La carta desgraciada de letra y puño de Aveledo

Aun cuando a alguien pueda ocurrírsele decir que es un “pasao de vivo”, no obstante parece que “mientras más viejo, más pendejo”. Pese que preside la MUD, paró el beisbol en el 2002, los peloteros les hizo pasar como golpistas y tiene una corte que ya le propone como candidato a la presidencia.

Pero si uno analiza su conducta, en estos últimos días; el contenido de la carta “desgraciada” enviada al cuerpo diplomático y su creencia que podía engañar a esos señores; las declaraciones dadas al enterarse de la posición de la OEA y en particular del insulso Insulza, sólo hay cabida para pensar que ese señor pareciera estar en decadencia, por decir lo menos.

La carta que envió a las embajadas acreditadas en Caracas, es una declaración de incompetencia, un manifiesto de ineptitud, de poca sutileza y habilidad. Decimos eso, porque ¿cómo puede alguien, con las funciones que el ejerce, subestimar de tal manera a quienes están al frente de aquéllas? Poco sutil, porque ese gesto fue una ofensa a esos señores.

Si cualquier caraqueño chavista, de esos “desdentados” de quienes habla la derecha, carga su constitución y se la conoce de rabo a rabo, ¿cómo pudo imaginar Aveledo que podía engatusar a los embajadores con una carta donde citaba mocho el artículo 231 constitucional? ¿No imaginó qué esos señores, si no conocían antes bien del asunto, estaban obligados para el momento que él les escribió o como consecuencia de eso mismo, a informarse adecuadamente del asunto? Si no lo hizo, entonces es lo que uno piensa, un caído de la mata.

El tipo es un consecuente torpe; entre éstos porta la bandera. Persiste en reincidir, pese las advertencias que de todos lados le hacen.

La misma cartica mocha que envió a las embajadas, según en nombre de la MUD, la remitió a Insulza. Como a los embajadores, le comunicó al Secretario General de la OEA, a quien tenía, sin que le faltasen razones para pensar ésto, como un pana que no le dejaría en la estaca, que sí el 10 de enero, el presidente Chávez, no acudía a juramentarse quedaba fuera de juego. Su pendejera consiste en creer, por lo menos eso es lo que él manifiesta libremente, que le creerían y darían como un dechado de sabiduría su juicio mocho y chucuto. Además, que bastaba ese su criterio, para que le cumpliesen sus deseos.

Pero como cualquier lego sabe que eso no es así, aquí y en Cochinchina, Insulsa le dijo ¡por aquí se va pal´ valle! Si la Sala Constitucional, que en ese asunto, es la voz del TSJ, dijo lo que dijo, allí murió la jugada donde usted vaya. Porque la propia Constitución así lo dice. La OEA, la OTAN, CIA, podrán pensar lo que les dé la gana, pero jurídicamente, lo que decidió el TSJ, es la última palabra. Eso lo sabe Insulsa. Decir lo contrario es dinamitar todo el sistema jurídico de aquí y acullá.

Además, parece obvio que la MUD y ésta con Aveledo al frente, no evalúan el escenario internacional y particularmente el latinoamericano y caribeño y al no hacerlo, se estrellan contra el muro. Sus amigos, por poderosos que sean, por ahora, no están en condiciones, tomando en cuenta, entre otras cosas ese escenario, actuar a la “machimberra”.

Si quieren salir de Chávez y el chavismo, ese no es el juego. Tienen que ver qué hacen, pero por allí no. De donde uno concluye que la MUD debe disolverse porque viene de dos derrotas electorales contundentes y ahora, en esta coyuntura, vuelve a rodar por el suelo. La incompetencia de Aveledo y la MUD no puede ser mayor.

El juicio anterior queda de manifiesto una vez más mediante las declaraciones dadas a la prensa por Aveledo, a raíz de la toma de posición por Insulza ante la decisión del TSJ.

Dijo Aveledo, mostrándose el más lerdo de todos, que Insulza aceptó “sin más la versión oficial de un gobierno, máxime cuando en mi comunicación del lunes pasado en nombre de la MUD – se refiere a la mocha que igualmente envió a los diplomáticos – le advertí de lo que estaba por ocurrir.”

Mayor disparate no puede decir alguien que tiene asignado, pertinentemente o no, el rol del político de marras. Pretende que su opinión chucuta prevalezca por encima del TSJ y dentro de cuadro político adverso.

Es demasiado evidente que la oposición está huérfana de verdad, verdad.

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