La campaña del engaño

En términos habituales, el marketing político es la búsqueda de votos con el auxilio de la tecnología. Los políticos tradicionales buscaban los votos basándose en el uso de dos técnicas básicas: el conocimiento personalizado de su electorado y su capacidad discursiva y de argumentación. Así conociendo a la gente podían tener presente sus agrados, intereses y puntos afectivos, información de vital importancia, pues con base en ella elaboraban su discurso y así ganaban adeptos, lo cual se traduciría seguramente en votos.

Sin embargo, esto ha cambiado, sobre todo cuando los electores se cuentan por millones ya no por miles o por cientos, así que el conocimiento personalizado de cada elector, hoy en día resulta imposible. Por ello, el Marketing Político ha diseñado distintas técnicas referidas al conocimiento del electorado y a las comunicaciones.

En este esquema, los electores son vistos como consumidores de bienes políticos. Un candidato o un partido se "venderá" bien, cuando la oferta política de ese candidato o partido sea percibida por los electores como la que mejor, para satisfacer sus demandas políticas. Con un procedimiento de marketing se busca, mediante el estudio detallado del electorado, conocer pormenorizadamente la demanda política y con la comunicación política se busca que la oferta del candidato satisfaga lo mejor posible esa demanda del electorado.

Esto por sí sólo no es suficiente, esta demanda social también exige ideas propias, honestidad, confianza, competencia; por lo que una simple estrategia hueca y vacía de “slogans” y “propuestas” tipo boomerang, de los deseos sociales no es lo más eficiente, sobre todo en el caso venezolano que la gente se cansó de promesas y buenos deseos y quiere que le hablen claro. El marketing nos dice que el uso de la demagogia como recurso discursivo y como estrategia electoral es frecuente, con o sin medios refinados, y muchas veces gana, por diferenciación, una propuesta creativa, basada en la demanda de “renovación”, de “cambio”, de lo “nuevo”. Esta es la apuesta que está haciendo Capriles y su equipo asesor.

Entienden estos técnicos que la decisión del voto de un elector es, normalmente, el producto final de un conjunto complejo de identificaciones, valores, creencias y actitudes. Conociendo entonces, estos componentes en el electorado, puede estimarse la probabilidad de que cierto grupo de electores puedan ser influenciados en su decisión de voto por un tipo específico de comunicación política (comunicación persuasiva) y esta es la mayor apuesta de la estrategia opositora.

Han estudiado las actitudes políticas fundamentales del electorado venezolano -el grado de interés por la política, la actitud frente al cambio, la actitud frente a la libertad y la autoridad, su autoidentificación frente a los conceptos de izquierda y derecha-, entre otros factores.

La estrategia opositora ha entendido que " el temperamento político", que es el grado de interés por la política; permite conocer las diferentes actitudes de los segmentos de electores, de participación o de aislamiento y desinterés, lo cual toma una importancia decisiva en la elaboración de la estrategia de comunicación. (No debe usarse el mismo tipo de lenguaje para militantes que para desinteresados en la política (ni ni o descorazonados en el caso venezolano).

Para esto último, han preparado una batería de mensajes no políticos y emotivos y acudiendo mucho más a la imagen que a la argumentación (sobre todo por las escasas posibilidades en este campo que el candidato opositor presenta). Ellos saben que estos grupos son los más influenciables y los que componen los porcentajes de indecisos en las encuestas de opinión. Por eso, concentrar los esfuerzos de comunicación en esta "familia política" (marais en Francés), resulta importante para Capriles y sus asesores.

Otro componente que han tomado en cuenta para el diseño de la campaña es el "temperamento político del venezolano" ello, no es otra cosa que la actitud positiva o negativa hacia el cambio. Este "mapa ideológico permite distinguir "familias" y segmentos del electorado sobre los que ha diseñado criterios de comunicación diferenciados.

Temas basados en la actitud de los individuos con respecto al funcionamiento del sistema económico (vean la propaganda electoral que supuestamente hacen las ONG’S opositoras Sinergia y Anauco respecto a temas como las expropiaciones o regulaciones, encartadas en periódicos de circulación nacional, por cable y hasta por radio) Esta propaganda diseñada como supuestos “mensajes corporativos” disfrazados y que no son otra cosa que campaña electoral encubierta; están dirigidos a atacar estas creencias y actitudes referidas al sistema económico, enfrentando conceptos como regulación, intervencionismo, liberalismo, capitalismo o socialismo, lucro, competencia, rol de la empresa privada, proteccionismo, etc…

Busca esta campaña influir no sólo en el "temperamento político" de las actitudes políticas fundamentales del venezolano, sino sobre las opiniones circunstanciales, la percepción del momento político, el grado de confianza hacia Chávez, sus partidarios y los partidos políticos que lo apoyan. La primera es estable en el tiempo mientras que las actitudes políticas coyunturales cambian rápidamente, a veces de un mes a otro, siguiendo el vaivén de la vida política del país.

Han diseñado sus mensajes de tal forma que se ataque principalmente la situación del país, el grado de descontento de ciertos sectores y los temas de preocupación que surgen de las propias encuestas (inseguridad, propiedad privada, desempleo, entre otros) Han entendido que hay temas que están a favor del gobierno –los evaden constantemente- y otros en contra de la "corriente" de opinión del momento y del propio gobierno, y allí han redoblado sus esfuerzos de argumentación o comunicación, basándose en ciertos puntos "duros".

Están conscientes que un partido atomizado y pequeño- como Primero Justicia- no puede ganar las elecciones nacionales, sin embargo, están apostando a objetivos realistas que lo habiliten a desempeñar un papel importante en el sistema político venezolano, como partido "bisagra" o de apoyo, aprovechando su posición ideológica –progresismo, que no es otra cosa que liberalismo o capitalismo puro- y la fragmentación de los otros partidos de la supuesta unidad opositora.

Los criterios utilizados para elaborar la comunicación política persuasiva que los opositores están utilizando se han centrado en dos ejes: lo programático y en la personalidad del candidato. (sigan con atención su discurso, si se puede llamar así: sólo habla de propuestas, ideas, programas y por otro lado habla de sus condiciones personales: juventud, ganador, fuerza, lo nuevo, el chocolatito y otras tantas estupideces más)

Los criterios ideológicos han sido expresamente obviados, él directamente oculta este tipo de discurso pero sus acólitos y las ONG´S que están haciendo campaña encubierta sí están utilizando este recurso discursivo.

Por tanto la estrategia de campaña va en dos vías la que maneja Capriles (programática y personal) y por la otra la ideológica, manejada por las ONG’S y medios de comunicación masivos, que lo apoyan abiertamente y mediante propaganda encubierta que el CNE debe regular por el tema de la “igualdad de condiciones”.

Una de las estrategias claras utilizadas por los opositores consiste en buscar la diferencia con Chávez, a través de toma de posiciones más o menos espectaculares, o de movimientos políticos que atraigan la atención. Y para cobrar notoriedad, aparece frecuente en emisiones televisivas, así como la utilización, de grandes vallas publicitarias que reproduzcan la imagen del candidato y detrás de él la imagen de un pueblo con los colores de la bandera nacional. (simbología)

Otra forma en que se está usando el factor personal en beneficio del candidato es tratando de mejorar su imagen, o el "reposicionamiento" mediante un "cambio de imagen" (parecerse a Chávez -en su vestimenta, tomando café o agua de poncheritas que le ofrece la gente, besos, abrazos, sombreros, lo único que le falta es cantar-.

Con respecto al discurso, que realmente sigue siendo muy, muy pobre, ha comenzado a hablar de una gran diversidad de asuntos, sin embargo, entendiendo sus limitaciones discursivas, sus asesores han decidido que para que éste discurso actúe en su beneficio, impacte y sea eficaz, deberá utilizarse una fuerte centralización y repetición en unos pocos temas cuidadosamente seleccionados. Tratando de cruzar ciertos puntos fuertes del candidato, y repitiendo estos temas centrales, todo ello, asumen estos asesores le dará una importante credibilidad a sus propuestas.

Esta cuidadosa operación de engaño colectivo mediante técnicas de marketing político, lo único que no ha tomado en cuenta es que el pueblo venezolano, -a diferencia de otros pueblos latinoamericanos- es un pueblo altamente politizado, que independientemente de su posición política conoce hoy más que nunca, las diferencias entre dos sistemas políticos y económicos –capitalismo/socialismo, y que hace mucho, mucho tiempo dejó de ser pendejo.


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María Alejandra Díaz


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