Oposición irracional hacia el desarrollo venezolano

Quién entiende a la oposición venezolana. Muchos tienen negocios con los Estados Unidos, otros viven en él y otros ansían vivir en el país del “sueño americano”; que si llegará a fallarle alguna de sus armas bélicas que poseen tanto fabricadas como en fabricación, no quedaría un solo norteamericano o no vivo.

A Estados Unidos nadie le puede objetar, ni con el pensamiento, su potencial bélico y sus grandes centros de investigación en armas de guerra (NASA) donde, inclusive trabajan cerebros venezolanos.

En los tiempos de Jesús, ya el hombre vivía en Guerra y Dios preparaba espiritualmente a los guerreros buenos para que conquistaran pueblos y ganaran la guerra; es decir, ésta se daba por el poder, que ha sido el factor número uno de los países grandes y chicos.

Ahora resulta que el presidente Chávez está  inventando la guerra y está armando a un país que jamás ha pensado en ella, después de la última guerra federal (1859-1863 que duró cinco años y se dio entre conservadores y liberales). Es lamentable y penoso observar y oír a la oposición venezolana cuando se trata de los logros que Venezuela ha obtenido y espera tener en el desarrollo integral de la Nación.

Es bueno recordar que durante los gobiernos de la pseudo-democracia (Betancout  1959 hasta Caldera 1999), no hizo falta la repotenciación militar, rectificando, no es que no hizo falta, es que no habían enemigos declarados, porque los amigos de ayer son los enemigos de hoy. La razón, ayer se les regalaba el petróleo y la soberanía; hoy, se les vende a precio justo y se declaró la soberanía e independencia.

Todos, absolutamente todos los habitantes del planeta saben que quien no se la lleve bien con los “santos generosos”  de USA, están sometidos a la intervención militar y económica, sin que pueda mediar ninguna organización internacional, tal como sucedió  en el caso de Irak, Libia y, actualmente, se quiere aplicar en Siria.

¿Dónde carajo tienen el corazón los venezolanos de la oposición? ¿De dónde les nace tanta frialdad e indiferencia con el nacionalismo? No se puede confundir la oposición político partidista con la oposición al desarrollo y protección del territorio venezolano.

Existe una gran revelación con esas declaraciones apátridas: si ellos llegaran a ganar, no hace falta potenciación bélica, porque ellos regresarían a tener “buenas relaciones” con el gobierno norteamericano y, por supuesto, para qué armarse si éstos son los únicos interventores del mundo, y se les estaría dando lo que ellos ansían (por encima de la preservación de la vida humana y del medio ambiente): petróleo, agua, energía, mano de obra barata para sus maquilas y pare usted de contar.

Que no se equivoquen. Primero, es difícil que el pueblo venezolano vuelva a poner su tierra en manos de los que la reventaron, desinflaron y casi desaparece del mundo económico internacional. Un País con tantas riquezas (enterradas como dijo una vez Luis Giusti en un foro en la UFT de Barquisimeto en 1999, al lado de Toro Hardi), con tanto capital humano invalorable, con tanta materia prima, pero sobre todo, con tantos otros países que estaban esperando con los brazos abiertos para brindar apoyo tecnológico y financiero, con tal de recibir la mutua ayuda. Ellos aportan lo que tienen y Venezuela les aporta lo que quieren, el negocio de la energía desde todo sus ángulos de producción.

No es igual negociar con Estados Unidos que negociar con Rusia o China (potencias tecnológicas mundiales).  El sólo hecho de que a Chávez se le haya ocurrido negociar con estos dos países, tiene en vilo a los norteamericanos, porque no es igual meterse con la Venezuela que no beneficiaba ni a los habitantes de su país sino sólo a USA, que meterse con la Venezuela que está contribuyendo con el mantenimiento potencial de unos y el desarrollo socio-económico de otros.

A tal efecto, aparte de que ya Venezuela cuenta con defensores potenciales externos, también debe parapetearse internamente, porque lo que viene en la carrera de desarrollo venezolano va a incomodar al Gobierno de los Estados Unidos, venga quien venga a gobernar, recuerden que ahí no gobierna un partido sino las políticas de Estado ya preestablecidas.

Así como existen enemigos personales por el crecimiento personal de unos y otros, imagínense qué pasa cuando un país negocia su tesoro más preciado con países importadores no tradicionales del mercado internacional venezolano, que tenía acaparado el mercado norteamericano. ¡’na guará! El éxito de unos es el fracaso de otros, y Estados Unidos no se va a quedar de brazos cruzados viendo que, aparte de que no han podido con los precios de la Opep. 

Entonces sí se entendería la irracionalidad de la oposición  cuando critican la potencialidad armamentista venezolana, la cual no necesariamente es para atacar, sino para servicios y planes estratégicos internos y, por supuesto, para defenderse cuando los enemigos “naturales” vengan a despojarnos de nuestras riquezas que, enterradas o no, son y seguirán perteneciendo a los venezolanos. ¡Amanecerá y veremos!

*politóloga

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