venezolanos que en su mayoría no les acompañan y se aíslan de la opinión internacional al desoír las manifestaciones de solidaridad, para con el Presidente Chávez y su Gobierno, emitida por la mayor parte de las naciones del mundo; le cayeron a “peñonazo limpio” al Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, cuando éste reconoció la legalidad y legitimidad de la actuación del gobierno venezolano; invocaron ese adefesio político llamado Carta Democrática Interamericana, quisieron que el Consejo permanente de la OEA se inmiscuyera en los asuntos internos de nuestro país, para lo cual buscaron de bufón y les sirviera de vocero, al Representante Permanente de Panamá, quien fue destituido del cargo por el gobierno panameño. El Embajador Roy Chaderton, nuestro Representante Permanente en ese foro hemisférico, en una brillante intervención, lo “sentó de nalgas”.

A veces uno se pregunta, ¿cuántas generaciones habrá que esperar para que surja una dirigencia de la oposición inteligente? La respuesta es sencilla: no se vislumbra en el horizonte cercano, el odio y la nostalgia por las “mieles” del pasado, no les deja ver el presente mucho menos imaginar el futuro.

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Profesor ULA

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Nelson Pineda Prada


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