Maricori, Yongo y demás. Aquí está la prueba del fraude, no se la pelen

Una historia mayamera, arrancada de la vida misma.

La palabra “mayamero”, la utilizamos de la mejor buena fe, para referirnos a quienes viven en Miami. No es nada peyorativo, mucho menos una intención de burla.

Todo lo contrario, al publicar el documento que me llegó por correo, enviado por un buen amigo, deseo resaltar, como alguna gente poco inteligente y hasta nada respetuosa, toma, a quienes en aquella ciudad viven como si fueran idiotas.

Dicho documento que, circula por aquellos lares, no aquí, porque la imbecilidad de sus autores tampoco llega a tanto, tiene como título PROCEDIMIENTOS CNE (las mayúsculas las pusieron ellos) y está fechado el “lunes 8 de octubre”. Es una muestra de la pobreza de sus autores, lo que nos lleva repetir lo que tanto nos gusta, cantado por Facundo Cabral:

“Pobrecito mi patrón,

Cree que el pobre soy yo.”

Comienza por afirmar que el contenido del mismo es autoría de técnicos del CNE, quienes “denunciamos el Fraude y su metodología.”

Luego continúa:

“A la ciudadanía en general y en vista de la injusticia que ha sido objeto, la LIBERTAD y la DEMOCRACIA, muchos de los que durante este 7-0 desempeñamos tareas como técnicos y coordinadores regionales del CNE, hemos sido objetos y testigos de amenazas contra nuestras vidas y las de nuestras familias, todo ello motivado con un nefasto y diabólico fin: ALTERAR LOS RESULTADOS ELECTORALES DURANTE LA TRASMISIÒN DE LOS MISMOS A FAVOR DEL CANDIDATO DEL PSUV HUGO CHÀVEZ FRÌAS Y EN PERJUICIO DEL CANDIDATO OPOSITOR HENRIQUE CAPRILESRADONSKI.”

Luego agrega el documento de marras:

“Todo comenzó desde el simulacro del 3 de septiembre cuando en los cursos de capacitación para el manejo del SISTEMA AUTOMATIZADO DE CONTROL DE PUNTOS DE FERIA, se nos instaba a colaborar con el “PROCESO REVOLUCIONARIO”. Aunque en ese momento muchos no entendimos la indirecta, algunos cursantes (aquellos que adherían plenamente al PSUV) fueron seducidos de manera efectiva. Sin embargo aquellos que no, en la madrugada del 7-0 cuando a nosotros simples técnicos que teníamos a cargo la tarea de conectar las MV (Máquinas de Votación) funcionarios del SEBIN y del PSUV se acercaron a tentarnos con una significativa cifra para alterar los números a favor del candidato oficialista Hugo Chávez. Los que aceptaron no tuvieron mayores inconvenientes, sin embargo aquellos que no fueron víctimas de la extorsión por parte de miembros del SEBIN quienes a punta de pistola subían a algunos técnicos en sus vehículos y luego de pasearlos por algunos minutos, ya con el rostro pálido, cambiaron de parecer.”

“Por ello se nos facilitó el acceso a más alto nivel con las claves de hasta la misma TIBISAY LUCENA, para poder no sólo dar con anticipación al Comando Carabobo los datos conforme iban llegando, sino alterar los mismos en proporción de 2 a 3 cada 10 a favor del Presidente Chávez.” FIN DEL DOCUMENTO (Estas mayúsculas son nuestras).

María Corina Machado, Yon Goicoechea, la gente de Globovisiòn, las viudas inconsolables, golpistas de oficio, y algún arrepentido, como Leopoldo López, de haber reconocido que ganó Chávez, allí tienen la prueba para cantar bien afinaditos el fraude. Sólo tienen que buscar a los muchachos que cuentan esta historia malvada y al mismo tiempo cándida, por donde usted se le meta, y llevarlos de testigos al Pentágono. En última instancia, pueden usar el documento para elaborar un guión de película que pruebe que Chávez es un feroz dictador, gorila o simio, como le llamó el muy encantador y fino diputado chileno, de las huestes de Pinochet. Todavía podemos recomendar que vayan al programa de Jaime Blydy y le entreguen ese documento, éste sabrá arreglárselas para montar un drama parecido a aquel de cuando predijo que Schemel, de Interlaces, tendría que tragarse sus palabras, pues Capriles ganaría de abuso.

Por supuesto, no hacemos alusión al propio candidato opositor, el Sr. Capriles, la MUD, Ramos Allup, Aveledo y unos cuantos más que forman la élite opositora, entre quienes cuentan sacerdotes de alto pedigrí, porque ellos tontamente dieron por hecho que todo había sido limpio y sin mancha. Lo que es lo mismo, los “muy avispados”, se tragaron la daga sin sentir y menos degustarla.

Los errores que el lector encuentre en el documento transcrito son atribuibles a sus autores, por impericia o ignorancia. Aunque pienso secretamente que predominó la mala fe.

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