Entre tanto

Estos curas no tienen cura

Mientras más alto se sube, más estrepitoso y contundente es el golpe en la caída. Un curita que bien podía haber pasado desapercibido para las cámaras y los escenarios transnacionales de la mediática canalla al servicio del imperio, un buen día ascendió a uno de esos títulos nobiliarios propios del medioevo. Se le empezó a llamar “monseñor” y él se lo creyó y comenzó a interpretar lo mejor posible su papel al servicio de los intereses del gran capital. Más tarde llegaría a ocupar el cargo de Presidente de la Conferencia Episcopal Venezolana y desde allí, encumbrado, pontificaría sobre temas de la política, jugando del lado de los enemigos del pueblo y su revolución.

Bueno, ya saben que me refiero a Diego Padrón, quien con su carita de yo-no-fuí, acaba de afirmar que "el Gobierno no le ha dicho al pueblo toda la verdad”. Dueño como se cree, de ella, el prelado de aires imperiales asume el discurso de la ultraderecha internacional y venezolana, para atizar la candela en procura de generar caos y confusión y “hacer peso” para que se derrumbe la Revolución Bolivariana y con ella la esperanza de los pueblos de nuestramérica y del mundo, que han encontrado en el liderazgo del Comandante Hugo Chávez y sus profundas transformaciones en paz, en favor de los pobres, una posibilidad de redención.

Cristiano de base y comprometido en los hechos y en las palabras, Hugo Chávez es un humilde servidor que gobierna obedeciendo a su pueblo. Y esa es la verdad que no admiten estos curitas de la calaña de Diego Padrón y toda la Conferencia Episcopal, que, definitivamente no tienen cura.

Esta revolución les duele, porque es auténticamente cristiana y tiene por referencia el ejemplo no distorsionado del Cristo, el primer socialista de la humanidad, que dio hasta su vida por liberarla del imperio más poderoso de aquellos tiempos en el mundo y por liberarla de todo vestigio de alienación y esclavitud, que no es otra cosa que aquello que bíblicamente se denomina “pecado”.

Por eso, los pro romanos, los pro imperialistas, los pro capitalistas y los pro estadounidenses que se refugian -entre otros lugares- en las cúpulas de la Conferencia Episcopal Venezolana, siempre encontrarán a un ensotanado sacerdote que fariseicamente dé alaridos y se rasgue las vestiduras cada vez que se encuentran frente a frente con un auténtico Cristo, como Chávez, redentor de las miserias, independentista y liberador de las cadenas que por siglos nos han oprimido, precisamente con la anuencia de jerarquías eclesiásticas como las que estos individuos encabezan.

Politiqueros de sotana y lujos, los curitas de la cúpula eclesial católica siguen haciendo su papel mercenario de contribuir a la destrucción de la esperanza. Pero no lo conseguirán. No lo conseguirán porque los auténticos cristianos despertaron hace rato y están conscientes de que no son precisamente ellos quienes les representan y que, además, para entenderse con su Dios, con su Cristo vivo, no necesitan de la mediación de nadie sino de la fe que les mueve.


@ivanpadillab

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