Preguntas en tiempos de crisis de un ateo que cree en la fe popular

Ante la fervorosa reacción del pueblo latinoamericano (más allá del pueblo venezolano) y hasta se podría decir, de gran parte de los pueblos del mundo. Por la enfermedad del líder Hugo Chávez Frías, y sus posibles consecuencias. Llama poderosamente la atención, que muchos factores que viven, se presentan como voceros autorizados de una autoridad divina y toda poderosa. Que basa su doctrina en el amor al prójimo, la procura e intermediación por el bienestar de la humanidad, cuya organización funcional, dice anteponer la justicia, el beneficio de los pobres y, de quienes protegen a esos sectores débiles de la sociedad. ¿Que las cúpulas de esas iglesias, guarden un silencio sepulcral ante esa avalancha INMENSA de fe de un pueblo unido, intercediendo o deseando la salud de un ser humano que se ha destacado por rescatar y reconocer los derechos humanos, sociales, políticos y económicos de las mayorías de la población? No tiene lógica.

No me olvido de la masiva alharaca que el sector representativo de la iglesia católica, en connivencia con el sector mediático capitalista y carroñero de este país, incluso internacional. Por ejemplo, ¿Que hizo cuando se dijo de la enfermedad de una juez corrupta, presa por un delito tipificado en la ley? En ese momento se orquestó una arremetida grotesca y vulgar, solicitando la libertad de una delincuente. Ni siquiera se usaron los canales regulares y humanos para pedir una medida de gracias, ante el supuesto mal de la delincuencia ¿No, se ensañaron y usaron los más abusivos calificativos y acusaciones contra un gobierno, contra un presidente? Más que para que ejecutara una medida humana de indulto, para humillarlo, vejarlo, para someterlo y rendirlo a los egoístas intereses de quienes usaron a esa señora delincuenta como instrumento de ataque.

Recuerdo a los escatológicos cardenales y obispos de la Conferencia Episcopal Venezolana (Urosa Sabino, Baltasar Porras, Luis Ugalde, etc), y algunos de otros países, reventar banderas y principios, para denigrar y ofender al poder político y publico nacional gobernante. En esa vulgar cruzada, muchos púlpitos, homilías, arengas y oraciones, sirvieron de vehículos portadores de los anti éticos mensajes que incitaban incluso a la rebelión, al desconocimiento de la legitimidad de los poderes gobernantes y a la excomunión de los venezolanos que respaldamos esta humanista cruzada y de nuestro líder. En esa ocasión, esa iglesia y esos agentes enemigos de Venezuela. Se quedaron solos, se rumiaron sus egoísmos y sus maldades. EL PUEBLO NO LOS ACOMPAÑÓ NI LOS AVALÓ.

En esta nueva cruzada por la salud del presidente legitimo, donde el líder y el pueblo, son el centro. Nos quedamos solos en la suplica y en la procura del favor celestial ¿Por que esa iglesia pederasta, pedófila, avara, pro ricos, sectarista, egoísta, demoniaca, despreciadora de los pobres, adoradora de las riquezas materiales y fáciles, la vida lujosa y cómoda; nos dieron la espalda, nos abandonaron, se diluyeron en un silencio criminal y traidor a lo que supuestamente es el deber ser de la institución en el papel? Los medios solo destacaron las declaraciones magras de una aberración irracional humana como el SACERDOTE JOSÉ PALMAR. El mismo, ocupó los principales titulares de los grandes medios escritos, hablados, televisivos de la burguesía enfermiza, deseando la muerte del CAMARADA PRESIDENTE. Pocos fueron los medios que recogieron las multitudinarias y espontáneas cadenas de oración, de este noble pueblo, que aunque engañado, en eso de la religión. Pusieron su fe en algo inexistente llamado dios para lograr la sanación del líder. Ese pueblo actuó de buena fe y con convicción, pero fue soslayado por la maldad. Es tal la fe y el amor de ese pueblo por su líder, que una entelequia inexistente como un dios inventado para engañar, fue vehículo de fuerza para lograr el objetivo. Demostrando así, que el verdadero poder está en la fuerza de voluntad, llámese: fe. Llámese convicción, llámese fortaleza, llámese convencimiento de la razón, de todos y cada uno de nosotros. Lo que demostró que si fuésemos capaces de tomar conciencia de esa fortaleza, de aprender a usarla para el bien colectivo, ya no habría más muertes, ni guerras por intereses o por negocios. Hasta en eso Chávez es útil para la liberación.

Respeto a aquellos que de buena fe, creen en esos dogmas y religiones, para servir a los demás, respeto y reconozco el poder de la oración como vehículo de concentración de la fuerza interior y espiritual. A esos que de buena intención hacen su trabajo, los excluyo de esta crítica, pese a que les asigno responsabilidad en el fraude religioso y manipulador de la fe por omisión. Más no puedo negar que existen curas y algunos obispos que si tienen dignidad y respeto por el pueblo, como tampoco puedo negar que nuestros pueblos sean grandes y gloriosos y que posean un poder gigantesco cuando logran unir fuerzas por una causa común. En esos momentos los pueblos son dioses invencibles.

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