La culpa es de los testigos

Tia Amelia no pudo dormir esa noche. La ansiedad la consumía. Sabía que algo importante pasaría en algunas horas. Lo que tanto había esperado, lo que tanto había soñado, por fin ocurriría. Tia Amelia no cobijaba duda alguna, iban a ganar; era realmente inimaginable una derrota. Además, todos los dirigentes nacionales lo habían repetido constantemente en la T.V y en los artículos de opinión de los periódicos decentes: “ya ganamos”, “Tenemos la victoria en nuestra manos”, “No podemos perder”, “Por fin vamos a salir de ese loco”.

El Reloj marca las 12:01 am del domingo 7 de octubre; Tia Amelia respira profundamente. Vuelve a ver el reloj: 12:02 Am. El tiempo pasa muy lento, se dice para sus adentros. Está segura de la victoria, sin embargo, “por si las moscas” empieza a rezar un rosario.

Con el agudo sonido de la diana Tía Amelia abre los ojos. Lamenta no vivir más hacia el este de la ciudad. Ya Parque Central no es lo mismo, se dice, hasta dirigentes del chavismo viven en estos edificios. El reloj marca las 3 am con 11 minutos. Tía Amelia presiona el botón del ascensor. Ahora camina sola por la oscura avenida Lecuna, siente mucho miedo, pero se envalentona diciéndose: “hasta hoy, desde mañana no habrá mas inseguridad en nuestro país”.

El Reloj marca las 6:30 minutos. Tia Amelia es la primera en votar. No regresa a su apartamento. Desde hace algunos meses decidió enrolarse en el ejército de testigos que defenderán y vigilarán los votos de la gente decente. 6: 05 pm, Tia Amelia sigue de pie, justo en la entrada de la mesa de votación número 5; no ha probado bocado alguno. Siente que le tiemblan todas las fibras del cuerpo, si embrago, se mantiene firme en su labor, sabe que de ella y 3.000 personas más depende el triunfo de la gente decente.

Tiempo después, haciendo un análisis en profundidad sobre las posibles causas de la derrota del 7 de octubre, algunos dirigentes de la gente decente de este país, comentaban en los pasillos la presunta responsabilidad de los testigos de mesas en la dolorosa derrota electoral.

Es decir, ¿la culpa no es de la dirigencia de la oposición? De su incapacidad de leer la realidad política nacional? ¿De comprender que este electorado no es el mismo electorado ingenuo de los años 70 y 80? ¿de que ya no tienen nada que ofrecer? ¿De que sus marcos referenciales ya no le dan cuenta de esta nueva Venezuela?¿ De que ya no engañan a nadie?

No, que va, la culpa es de Tía Amelia.

El autor es: Estudiante de la Universidad Central de Venezuela (Antropología)
Director de Estudios Sociales para la Juventud del Ministerio del Poder Popular para la Juventud
Secretario de Organización de "Juventud Patriota"

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