una mirada evaluativa

Las Misiones Educativas y la reducción de la Pobreza

Para la evaluación del impacto de las políticas públicas en la sociedad venezolana, específicamente en el caso de las Misiones Sociales en el ámbito educativo y su incidencia en la disminución de la pobreza, se han determinado una serie de indicadores asociados a las variables claves en los campos económico, político y social.

El intervalo de estudio corresponde a los años entre 2.002 y 2.011, considerando la grave crisis en la que se vio sumergida el país en el año 2.002, producto de un golpe de Estado y el sabotaje a la industria petrolera, que paralizó la principal fuente de ingresos económicos de Venezuela, por lo que en consecuencia el Gobierno Nacional se vio en la necesidad de desarrollar programas sociales que permitieran por un lado la superación de la crisis, dando respuesta a los principales problemas de la gente.

Fundamentalmente esos programas tuvieron su concreción en las Misiones Sociales, como alternativa asistencial ante la crisis de eficacia, eficiencia y legitimidad del Estado Burocrático existente; y la grave coyuntura política, social y económica del momento.

Las Misiones Educativas surgen como objetivo transversal de estos programas, con la premisa de inclusión en el ámbito educativo; en las poblaciones objetivo de analfabetas, así como de los excluidos del sistema educativo convencional en los niveles de básica, secundaria y universitaria.

Vale la pena destacar que hasta el año 2.007 las Misiones Educativas presentaron un auge importante, con una masiva participación principalmente de los sectores D y E de la población; sin embargo en el período posterior las mismas han disminuido considerablemente el ritmo de inclusión social, pues “Con la urgencia se implementaron las misiones, pero llega un momento en que las institucionalizas o se desploman, porque la mística no funciona de una manera permanente” (Monedero, 2009).

A pesar de ello la reducción de la pobreza y una mayor inclusión educativa permiten clasificar lo positivo de las Misiones, de esta manera no sólo a nivel de indicadores se pueden determinar algunas conclusiones previas sino desde el marco organizativo institucional y el marco legal que sobre ellas se derivan, especialmente en el ámbito educativo donde por un lado se mantiene el sistema convencional y por otro las Misiones educativas, para abordar la demanda de un sector no cubierto por lo tradicional.

Sobre las fuentes de los indicadores destacan los Siguientes: Instituto Nacional de Estadística (INE), Sistema de Indicadores Sociales de Venezuela (SISOV), Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Educación del año 2011, Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria del año 2011, Informe sobre Índice de Desarrollo Humano 2011 de la Organización para las Naciones Unidas para la Ciencia, la Cultura y la Educación (UNESCO), Informe sobre los Objetivos del Milenio (ODM) Capítulo Venezuela de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la IV Encuesta Nacional de Presupuestos Familiares del INE, Banco Central de Venezuela (BCV), Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y la Universidad de los Andes (ULA).

Sección Pobreza

Resulta necesario caracterizar que luego de la crisis social y política del año 2.002, la pobreza en Venezuela había alcanzado su máximo histórico ubicando los hogares en pobreza en un 48,6% y la pobreza extrema en 27,6%, por lo que las políticas públicas en el área han conseguido al año 2.011 ubicar ambas variables en 20,1% y 7,3% respectivamente; ello implica una reducción del 58,38% en lo que se refiere a la pobreza y 73,55% para el caso de la pobreza extrema.

Acompañado a la reducción de la pobreza, la disminución le la desigualdad social es otro factor destacable pasando el coeficiente de Gini de 0,390 a 0,493 para el período entre 2.002 y 2.011; considerando que este indicador responde a una necesidad de los países de disminuir las brechas entre los más ricos y los más pobres, en este caso el país porcentualmente es 26,41% más igual.

Existen dos factores en cuanto al empleo incidentes en la disminución de la pobreza, por un lado la cifra por sí sola y por otro lado lo relacionado a la calidad del empleo, al respecto para la primera se puede notar que el desempleo en Venezuela para el período 2.002 – 2.011 pasó de 16,2% a 6,5%; mientras que proporcionalmente la tasa de ocupación del sector formal pasó de 47,5% a 58,4% y el informal de 52,5% a 41,2%; esto implica una reducción del desempleo en 59,87% acompañado de un incremento a favor del sector formal de 22,94%.

Sección Educación

La política educativa nacional para el período comprendido entre 2.002 y 2.011 ha estado caracterizada por la necesidad de inclusión al sistema educativo nacional, y la suscripción de los planteamientos de la UNESCO de Educación para Todos (EPT), de esta forma sobre la base de los parámetros de las políticas internacionales en materia educativa se desglosan los resultados de la aplicación de las acciones gubernamentales en el área.

A tal efecto se han descrito, se han planteado tres (03) sub-secciones: inclusión, inversión y calidad, como parámetros generales que permiten evaluar las políticas públicas educativas.

Sub-sección inclusión

En el marco de los procesos de inclusión educativa para el período comprendido entre 2.002 y 2.011 la tasa neta de escolaridad pasó en el nivel de primaria de 93,41% a 93,20%, en secundaria de 57,5% a 73,3% y en la universitaria de 38 universitarios por cada mil habitantes a 78,2, lo que corresponde a una reducción para la primera variable de 0,22%, mientras que para la segunda y tercera variable un incremento de 27,47% y 105,08% respectivamente. Sin duda alguna la matrícula universitaria ha crecido considerablemente.

Por otra parte la tasa de alfabetización para el año 2.002 era de 93% mientras que para el año 2011 era de 95,2%, lo que permitió determinar al país libre de analfabetismo de acuerdo a los parámetros internacionales desarrollados por la UNESCO; esto implicó un aumento de 2,36%. Adicionalmente los niños de 7 a 12 años que no asisten a la escuela para el período paso de 1,9% a 0,93%, implicando una reducción del 51,05%.

Sub-sección inversión

El gasto público en la educación venezolana ha tendido a mantenerse aunque los parámetros para el período comprendido entre 2.002 y 2.011 variara incrementalmente en 4,52% pasando de 5,74% como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) a 6%.

Por otra parte la composición de la educación pública y privada pasó para la primera durante los años de estudio de 79% a 83% mientras que para la segunda de 21 a 17%.

Sub-sección calidad

Uno de los cuestionamientos políticos que hacen los críticos sobre el sistema educativo en Venezuela durante los últimos años tiene que ver con los parámetros de la calidad de la educación, por lo que al respecto resulta necesario evaluar los indicadores utilizados como parámetros internacionales para tal consideración.

Al respecto en el caso del índice de repitencia para el período 2.002-2.011 varió en el nivel de educación primaria de 7,8% a 3,6%, mientras que en el nivel de educación secundaria de 10% a 5,6%, lo que implica una reducción positiva de 53,84% y 44% respectivamente. En el caso del índice de prosecución en el nivel de educación primaria pasó de 88,8% a 95,5%, mientras que en el nivel de educación secundaria de 74,8% a 87%, lo que implica un incremento de 7,54% y 16,31% respectivamente. Finalmente en el caso del índice de deserción pasó en la educación primaria de 3,8% a 0,9% y en la educación secundaria de 15,2% a 7,4%, lo que implica una reducción de 76,31% y 51,31% respectivamente.

En cuanto a los años promedios de escolaridad en el período 2.002-2.010 pasó de 8,44 a 9,88. Esto implica que las variables relacionadas con la calidad de la educación presentan cifras positivas en todos sus renglones.

Misiones Educativas

Como parte del proceso posterior a los acontecimientos sociales y políticos ocurridos entre los años 2.002 y 2.003, el Estado venezolano se vio en la obligación de desarrollar programas sociales que permitieran revertir la grave crisis en el que estaba sumergido, y los mismos deberían estar focalizados en los sectores afectados en situación de pobreza y pobreza extrema; y así mismo surgen las Misiones Sociales, y parte de ellas en el sector educativo, y de esta manera lograr el acceso al sistema educativo de la población excluida.

Las Misiones Educativas se clasifican en cuatro grupos; Robinson I destinadas al proceso de alfabetización, Robinson II para la obtención de la educación básica, Ribas referente a la educación secundaria y Sucre vinculada al acceso a la educación universitaria.

En el período 2002-2010 se puede determinar que la Misión Robinson I ha logrado alfabetizar un número importante de personas que nos permitieron ubicar en la zona libre de analfabetismo, correspondiendo al 92,86% de los que iniciaron el proceso y que han logrado absorber el 77,38% de la población analfabeta.

En el caso de la Misión Robinson II sus graduados corresponden al 22,47% de los que iniciaron el proceso y culminaron, abordando el 97,18% de la población objetivo y equivalente al 0,6% del subsistema de educación Básica.

En la Misión Ribas se sus graduados corresponden al 10,57% de los que iniciaron el proceso y culminaron, abordando el 75,64% de la población objetivo y equivalente al 18,6% del subsistema de educación secundaria.

En la Misión Sucre de las personas incluidas se ha abordado el 35,64% de la población objetivo y equivalente al 30,65% del subsistema de educación universitaria.

Sección Impacto de las Misiones Educativas en la reducción de la Pobreza

La participación de la población Venezolana en las misiones sociales alcanzan el 72,2% de los hogares, dentro de los cuales se estiman 1,6 misiones y 2,2 beneficiarios, por lo que se puede considerar una alta penetración de las mismas y por tanto resulta pertinente establecer vinculaciones con las variables que inciden en la disminución de la pobreza y así determinar su impacto en este ámbito.

Podemos ver además que la composición de participación en las misiones educativas en el caso del sector pobre se distribuye 4% en Robinson I, 6,9% en Robinson II, 43,3% en Ribas y 44,3% en Sucre. En el caso de la composición de participación en las misiones educativa en el caso del sector pobre extremo se distribuye 7,4% en Robinson I, 8% en Robinson II, 47,5% en Ribas y 36,1% en Sucre.

De esto se puede concluir que quienes viven bajo la línea de la pobreza y participan en las misiones educativas, asisten prioritariamente y de manera contundente a las misiones Ribas y Sucre.

Otro elemento fundamental refiere a la controversia generada sobre la posición de diversos sectores políticos en referencia a las ayudas socio-económicas que brindan las misiones sociales, que alcanzan bien sea a través de servicios, especies o dinero al 20% de la población; considerada por algunos como una política exclusivamente asistencialista en contra de quienes afirman que resulta necesario acompañar el desarrollo humano integral con el apoyo del Estado para garantizar los objetivos planteados.

Lo cierto es que la política pública a efecto de las misiones educativas ha generado resultados altamente positivos en el sentido de concretar un proceso de inclusión social para la superación de la pobreza, pero que corre dos graves riesgos; uno de ellos consiste en mantener el ritmo ya desacelerado del proceso inclusivo, que mitigaría el impacto de las misiones educativas en la reducción de la pobreza y otro por la institucionalización de las mismas que sería someter su acción al Estado burocrático existente.

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