#Yo Soy Chávez vs Yo No Soy Chávez: ¿Cuál es la verdadera identidad de la ultraderecha venezolana?

"El que quiera tomar venganza que recuerde cavar dos tumbas"

                                                                                      Alex Cox, "Revenger tragedy"

 

En las últimas semanas hemos venido observando cómo, a través de distintas redes sociales, salen a flote una serie de contradicciones internas muy profundas de sujetos que han erigido su identidad como “buenos ciudadanos” a lo largo de sus participaciones en dichas redes. Es notable que con la enfermedad de Chávez ha habido un quiebre identitario que los devela ahora como necrófilos, vengativos, amarillistas y hasta soeces. Leyéndolos, es lógico pensar que tal vez esa última sea su verdadera identidad, la que escondieron por tantos tiempo y que ahora dejan colar a través de discursos nefastos y malintencionados. Ser opositores es una postura válida y respetada por quienes creemos en la pluralidad de cosmovisiones, pero disfrutar y maquinar a partir del dolor ajeno, jactarse de ello y disfrutar con la muerte resulta repulsivo y moralmente reprochable.

Ayer 3 de enero escuchábamos decir al vicepresidente Nicolás Maduro que, en efecto, hay una maquinaria de rumores malsanos con respecto a la salud del presidente Chávez que pululan por los diversos medios de comunicación social de nuestro país y más allá de nuestras fronteras; sin duda, son matrices de opinión que resultan desestabilizadoras y perversas. De la orquestación de esta maquinaria oscura, el vicepresidente Maduro responsabilizó al mismo Ramón Guillermo Aveledo (http://www.youtube.com/watch?v=4DyKSw4eHHc), quien, como vocero de la MUD, leyó un comunicado el pasado 2 de enero (http://www.youtube.com/watch?v=vUKM5JLBTzE) en el que fijó una posición claramente beligerante por parte de la Oposición venezolana con respecto a los actuales acontecimientos que vive nuestro país a raíz de la enfermedad de nuestro primer mandatario.

Viendo este abrumador panorama nacional que sirve de telón de fondo para que venezolanos y ciudadanos de otras latitudes expresen sus sentimientos de solidaridad con el indiscutible líder regional Hugo Chávez, hemos evidenciado la otra faz de ese humanismo desinteresado. Lamentablemente han pululado sujetos que, sin ser periodistas o comunicadores sociales han tomado de algunos medios amarillistas su atuendo para vaticinar infamias y hacerse portavoces de discursos altamente agresivos, necrófilos y deshumanizados. Una muestra de ello han sido algunas reacciones adversas por parte de usuarios de la red social Facebook ante el video realizado por el colectivo venezolano “Trinchera Creativa”, que, recientemente publicó un sentido material audiovisual intitulado #Yo Soy Chávez y que el medio de comunicación digital “La Patilla” colgó en su página (http://www.lapatilla.com/site/2012/12/19/el-dramatico-video-yo-soy-chavez). Al respecto, quisiéramos hacer un breve análisis discursivo.

Podríamos expresar que esta consigna es el motivo principal que ha inspirado a los creadores de dicho video: demostrar que, no sólo en Venezuela sino en otras latitudes del mundo, hay una inconmensurable identificación con el presidente Chávez y que cualquiera de "nosotros" puede ser él o que "todos" nos identificamos con el presidente enfermo, al punto, que "nuestras" identidades se fusionan en la consigna: #Yo (también) Soy Chávez.

Sin embargo, era esperable que comenzaran a emerger sujetos discursivos a través de la fibra óptica para destacar, como un punto de honor, que "ellos" no sólo "No eran Chávez" sino que se sentían en el deber de expresar sus opiniones frente a ese estímulo visual tan conmovedor para algunos y tan desagradable para otros.

Es importante destacar que este video sobre Chávez (publicado el día 19 de diciembre de 2012) ha sido uno de los más vistos (178.127 personas colocaron "me gusta"), compartidos (el video ha sido compartidos por 5.213 usuarios de esta red social) y comentados (más de 350 comentarios he podido analizar desde su aparición hasta el día 23 de diciembre de 2012). El hecho que se devela a partir de estos datos numéricos es que muchas personas que visitan el ciberespacio en los últimos días están pendientes de la salud del presidente y son altamente reactivos ante cualquier estímulo que consideren negativo o positivo (esto, según su tendencia política).

En esta nota, propongo mostrar cuál es la isotopía que predomina en los mensajes escritos por la mayoría de los usuarios que manifestaron  su animadversión al presidente Chávez y por ende, al video #Yo Soy Chávez.

En primer lugar, el grueso del contenido de los comentarios reclaman el sentido profano del video, pues en él se muestra a un ser humano que es "alabado" como un dios y al que, peligrosamente, se le intenta fusionar espiritualmente con los sujetos que sostienen entre sus manos la consigna #Yo Soy Chávez. Quienes adversan al presidente, acusan recibo de esta peligrosa identidad colectiva en la que "yo no soy yo sino Chávez", algo parecido a la máxima del cristianismo primitivo Ego non sum ego (yo no soy yo). Es obvio que esta interpretación no es del agrado de muchos cibernautas que se pasean por las redes sociales y que hacen gala de su ferviente inclinación religiosa: ¿Cómo es posible que se endiose a otro que no sea Cristo? -Esta es la pregunta que subyace en los comentarios -muy mal redactados, por cierto- de quienes han recurrido al insulto como palabra blasfema contra la nueva identidad colectiva que se edificaría en la frase #Yo Soy Chávez.

Algunos de los comentarios negativos  que se desprenden de sujetos abiertamente contrarios al presidente de nuestro país que vieron el video #Yo Soy Chávez, fueron analizados discursivamente por mí. De ellos he logrado esbozar las principales conclusiones:

1.- Chávez no es Dios, por lo tanto no se le puede comparar con nada parecido a su fuerza sagrada. Quienes se sintieron agredidos visualmente por este video expresan que éste es desmedido porque en él se “endiosa” de un ser humano y ello es contrario al concepto monoteísta cultivado por el judeocristianismo a lo largo de la historia de los tiempos.

2.- Chávez debe pagar con su sufrimiento y su muerte por el daño ocasionado "al pueblo". Evidentemente que la idea de la venganza prevalece en estos mensajes.

3.- Quienes manifiestan su simpatía (del griego antiguo: sun- páthos: "junto al sufrimiento del otro") por el presidente Chávez, automáticamente pasan a formar parte de una "secta": grupo pagano que adora a un dios distinto del Dios establecido por las Sagradas Escrituras.

4.- Con el insulto como látigo verbal, se castiga al falso mesías. Es necesario hacer mella en su personalidad. La obscenidad cumple una función punitiva esencial.

5.- La emocionalidad expresada en estos mensajes no le da tregua al lógos. El discurso pasional llevado a extremos carece de coherencia y cohesión discursiva. La escritura es atropellada por el error gramatical. El sentimiento de odio y venganza no está mediado aquí por la buena ortografía y por la coherente redacción. No hay tiempo para ello cuando el discurso pasional se impone.

Reflexionando sobre estos aspectos, no nos queda otro camino que sostener lo expresado en la nota: "Chávez: mito vivo según Malinowski". Con Chávez y su enfermedad se está erigiendo una nueva identidad colectiva que trasciende a cualquier análisis racional. El imaginario venezolano busca la presencia de Chávez en ausencia. La frase #Yo Soy Chávez, simboliza la comunión del líder político con su pueblo. Ante esta decisión emocional de un colectivo (que es mayoría en nuestro país) será muy difícil acabar con un mito que ahora es que empieza a tomar forma. La profecía autocumplida de la muerte como salida política para muchos opositores de este país se enfrentará con dos grandes escollos: 1.- Resulta muy costoso, para la conciencia, erigir el éxito sobre las ruinas del contendor. Si la muerte de unos es felicidad de otros, esta dicha será portadora de contradicciones internas muy difíciles de conciliar. 2.- La fusión de un colectivo importante de nuestro país con su presidente a través de la consigna #Yo Soy Chávez se monta en el imaginario de ese colectivo con la fuerza de un tótem y como tal, se hace inmortal.

Creo que a la Oposición venezolana le toca sentarse a pensar cómo revertir esta nueva fuerza política. Disfrutando del rumor malsano, maquinando información inverosímil, culpando a ese importante conglomerado del pueblo venezolano que los sigue y achacándole su reciente derrota electoral por no haber salido a votar el pasado 16D, lo que va a lograr es que una gran parte de ese gran bloque que lo sustenta se le devuelva en contra como una jabalina. Entonces habrá que soplar fuerte y pedirle a Dios que haga más hombres de arcilla para lograr "la victoria perfecta". 

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