Aló Presidente dominical
se inicia ante el impresionante monumento del Ché en Santa Clara, Cuba,
donde comandó una de las batallas que fueron definitorias en la toma
del poder por la revolución, donde yace su mausoleo y museo. Comienza
con un homenaje recordatorio floral y verbal, donde escuchamos en labios
de Hugo Chávez la declaración de que el Ché y Fidel son nuestros
padres ideológicos y ejemplos revolucionarios.
De allí en adelante
empiezo a vivir entre dos mundos. Porque cuando tras el recorrido por
las instalaciones interpretan la canción del Ché al son caribeño
y presentan su familia, yo que he nacido en el templado sur y vivido
en el tropical Caribe, puedo reconocer que le hemos quitado la carne,
sangre y huesos a su vida humana, del mismo modo que hicimos con Jesús
el Nazareno, para convertirlo en un abstracto icono o simbolismo.
Escucho entonces al presidente
Chávez diciendo que la mayoría ignora que tanto venezolanos como cubanos
lucharon por la independencia de EEUU, e inclusive atacaron otros asentamientos
ingleses para que no pudieran desde fuera apoyar sus tropas. Así como
hoy gracias a la heroica resistencia de Irak nosotros sufrimos menos
presiones bélicas directas.
Del mismo modo la gran
mayoría ignoramos que tanto los imperios europeos como su sustituto
usamericano, edificaron gran parte de su actual nivel y modelo de vida
expoliando por 500 años las riquezas minerales de la América del sur
y central. Porque eso tampoco figura en los anales de nuestra historia,
entre los motivos de nuestro subdesarrollo.
En todo caso para quien
desee informarse, es suficiente leer los hechos de lo acontecido y en
pleno acontecimiento en todas y cualquiera latitudes del mundo en las
últimas décadas. Cuando cualquier gobierno “tercer mundista” con
pretensiones de nacionalizar sus bienes y servicios, accedió de uno
u otro modo al poder. Tampoco será difícil constatar que en toda oportunidad
de agresiones contra nuestro continente, EEUU estuvo pasiva o activamente
de parte del invasor.
Aún así habemos aún
muchos, por no decir mayoría, que compartimos y compramos “el sueño
americano”, de escalar la pirámide social para hacernos merecedores
del premio que otorgan a los vencedores.
Sin importar que al mirar
atrás los cadáveres señalen el camino recorrido para llegar
a tal trofeo, camino en el que sacrificamos y renunciamos a nuestra
humanidad. Camino en el cual de todos modos no llegaremos a ninguna
parte, pues se han asegurado de que así sea, de mantenernos a
como de lugar en el mundo de sueños y mistificaciones.
No es extraño entonces
que en estas circunstancias límites, donde la gran mayoría de la humanidad
experimenta carencias de todo tipo, ante la amenaza de un nuevo despertar
libertario, haya que satanizar a los precursores que señalaron un camino
diferente, y en lugar de comprar el sueño americano lucharon como
mejor pudieron por esa humanidad sufriente.
Y si somos coherentes,
tampoco ha de resultar extraño en consecuencia que el presidente Hugo
Chávez realice desde Cuba su homenaje recordatorio, y que hoy su vida,
sus ideas, su ejemplo renazca en millones de conciencias. Porque las
circunstancias que lo motivaron y a las cuales intentó dar respuesta
hace ya varias décadas, lejos de resolverse se han agravado.
¿Cómo podrían resolverse
si hablamos de humana intencionalidad e historia, y ni siquiera somos
concientes de las circunstancias que nos tienen en esta situación sufriente,
que de no hacer nada al respecto amenaza terminar con nuestra especie
y su hábitat?
De hecho entre los gritos
de “Cuba si yankis no”, provenientes de las conexiones satelitales
con Venezuela, donde se realizaban debates con trabajadores, estudiantes
y amas de casa, sobre las implicaciones de la reforma constitucional
para el futuro del proceso revolucionario, me sentí como en la atmósfera
de cuando estudiaba.
Mientras tanto el programa
discurría entre escenas revolucionarias de décadas anteriores donde
los centros de estudio, junto con las gremiales obreras y los partidos
políticos de izquierda, eran justamente el semillero y la fuente de
toda idea y acción contestataria al sistema opresivo.
Tampoco resulta extraña
entonces esa creciente fiebre de degradar la enseñanza pública y promover
la privada, al mismo tiempo que se formaban opiniones y personalidades
apropiándose de los medios masivos de comunicación. El escenario se
completaba “flexibilizando las leyes laborales” e infiltrando las
ideologías progresistas por diversos medios.
De ese modo lograron
la impresión de que el motor histórico se había detenido al paralizarnos
en la duda, la decepción y el escepticismo. Les confieso que sentí
una extraña sensación presenciando todo el programa, que no era sino
una proclama revolucionaria abierta de libertad de elección para hacernos
dueños de nuestros destinos.
Para salvar a la humanidad
de los derroteros de barbarie, caos y extinción hacia los cuales el
viejo tropismo la conduce. No dudaría mucho en llamar a esa extrañeza,
una sombra del temor oculto a la violenta y sangrienta represión que
hemos sufrido o presenciado en todas estas décadas, con la inútil
pretensión de borrar nuestros impulsos libertarios o al menos hacernos
sentir lo caro que resultaría el precio por conseguir realizarlos en
los hechos.
Pero todas esas evaluaciones
son subjetivas, no hay prueba más evidente de ello que al conducirnos
a circunstancias intolerables, resurge con inaudita fuerza de los corazones
el grito de “libertad o muerte” atragantado en las gargantas a fuerza
de temor a esa misma muerte. Llega el momento en que traicionar nuestra
humanidad ocasiona más intenso temor y dolor aún que morir.
El presidente Chávez
está diciendo ahora que hace centurias y décadas que los pueblos de
Cuba y Venezuela intentan en su historia reunirse y complementarse como
hermanos. Que hoy finalmente ha llegado el día, lo estamos realizando,
estamos venciendo y nada ni nadie lo impedirá. Por eso las ideas-fuerza
que en tantas oportunidades nos movilizaron y guiaron, así como los
personajes que las encarnaron en el tiempo, renacen hoy para ya nunca
más morir.
Venezuela está construyendo
en Cienfuegos junto con Cuba una refinería, que también incluye
una planta regasificadora y una petroquímica. Todas esas instalaciones
serán alimentadas con el petróleo que se encuentre en Cuba, o en su
defecto cuentan con el venezolano. Eso no solo desarrollará a Cuba
rompiendo el bloqueo usamericano de ya casi cincuenta años, sino que
la convertirá en base del desarrollo para todo el deprimido Caribe.
Todo esto corresponde
a la Alternativa Bolivariana para los pueblos, al Alba, junto con el
Banco del Sur, Telesur, el satélite y el cable bajo el mar que proveerán
comunicaciones soberanas además de económicas a nuestras naciones.
Y hablando de comunicaciones interviene telefónicamente el comandante
Castro, para decir que tanto el presidente Chávez como el Ché son
“sembradores de conciencia”, que las ideas se transmiten a la velocidad
de la luz.
Yo creo entender entonces
que los verdaderos revolucionarios no somos los que luchamos por llenar
el estómago y dar comodidades al cuerpito, sino los que sostenemos
una lucha íntima porque sean nuestras ideas más elevadas, generosas,
las que den dirección a los actos de nuestro cuerpo en el mundo.
Porque los primeros somos
fácilmente chantajeables y reducibles por el temor a la represión
y el dolor, a perder los exiguos privilegios conseguidos, ya que defendemos
solo nuestros propios intereses personales y familiares en el mejor
de los casos.
Mientras que los segundos
luchan por abrir caminos de acción entre sus hábitos y creencias heredadas
a sus ideas generosas y solidarias, es decir, humanas, revolucionarias.
Luchan por sentir, pensar y actuar con libertad, transformando las circunstancias
opresivas, aumentando y haciendo avanzar la libertad de elección para
sus congéneres con su propio ejemplo de vida.
Casi me parece entender
por qué desde hace miles de años hasta ahora, el fuego revolucionario
ha debido vivir en la oscura y exuberante protección de las selvas,
alejado de las ciudades. Pues la poca luz que posibilitan sus hábitos
y creencias heredadas, no ofrece el hábitat apropiado para la intensidad
y movilidad de las ideas elevadas, que brotan del corazón.
Por eso a modo de guerra
de guerrillas, cual pinche tirano, ha debido ir inyectando pequeñas
dosis de fuego, de ideas-fuerza superadoras de lo establecido, de sensibilidad
solidaria y generosa que dinamice el anquilosamiento de ideas, hábitos,
creencias, tropismos o modelos sociales ya agotados y en momento de
superación, despertando a la conciencia colectiva de su sueño del
tiempo.
No fue diferente hace
miles de años en la India, cuando los Rishis o sabios de esos pueblos,
luego de haber cumplido con sus deberes mundanos, a cierta edad preestablecida
se retiraban a bosques y selvas a meditar. Volviendo solo en casos
en que su intervención se hacía necesaria. Es decir a sembrar conciencia
e ideas-fuerza en los grandes ciclos de cambio de modelo social, de
revolución de la conciencia. A recordar a la sociedad el propósito
de la vida
Hoy, contemplando Aló
Presidente, pareciera que el fuego de la conciencia ha abandonado definitivamente
la oscuridad protectora de las selvas, porque paradójicamente en la
locura consumista de las ciudades, hasta las selvas corren peligro de
extinción. Al no quedar lugar ya sobre el cual proyectar ese fuego
revolucionador de la tierra de hábitos y creencias, no nos queda más
remedio que reencontrarlo en el corazón de nuestros cuerpos y conciencias.
Por tanto no quedando
ya espacios ni tiempos para evasiones, no nos resta sino salir de las
sombras y enfrentando ocultos temores, declarar públicamente nuestra
inamovible decisión de liberarnos de todo modelo, hábito y creencia
opresora. Inútil sería mantenerlo en la sombra cuando con nuestros
hechos desafiamos las indeclinables e infalibles decisiones imperialistas.
Declarada y sin posible
marcha atrás ya, queda pues a los cuatro vientos en programa de masiva
audiencia y rating, nuestra decisión de unidad, de libertad o muerte.
Ahora es el momento para no olvidar que toda intención conciente actualiza
en la misma pero opuesta intensidad las resistencias, las zonas oscuras
en que nuestra conciencia aún no ha penetrado.
Mientras los ecos del
programa televisivo se apagan entre sones tropicales, me sorprendo pensando
que hoy podemos contemplar la imagen del Che, pero sobre todo su ejemplo
coherente con su pensamiento, palabra y escritos, renacer multiplicándose
en las conciencias. Podemos observar su misma entereza en los cinco
cubanos presos por defender, por no aceptar vender aún al precio de
sus vidas, la dignidad de su pueblo y país.
Podemos presenciar como
los casi cincuenta años de resistencia heroica de Cuba renacen contagiándose
en la revolución bolivariana, como la Misión Milagro se expande por
el continente, devolviendo inclusive la vista gratuitamente al asesino
del Ché.
En Venezuela se inicia
ya el quinto año de crecimiento consecutivo presentando el primer Plan
Socialista Bolivariano de la Nación. El 46% es inversión social, 21%
del presupuesto va a la educación, solo en las misiones se invierte
60% más que en el presupuesto anterior. Todo ello proviene de la misma
semilla, raíz, del mismo tronco, son los generosos frutos del mismo
frondoso árbol.
Pero también en ese
plan se previene el desmoronamiento de la economía global, para que
no afecte o lo haga lo menos posible, la nueva dirección que finalmente
fructifica, desencadenando a los mártires libertarios, revolucionarios,
del limbo de la impotencia, de la postergación de lo que pudo ser y
no fue, para traerlos a la tierra del esfuerzo posible, de la transformación
de la realidad que ellos ejemplificaron, al alcance de todo ser humano.
Porque también crece
simultáneamente la cizaña, la mala hierba que desde el principio de
los tiempos acompaña la buena semilla, y que nuestra conciencia ha
de aprender a discernir y diferenciar para hacer correcto uso de la
libertad de elección que va ganando. ¿Qué es la mala hierba? Simplemente
lo que se va en vicio sin dar fruto, la vegetación parásita.
La mentira, la calumnia,
la mistificación y tergiversación de los hechos, la incoherencia abismal
entre pensamientos, hechos y palabras, la vanalización del poder de
los hechos humanos para transformar las limitaciones naturales y heredadas,
que nos sume en la impotencia. La capacidad que hemos especializado
y desarrollado de utilizar esa mala hierba que crece en toda conciencia
junto con el trigo, cuyo paraíso y centro de radiación hoy parece
ser EEUU, particularmente Miami.
Allí podemos apreciar
sin disfraces la fuente de la estrategia que se aplica generosa e indiscriminadamente
en el mundo culpando simultáneamente a los demás de lo que ellos
hacen. ¿Quién puede conocer mejor esos métodos que los artífices
y maestros en su uso?
Del mismo modo que hoy
resuenan magnética y simpáticamente las emociones de solidaridad generosa
por el mundo, y aflora la atmósfera de las gestas y héroes libertadores
que hace doscientos años habitaba nuestra geografía, se estimulan
y exacerban con las herramientas de los medios de comunicación masiva,
las emociones histéricas de la población, en una gama de matices que
van de lo trágico a lo grotesco y ridículo.
Es de ese modo como hasta
ahora hemos hecho erróneo uso de nuestra esforzadamente ganada libertad
de elección, volviendo estériles los esfuerzos por liberar y dar dirección
a las fuerzas, al poder de hechos necesario para transformar las limitantes
herencias del pasado.
Creo que no hay mejor
escenario presente que la revolución bolivariana, para caer en cuenta
como a cada paso de profundización de su dirección, van quedando en
evidencia a la vista de todos, los viejos privilegios y caciquismos
incapaces de renunciar a sus intereses y visión personal del mundo,
para sumarse a la creciente correntada.
En esto no hay diferencias
entre los representantes de izquierdas y derechas, ni entre los del
cielo y la tierra. Todos ellos mantienen una postura supremática, jerárquica,
aristocrática, miran al pueblo por encima del hombro y solo desde el
interés de usarlo para sus fines, por lo cual nunca podrán comprender
lo que significa igualdad y justicia en libertad, en hermandad.
Hoy que los sueños,
ideologías y discursos de una centuria completa comienzan a concretarse
en hechos, solos y desnudos en su viejo tropismo van quedando a la vera
del camino, mientras se produce el éxodo colectivo hacia una nueva
sensibilidad, que no es sino la que desde el silencio contagia las voces
y enriquece los verbos; “Unidad”.
Valga para todos ellos
una de las últimas escenas de Jesús que todo revolucionario de corazón
siente y comprende intuitivamente, cuando presintiendo su muerte cercana
lava los pies de sus discípulos amados, diciéndoles sin palabras,
con su ejemplo, que la única grandeza está en el servicio.
Llegados pues parecen
los tiempos en que del cielo, de las semillas del corazón y sus hijos
los sueños, las esperanzas, las ideologías, podremos pasar finalmente
a la tierra de los hechos generosos y solidarios que transfigurarán
la faz del ser humano y su hábitat. Arrancando de raíz todo aquello
que no dando fruto, solo genera inútil disipación y sufrimiento a
la vida.
revbol2021@gmail.com