La hipocresía de todos y los doctorados hipócritas

El mundanal mundo acepta con muchas justificaciones la hipocresía. Leemos y escuchamos desde personas muy jóvenes hasta adultos de la tercera edad, desde personas con básica educación hasta re graduados universitarios, y como si fuera poco, la diplomacia mundial hace alta gala de sus esencias para comportarse según el dictamen: “ser hipócrita es una cuestión humana”. Cosa cruel que admitimos y nos enseñan para pasarla bien y estar entre la exigente sociedad que no acepta que le llamen hipócrita en lo individual, pero en lo colectivo, su comportamiento es obvio.

Sobre la palabra hipócrita, personalmente desconocemos la composición y raíces semánticas como la conocemos en el idioma y su escritura en castellano, rogamos a filólogos y otros estudiosos hacernos llegar de dónde sacaron filosófico nombre para señalar tan nefasto vicio, ¿o virtud?.

Falsedad, mentira, deslealtad, egoísmo e infidelidad, parecen ser algunos de los componentes espirituales, mentales o emocionales que el uso consciente o inconsciente de la hipocresía inyecta al interior de la humanidad. Humanidad donde víctimas y victimarios hacen y deshacen a costa de tan infeliz y justificada practica.

En este momento, con la difícil encrucijada que afrontamos con la salud de nuestro Comandante Chávez, los venezolanos nos hacemos expertos en conocer la gigantesca envergadura de la hipocresía. Vemos y escuchamos a personeros de la burguesía “nacional” muy aplicaditos proporcionando dosis de los sopotocientos vicios de su naturaleza existencial, porque su formación humana de entender su mundo, les dice que la hipocresía cierra el riego al corazón, produciendo en el colectivo mundial el anticuerpo contra el amor, resistencia contra la honradez y la verdadera amistad. ¡Ah nefastos que son carajo! Pero no les importa, no le importa a ninguno de la elite de la derecha venezolana que el pueblo que amamos a nuestro comandante Chávez les conozca toda su desnudez. No le importa al periodismo del palangre en todas sus modalidades que les escuchemos sandeces en la radio, en la prensa escrita, el internet, en el twiter y la televisión; no les importa que el mundo los siga despreciando cuando arremeten contra el hombre que dos tercios de la población venezolana y de América, ama con todo su corazón.

La consigna para todos es seguir amando con más fuerza a nuestro Chávez para contrarrestar el veneno del deseo negativo y orar, rezar o pensar para que su recuperación total sea según el tiempo necesario y tenerlo como siempre lo tendremos en nuestra mente, cuerpo y alma del ahora y el futuro.

Bien sabemos con todos los saberes, que los enemigos de los pueblos emplean sus naturales jugos hipócritas para engañarse ellos mismo, y creemos que mucho más para engañarnos a nosotros los del común, porque cuando les observamos gracias a la información global que hoy disponemos, podemos evaluar el grado exacto de sus hipocresías. Contrarrestemos la hipocresía de todos y la experta hipocresía de los expertos doctores hipócritas, amando con todas nuestras fuerzas, la Patria que nos enseñó a querer el invencible patriota que también nos ama.

¡Fuerza comandante porque tu fuerza es nuestra fuerza!

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Hernando Cortés Pico


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