Entre tanto

“Vicente, chico, tócame una guacharaca”

De nuestra música tradicional venezolana, recuerdo aquella invitación en versos festivos que reza precisamente así: “Vicente, chico, tócame una guacharaca”. Un exhorto cariñoso para que el llanero compusiera, tocara y cantara una guacharaca, esa forma musical del oriente del país que es muy alegre.

Pero, en este caso no estamos hablando de música ni refiriéndonos a aquel Vicente, compositor y cantante, sino a éste Vicente, Vicente Díaz, rector principal del Consejo Nacional Electoral y quien, como actor fanatizado de las filas del oposicionismo más extremo, desestabililizador y ultraderechista del país, estaría formando parte de una componenda preparada por sus asesores imperiales para renunciar a su cargo rectoral y cantar fraude la misma tarde del domingo 7 de Octubre, en pleno del proceso de elecciones pautado para ese día.

Desde hace un tiempo y, de manera muy especial, en la medida que la derecha criolla se siente incapacitada para complacer a sus amos dueños del gran capital transnacional, con una propuesta electoral que les permitiese retornar al poder político en el Estado venezolano, el acento sobre el desarrollo de un Plan B que por vía de la agitación, el despliegue de guarimbas y otras formas de protesta callejera que conduzcan al caos y propicien la intervención de organismos internacionales tutoreados por los Estados Unidos y apoyados por paramilitares y mercenarios pagados directamente por el narcotráfico, es cada vez más evidente.

Actos de sabotaje en la víspera, durante o inmediatamente después del domingo 7 de Octubre, no deberían sorprender a ningún patriota revolucionario en este país. Ataques contra centros electorales, contra centros estratégicos de producción de energía, en particular desde dentro de Corpoelec, también en la petrolera y otras industrias básicas, son parte de acciones para las cuales no hace falta tener condiciones de pitoniso para adivinarlas. Terrorismo orientado a la generación de caos, aunque inicialmente sea a pequeñas escalas, es algo que está a la orden del día de dentro de los estrategas del Pentágono y la CIA que acompañan a la derecha golpista venezolana para el desarrollo de sus planes por frenar el avance vertiginosos de la Revolución Bolivariana, de la construcción del socialismo y de la solidaridad internacional que ha permitido desplegar sus propios procesos de transformación revolucionaria en otros lugares de Nuestramérica y del mundo.

Es dentro de ese contexto en el que la voz, por falacia de autoridad, del rector del CNE, Vicente Díaz, juega un papel protagónico y de cápsula de iniciación para el estallido del gran polvorín que la ultraderecha extremista y agrupada en torno a la figura del candidato majunche, Henrique Capriles Radonsky, tiene preparado para desconocer al ente rector de nuestras elecciones, el CNE, además de pretender deslegitimar el propio acto comicial cantando fraude.

Alertar sobre este hecho es algo que debe mantener movilizado a nuestro pueblo chavista, el cual debe acudir a votar a las primeras horas del domingo 7 de Octubre, además de mantenerse organizado y en las calles, para conjurar e impedir cualquier intento de sabotaje o desconocimiento de la decisión popular de continuar construyendo en socialismo, bajo el liderazgo del Comandante Hugo Chávez, quien será ratificado ese mismo día para ocupar la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela durante el período 2013 -2019.

A Vicente Díaz, muy humildemente le recomendamos “cantar una guacharaca” o guardar el silencio que le corresponde, ya que su plan está totalmente develado y el pueblo revolucionario está listo para desplegar -ante su plan B- nuestro Plan Ch.


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