Intento estas
notas desordenadas, emocionales, para participar como uno mas, junto a mis
compañeros y compañeras, en un posible esfuerzo de reencuentro del movimiento
social por la recuperación de nuestra identidad histórico social de lucha,
de la construcción de Otra Política,
la nuestra, distinta a la llamada “política”, aún no derrotada, aun no desmantelada,
vivita y jodiendo, pero siempre rechazada por la mayoría de los trabajadores y
excluidos de nuestra patria, esta Otra
es el esfuerzo mas lúcido que conozco para no sacrificar la voluntad de cambio
de nuestro pueblo y el momento revolucionario que vivimos.
Espero que los
compañeros y compañeras sepan hilar lo deshilado y deshilachado en este texto,
comprender lo esencial del desorden discursivo y perdonar lo que no esta claro
por intentar ver desde el bosque.
Ensayo de contexto.
El estado venezolano y los intereses que han persistido en
el, se reorganizan y cierran sus acuerdos. No estamos incluidos en esos
acuerdos los sectores populares en lucha, parece que una parte importante de
los actores políticos del propio gobierno también quedan fuera. El proceso que
venía con esa tendencia antes del dos de diciembre no se detuvo, la derrota no
pudo siquiera aprovecharse como una oportunidad para rectificar, el mensaje
crítico de los que no fueron a votar no fue entendido ni respetado.
El pueblo no quiere
apoyar nada que no sea consultado ampliamente, el pueblo no quiere respaldar el
mal gobierno de muchos representantes chavistas y los errores y complicidades
que en el seno de la administración bolivariana han permitido la corrupción y
la impunidad.
Ya lo han
dicho en mejor tono múltiples voces, ninguna parece penetrar los muros de
palacio, donde nuestro inconciente y terco
buda permanece ignorante de las marcas actuales de la política. El pueblo no
votó contra la reforma, votó contra lo que está mal hecho, incluso contra lo
mal hecho y mal propuesto del proyecto de reforma. Nuestro pueblo no quiere
desacelerar el proceso, quiere que las promesas de radicalización sean serias y
compartidas.
Que el
liderazgo de Chávez ya no baste para convocar no es un signo de inmadurez de
nuestro pueblo sino todo lo contrario, un pueblo que forjó sin ayuda de
partidos, su determinación de cambio y de justicia en las jornadas de 1989
hasta el presente, lo que quiere es que el programa de aspiraciones colectivas
forjado con sacrificio, sea cumplido. Después de abril de 2002 si se lo
permiten podría cumplirlo con sus propio esfuerzo y sin mediaciones.
Mucha gente
haciendo silencio para no ser excluidos del nuevo combo. Vano intento en un
reparto en el que la palabra gris y el silencio cómplice no es un valor de
intercambio considerable, donde los intereses corporativos y clientelares
tienen su “hora loca”.
Toda
gobernabilidad es un acuerdo y supone una negociación, el problema es con quien
se hace, entre quienes, ante quienes. No estamos a la espera o ante el temor de
que se negocie la gobernabilidad a nuestras espaldas, eso se ha venido haciendo
en estos diez años, y como es costumbre se volverá hacer en un protocolo donde
no tenemos pase.
No podríamos
oponernos a negociar la paz y la convivencia democrática con sectores
antagónicos en lo político o en lo económico, la capacidad de construir paz en
un signo de fortaleza, aún mas cuando las banderas son las de la justicia
social y la dignidad, es la paz lo que nos conviene, la guerra solo existe para
nosotros como defensa, la guerra es el negocio privilegiado para las
trasnacionales del imperio, el mejor escenario para garantizar su dominación.
La cuestión a
entender definitivamente es: ¿quiénes se sientan a la mesa de los acuerdos?,
¿acaso nos hemos sentado las organizaciones populares?, ¿tenemos delegados
ahí?, o debemos esperar a que el noticiero privado o el oficial nos cuenten sus
medias mentiras. Ni siquiera los acuerdos son abiertos y públicos, continúa
dominando el criterio de que no es nuestro asunto.
Una cultura
política insepulta condena al país al gobierno de las élites, todos los actores
viejos y nuevos están convencidos de que esa es la política verdadera, “la
posible”, la que desde siempre ha permitido a los apostadores decidir el
destino de millones en juegos de salón. Los discursos en la Avenida Urdaneta y
en la Plaza Francia son un mero complemento agitativo. La herencia del
ejercicio de la dominación que desde siempre nos condenó, nos condena ¡aún ahora!
a las mayorías a quedarnos fuera de la política regia y aceptada. Para nosotros
solo hay fiestesitas que convierten una conquista popular como Barrio Adentro
en vergonzoso acto de caridad de los cabrones de la democracia burguesa.
La corrupción
es mas común de lo que el gobierno admite, y lo peor es que nos ha derrotado en
la esperanza de las mayorías, en una alocución pública de alto gobierno es
fácil que un ciudadano común señale sin dudas y con cifras a los ladrones
presentes, sentados a la izquierda y a la derecha del Presidente, mientras
tanto los gendarmes mediáticos del gobierno se cuidan de que esta voz popular
no se reproduzca al aire, el gobierno está secuestrado por sus mismas
relaciones de interés, gobierna y se gobierna solo. El emperador está desnudo y
sus carnes hieden, los imprudentes que lo dicen aún en voz baja, son retirados
aparatosamente de la fiesta.
Chávez aún en
el corazón de muchos, aún con la cifra de la esperanza que solo ponemos en l@s
hij@s, aún con una puerta abierta a la leyenda, no escucha, no puede escuchar o
no quiere escuchar. Aún mas, mientras anuncia las tres R, las manda al carajo
con la incoherencia de asegurar que la falta de conciencia popular se impuso el
dos de diciembre y su “novedosa” propuesta no fue entendida. La burocracia se
rie y monta otra comparsa con pito y papelillos, donde el pregón parece decir:
“ni rectifico, ni reviso, ni reimpulso”. Chávez no va ha escuchar, sobre el
pesa esa cultura política hedionda que inauguraron en nuestro continente las sectas
secretas y las conspiraciones de convento, la misma que aún no permite a los
dirigentes respetar al pueblo que los hace y que los sostiene.
Él olvida que
su condición como dirigente es la medida de la conciencia de nuestro pueblo, el
es lo que pudimos lograr, el es el hijo malcriado gobernando en nuestro nombre,
es la medida de lo que nuestra conciencia puso en la playa para que resonara
mas allá nuestra palabra. Como la concha del caracol de mar, el no tiene voz
propia, la voz del mar resuena en su voz, sin escuchar los mensajes de la
resaca, el es una concha hueca, parte de la decoración tropical de
palacio.
Cuando lo
escucho no puedo dejar de pensar en la riqueza que hubieran aportado los hijos
e hijas que quedaron en el camino de esta guerra. Una dirección mas colectiva
no fue posible mas allá de Miquelena y Cabello. Para adornarla los pobres se
ponen chaqueta y corbata.
El mando del
Presidente no es fraternal ni patriarcal como parece haber sido el de Fidel, no
escucha ni aconseja con sabiduría. No dialoga siquiera. Y lo peor es que es un
mando sin autoridad, se hace lo que le da la gana al funcionariado, cada orden
absoluta presidencial cada medida “radical” tiene una conveniente traducción,
las anatemas del domingo solo restallan contra las paredes de un palacio móvil,
blindado de pautas audiovisuales mezquinas.
No se
rectifica en nada por que rectificar sería darle paso a una lógica de
relaciones y de gobernabilidad verdaderamente democrática y constituyente,
única salida revolucionaria a la crisis ocasionada con la derrota del 2 de
diciembre de 2007.
Nadie consultó
desde el gobierno y desde el PSUV el parecer de la militancia social después
del referéndum, pero el pueblo se consultó a si mismo muchas veces en esos
días, el pueblo se dijo y se explicó, señaló lo que realmente pasó, sin embargo
los medios privados y públicos se pusieron de acuerdo y nada se escuchó de las
voces de la multitud diversa, nada fuera del guión del poder. Sólo tienen lugar
shows como el decadente “debate” de los llamados estudiantes, donde todos los
actores son artificiales, donde la clase política opositora inventa bebes de
probeta para refrescarse y fortalecer su plan, y la clase política del gobierno
les responde con muñecos que toman tetero y que dicen mamá cuando les aprietan
la pancita.
Todo es oscuro
en los acuerdos, los acuerdos que se hacen tienden a garantizar los privilegios
y las jefaturas de gobierno de quienes se han hecho mas fuertes. Estos acuerdos
se cierran definitivamente cuando a la mesa se sientan los enemigos del pueblo
con los traidores del gobierno. Ellos son los que bailan reguetón en las
fiestas de la banca privada desde siempre.
Nosotros, ¿donde estamos?
No estamos
incluidos en esos acuerdos las organizaciones sociales y el movimiento popular,
(claro, no podría ser). Particularmente el movimiento de comunicación popular
no está incluido, no estamos en el piso de los acuerdos, sino abajo, en los
criaderos del poder, estamos para que nos muestren, para ser alimento de la
hasta ahora tan mal llevada política comunicacional, que no hacemos ni ayudamos
a construir, salimos como actores en las cuñas que aún hace la empresa privada
de la publicidad. Como el pollo risueño que publicita una venta de pollos a la
brasa.
De la mesa de
los acuerdos caen las migajas y alguien las recoge amablemente y las lleva a
los comederos, mítines y otras mesas técnicas donde somos llevados en vehículos
de carga. En la mesa de los acuerdos ya nunca estamos, a menos que necesiten
algo para picar.
Para poder
llevarnos a los criaderos primero tuvieron que domesticarnos, les costó, cada
vez que nos llevaban a los corrales, nos cagábamos en la comida y rompíamos la
cerca, echábamos al suelo a los domadores. Pero como palomas nos acostumbramos
a recoger el maíz que nos tiraban en la plaza y ya no podemos, aún sin jaulas
ni cercas, abandonar la plaza, un
Bolívar de escritorio nos mira sin mirarnos. Bolívar no está ahí, está en el
lugar donde dejamos el corazón y la verdad.
Reencontrarnos como sujeto político es reencontrarnos para
Otra Política.
Para retomar
el camino de la lucha social aportando los instrumentos y experiencias de la
comunicación popular, debemos reencontrarnos con nosotros mismos como cuerpo y
alma colectivo, escucharnos y no escuchar un rato el discurso del poder,
reestablecer la identidad de clase en nuestro hacer y recuperar nuestra memoria
histórica y ancestral completa, no solo las tribulaciones del héroe en el
Chimborazo, recordar también el ruido musical y estridente de los pobres en
guerra. Hay que consultar la candela del tabaco y desconfiar de las encuestas
que miden voraces el desmantelamiento de las esperanzas, por obra y gracia de
ese “reality show mediático” que dirige el Grupo Cisneros. Hay que dejar atrás
todos los nombres con que nos bautizan en la religión burocrática sin
consultarnos.
Las tareas son
simples pero no fáciles de asumir y hacer: La reafirmación de nuestra identidad
desde las luchas sociales, la
consolidación de la soberanía popular sobre territorios concretos, y la construcción
de acuerdos que hagan nacer un tejido social militante y finalmente el
reestablecimiento de nuestra palabra política, hoy
malamente delegada, degradada nuevamente y perdida. Recuperarla para
acostumbrarnos a su responsabilidad y no volver a entregarla nunca más.
El movimiento de comunicación popular y la lucha por la
democratización de la comunicación.
“A mi no se me ha muerto la esperanza, es el tiempo
del amor
y el amor va haciendo ronda a ronda su fiel cosecha”
Francisco Garzón Céspedes
Sin embargo Bolívar
sigue con nosotros, no en los criaderos del poder, en los que somos medios
alternativos y comunitarios (“MAC”) o “sistema de medios alternativos y
comunitarios”, donde nos financian la instalación de una radio bajo un esquema
que nos hace dependientes del financiamiento periódico del estado y que nos
condena a unas dinámicas ajenas a la construcción de nuevas relaciones de
solidaridad, libertad y democracia, verdadero sentido de la comunicación y la
educación liberadora.
Bolívar está
en las luchas con nosotros, en las pequeñas luchas y en las grandes luchas,
también está, pese a las decepciones, en la sabiduría de clase que nos dice
cual es nuestro lado en el campo de batalla. No fue una tontería cuando
cantamos aquella canción de Enrique Valles “no somos medios somos completos,
somos la radio con voces de libertad”. Ese Bolívar tiene la mirada de las
multitudes, es el Bolívar de las montoneras.
El movimiento
de medios alternativos, dividido y errático se apresura en las peores
condiciones a cerrar acuerdos para intentar hacer crecer sus propias redes y
hacerse acreedor de una parte de las asistencias. Los medios comunitarios, cada
uno por su cuenta llegan a ofertarse por un estipendio que les permita pagar la
luz, la cuenta telefónica, para sobrevivir, y ya no se distingue con facilidad
cuales son una invención oportunista, cuales son un precario negocio
publicitario y cuales son los que vienen de la lucha social. Los proyectos que
nacen desde esta suerte de tutelaje ya no son verdaderas experiencias de
comunicación popular. Los mas erráticos de entre nosotros tal vez sean los que
creen salvarse de esta asimilación vergonzosa manteniéndose envueltos en un
manto discursivo que ya es una farsa, el discurso solo les sirve para el ritual
de apareamiento con los gallos enfermos del presupuesto asistencial.
La cultura
burocrática dominante se complace ante la fragmentación del movimiento y la
descalificación de sus interlocutores, menos disturbio y mas discrecionalidad.
Esto les permite entenderse uno a uno con los individuos y colectivos.
Cualquier
gobierno progresista favorece la creación de interlocutores sociales, gremiales
y sectoriales legítimos para entenderse con ellos y construir una
gobernabilidad organizada, aquí sucede todo lo contrario.
En este
sentido específico, la tarea de control y vigilancia que los sectores
dominantes y el imperio asignaron al Estado “guachimán”, sigue siendo cumplida
con una eficiencia inusual.
El reordenamiento y la democratización del espectro
radioeléctrico es
una discusión cancelada
El espectro
radioeléctrico, patrimonio de todos los venezolanos, terreno principalísimo y
estratégico de la confrontación política y de la batalla cultural sin
precedentes que hemos vivido, no ha sido negociado siquiera, mas bien se ha negociado
para que no esté en el centro de los debates y las propuestas de
democratización y redistribución de la los recursos a favor de las mayorías.
En el 2002 aún
teníamos bajo el brazo nuestro propio estudio de distribución del espectro,
este estudio demostraba técnicamente la existencia de un latifundio
radioeléctrico en manos de pocos consorcios monopólicos, y que solo la
eliminación de estos monopolios podría dar paso a una democracia comunicacional
verdadera.
Los técnicos
de CONATEL, los que aún siguen ahí, se burlaron de ese estudio y nos
propusieron sacar provecho de la rendija controlada de la radio y televisión
comunitaria, que ofertó el estado a través de la mas neoliberal de nuestras
leyes, la ley de telecomunicaciones aprobada por el “congresillo”. Pudimos sin
embargo hacerle amagos al proyecto de la burocracia y acelerar el paso de las
habilitaciones con la movilización permanente de nuestros colectivos y redes,
pero olvidamos en ese esquema la conclusión mas importante de nuestro propio estudio
del espectro: No habrá democratización
del espectro sin el reordenamiento de este y sin el fin de los monopolios.
Si se
habilitaran 300 emisoras de radio comunitarias mas en los próximos tres años,
no afectaríamos para nada la actual distribución del espectro, que seguiría
decididamente dominado por unos pocos circuitos comerciales privados que
existen desde la cuarta república, en el caso de la televisión el dominio es
aún mas exponencial. Seguimos siendo habilitados en los márgenes, el lomito
sigue siendo para los aliados de la SIP.
El gobierno no
está dispuesto ha sentarse con nadie del movimiento popular a debatir el asunto
del reordenamiento y democratización del espectro radioeléctrico, intereses
viejos y nuevos (rojitos), están enquistados en las instancias que toman las
decisiones y están ahí por que el alto gobierno así lo quiere. El gobierno
negoció con Venevisión la renovación de su concesión de explotación de la señal
y cobertura que el estado le permisa desde su fundación, la negoció como algo
muy importante, como un gran secreto a voces, mientras no le renovaba la misma
a RCTV. Ni Marcel Granier se atrevió a reprocharlo abiertamente, así seria de
conveniente la negociación para amplios sectores de la reacción.
El Grupo
Cisneros dirigió el golpe mediático de abril de 2002 y fue operador político
privilegiado de todo el esfuerzo de derrocamiento del gobierno constitucional.
Sin embargo los intereses corporativos enseñoreados en el gobierno diseñaron y
ejecutaron una negociación dejando por fuera una vez más al movimiento popular,
para la gobernabilidad que está en juego no somos una variable a considerar,
que no sea para sumarnos a la campaña no oficial del carnaval para tontos que
constituyó el cierre del canal golpista RCTV.
¿Tiene sentido
el “baile solo” que hacemos en la pista del diálogo? Nos escuchan en silencio,
respetables funcionarios menores que luego tienen que recoger su palabra para
no ser despedidos, nos escucha apenas quien no decide, a menos que sea para
desmenuzar algunas migajas de ese pan interminable del presupuesto de
asistencias. “Tomen un poco, paguen
algunos recibos, pasen estas cuñas institucionales, tomen algunos cursos que
diseñamos, cierren filas alrededor de una política de información y divulgación
incoherente”.
Si va a
suceder un cambio sustancial de las relaciones será sin nosotros. Habrá que
sentarse a ver como les queda o esperar a que llamen a inscripción en el
próximo “frente de luchadores sociales bolivariano de la comunicación”. Cuán
sospechoso es un gobierno revolucionario que niega a los sujetos en lucha y se
queda con sus consignas.
Nota: La
dimensión regional de la distribución del espectro no es alternativa a la
nacional, en cada región lo que queda del espectro está bajo la administración
de particulares que van desde la quincalla comercial hasta la defensa de los
intereses mas mezquinos y atrasados de nuestra provincia, en alianza con la
clase política y financiera nacional, estos pequeños latifundios celestes
regionales hacen causa común en la guerra contra la esperanza de las mayorías
que representa la revolución bolivariana.
Parece que no
es el tiempo de construir casamatas ni cuarteles, sino de confundirnos con la
floresta, de fundir nuestra palabra con el ruido de la calle y con los sonidos
de la noche en el monte. Un loro ñangara cantando en televisión, tiene jaula y
las alas cortadas. Volvamos a las cuevas pero volvamos contentos de no habitar
ni tener lugar en las casas del poder.
Comunicación popular para la construcción de la Otra
Política
“Esa vara suya rasca mucho, rasca bien, pero rasca donde no
pica”
Si estamos aún
en el trance de iniciar una experiencia de comunicación, no empecemos fundando
un “medio”, permitamos que el colectivo, el movimiento y la comunidad
encuentren sus herramientas por sentirlas apropiadas para lo que hay que hacer
y decir, no desperdiciemos la experiencia acumulada, por supuesto, pero
pongámosla al servicio de la orientación de lucha y del sentido común de la
clase.
La Palabra de la Otra Política
No empecemos
por confundir la metodología revolucionaria con la habladuría inútil, con el
mero discurso. Hablar en lenguaje enrevesado y turbio sirve para un quince y
último como asesores del gobierno, pero para nada mas. El conocimiento
privilegiado de muchos de nuestros cuadros fue secuestrado muy fácilmente.
No hagamos una
caricatura de los medios privados, pero tampoco una de nosotros mismos.
Hay que
revisar nuestros parámetros de consecuencia con Robinson y con Zamora, con
nuestros caídos, con nuestras mujeres, con las comunidades indígenas y
campesinas. ¿cuales son las evidencias de una verdadera relación de
compromiso?, hablemos con respeto al pueblo en lucha y con respeto a nosotros
mismos. Basta de arroparse de un manto con el que no somos consecuentes en el
hacer cotidiano.
Aprendamos
juntos a hacer sanción y mandato la palabra de la gente, hagámosle seguimiento
a la palabra, discutamos el plan de siembra, acordemos movilizaciones, una
trasmisión puede enlazar tres reuniones o asambleas reunidas, no que la radio
cubra “reporterilmente” las asambleas, sino que las asambleas usen la radio
para enlazarse. Una palabra hecha acción y una acción cumplida se hace palabra
política. Es así que por fin, nuestra palabra es poder.
Necesitamos
radios y herramientas de comunicación para una guerra que apenas se muestra en
nubarrones, la reacción está apenas incubando a sus absurdos pichones y no
podemos esperarlos vulnerables, herramientas para una guerra asimétrica
sembrada en la necesidad de nuestro pueblo de vivir, de seguir su destino y de
defender las conquistas.
Esas
herramientas no pueden organizarse en “productores independientes” o en
“ecpai”, eso solo sirve para buscar financiamientos estadales. las
programaciones deben ser realizadas por las
secciones de comunicación de nuestros movimientos en lucha y de nuestros
grupos de combate, cada uno es uno y todos cantamos nuestra canción necesaria,
la canción de los potreros, la del
conuco, la los portones y la de la escalinata.
Volvamos a moverla por todos los caminos.
Si ya tenemos
una radio hagamos un plan para moverla por la comunidad, un plan permanente.
Trasmitamos cada día de un sitio distinto, no es legal, pero teje vidas y
experiencias, abre corredores para el trabajo militante, levanta compromisos
colectivos verdaderos sin pagar un recibo de luz y una tarifa popular de
teléfono. Visitemos a las comunidades vecinas, no es legal pero es más
fraternal y divertido.
La radio móvil fue nuestra génesis cuando
no teníamos esperanza de que nos dieran habilitación para un dial legal,
volvamos a moverla y engrasemos la máquina de la resistencia con el ingenio
crecido que ahora tenemos y con la dignidad que nuestro pueblo espera para
dejarse convocar. Las luchas sociales tal como se están dando, más que un
permiso inútil del gobierno, necesitan la versatilidad de una radio
guerrillera.
Una radio que
la gente vea pasar y que se reúna alrededor de ella como si fuera un caldero de
sancocho.
Nuestras
experiencias radiofónicas deben saber siempre moverse, no sabemos cuando la
dinámica continental de las luchas va a requerir agarrar vereda.
De cada
momento de nuestra experiencia de cada lucha debemos aprender a deducir una
manera de hacer y de resistir, una manera de vivir colectiva e integral,
supliendo cada experiencia lo que necesita para integralizarse, sin negarse,
solo para fortalecerse y reafirmarse, Las mañas de los resabiaos son buenas
para aumentar las pintas del tigre, hay que aprender.
Sólo menciono
algunas pocas como gesto de clemencia a los que han llegado hasta aquí en la
lectura:
Crepuscularmente Multimediales
Usemos los
medios que hagan falta, los que sean posibles, los que estén a la mano, y
construyamos con calma los necesarios. Para las luchas, desde las relaciones de
lucha, y sobre los territorios.
Como los peces
No
construyamos nada que se pertenezca mucho ni que le pertenezca a alguien
demasiado, el amor por lo hecho es suficiente. Que los recursos y el patrimonio
se administren desde abajo, que la comunidad y las redes sostengan su
experiencia comunicacional, que practiquemos la administración colectiva, sin
dueño repartidor, que la multiplicación de los panes y los peces vuelva a ser
una metáfora política poderosa.
No la
territorialidad de la pandilla, del aparato político, sino la territorialidad
de todos los que luchan.
Como el convite
Una radio
escuela de comunicadores populares que hace comunicadores a los que necesitan
comunicar, a los que ya comunican, que construye una pericia desde la necesidad
de decir, desde la palabra propia. Una radio que va buscando pelea no en fiesta
ajena, sino donde están los suyos. Es decir, no una radio nómada sin
territorio, sin plan y sin rumbo, sino un transporte de palabras y experiencias
sobre un corredor de resistencia, una ruta y luego muchas rutas.
Ruta de
comunidades, ruta de escuelas, ruta de sindicatos, ruta de mujeres, ruta de
cárceles, ruta de la memoria, ruta de los saberes, ruta de las organizaciones,
ruta de las asambleas, ruta de la movilización popular.
Como en la Sierra de Perijá
Somos muy distintos,
hablamos distinto, vivimos distinto, somos diversos, bárbaramente diversos,
incluso hablamos idiomas distintos y venimos de sociedades con principios
disímiles, pero la lucha nos une, la defensa de los territorios, el “veñeno”
maravilloso de querer vivir con dignidad.
Nos parecemos
a la lucha y a la política de la lucha, no al jefe, no al otro grupo, no
aspiramos la superioridad del hombre nuevo, sino a que la lucha potencie y
mueva lo mejor de nosotros, somos superiores en colectivo. Respetamos la vaina
vital de los demás que caminan con nosotros, en la misma tierra.
Somos vecinos,
somos familia y solo hay un camino para llegar a un acuerdo, vernos y volver a
vernos, movilizarnos y volver a movilizarnos, hablar y volver a hablar.
Hemos aprendido
a compartir un ritmo y una manera de hacer las cosas, como militantes, vamos
sabiendo e inventando siempre sobre el camino de los que caminaron antes, aún
sobre la voluntad de los precursores, nuestras comunidades buscan para
levantarse el camino de sus ancestros. Solo hacemos variables sobre lo que
antes nos hizo, somos consecuencia, nadie nos quita la palabra que heredamos.
Somos la voz
mas alta, la voz que llega mas lejos, somos como los animales del monte, somos
los salvajes que no se vendieron.
Como en el Sur del Lago
Todos piensan
que somos mansos y conformes, pero en los golpes del chimbangle está un código
guardado que despierta a los guerreros, una seña secreta que hemos olvidado,
que espera que un hijo o una hija
nuestra, lo interprete. Somos un viejo solitario que recuerda el baile de saya,
la armadura de paja, la preparación para la guerra, el baile de los guerreros.
Los hijos e
hijas de los que antes pelearon, seguirán la pelea hasta que las flores
crezcan, pero si alguno de ellos olvida que los clanes y los hombres son uno o
ninguno, se cansa, se queda solo y se lo come el oscuro, se muere. Solo la
hermandad de los mismos vence la muerte.
La fiesta es
resistencia, solo somos vasallos de nuestra memoria, tus enemigos son mis
enemigos, tus protectores nos guían aún, mientras aplastamos la cabeza del amo
al ritmo del misericordia.
Los
aprendizajes que podemos enumerar de nuestras propias experiencias y de nuestra
memoria histórica patria y continental son infinitos, sin embargo este aprendizaje
y esta socialización de los saberes es hoy de una contingencia alarmante, no se
si desde las grandes ciudades puede verse la tormenta que viene, pero en el
cielo ancho y abierto del campo se ve con claridad la responsabilidad que
tenemos los actores concientes de este proceso de resistencia popular.
Todos estos
caracoles tirados en la playa no somos nada ante la inmensidad de la Mar. Pero
de la mar tenemos la cualidad de la resonancia, de guardar los sonidos y los
colores de la resistencia, somos los caracoles de la resistencia y tenemos la
responsabilidad de ser consecuentes con el don y con el origen. Otra política,
como ciencia y poesía del pueblo, es urgente.
Por el camino de las comunidades...