Educación, Cultura, Comunicación y una gran confusión

En el Foro Educación, Cultura, Comunicación El ministro Calzadilla habló de “"descolonizar nuestra cultura", lo que implica "tratar de poner en el centro de nuestra vida la manera de ser, de sentir y de pensar propia, auténtica, que se despoje de la mirada colonial, ajena, foránea, que termina subestimándonos a todos". Expresó que existe una hegemonía cultural del capitalismo de la cual no nos podemos desprender con un decreto o con una ley y que los nuevos imaginarios y referentes deberán salir de la lucha por nuestra identidad propia. Todo esto lo categorizó, el ministro, como un reto que enfrentamos los venezolanos.

Yo en verdad no lo entiendo. Al igual que en muchas otras oportunidades, es tan fácil decir eso de: “sustituir”, como el que sustituye un mueble usado por uno nuevo; si se tiene dinero es fácil. “Dar paso” como quien se detiene en la calle y permite que otros pasen. Con lo cual quiero expresar que para que la Revolución Bolivariana “se potencie y se haga invencible” tendrán que comenzar los líderes por bajar de las palabras a los ejemplos. Yo pido, como una vez lo hacía con ese enredo que arman los curriculeros en educación, no hablar tanto y poner un ejemplo. Ya el caso de la “potencia” repitiendo las palabras del comandante, nos mete en un mayor enredo, por allí anda mucha gente, especialmente los conocedores de ecología y agricultura, el Grupo Cariaco, hablando de ese tema, y poniendo ejemplos, espero sean leídos por los que sólo repiten palabras para congraciarse con el presidente. Pero tratemos de ir al grano, a ver si podemos porque la cosa no es fácil.

Cuando digo lo de poner un ejemplo trato de señalar que debemos buscar formas de explicar, cercanas a la realidad porque estamos hablando de una nueva realidad, el poder comunal, su conformación, su organización y su manera de actuar y comunicarse en los espacios que ocupan u ocuparían, por lo cual también hay que precisar esos espacios.

Yo no creo, como lo hace Calzadilla, que se trate de dar “saltos cualitativos”, palabras huecas, sino de que a través de un trabajo de hormiguita se vaya construyendo el espacio comunal y en ese espacio, que es físico pero también ha de ser espacio social y espiritual, se vaya constituyendo paso a paso, a partir de necesidades y realidades propias de esos grupos de personas en esos lugares físicos o localidades, el poder comunal. Pero cuidado, que no se trata de que unos que están fuera digan cómo y qué hacer, no se trata de que ministros desde sus frescas oficinas y gobernantes con sus fajos de votos en las estadísticas digan el qué y el cómo, no; se trata de cambiar esos conceptos políticos que nos han transmitido las democracias representativas y que ahora se trata de enmascarar en las fórmulas de foros para simular participación y recoger planteamientos, a mí no me engañan. Creo que así no es, aunque no critico el Foro, sino el que se le utilice como medio para alcanzar fines ya previstos. Dentro de unas semanas dicen que consultaron y que tienen documentadas las propuestas y ya está la tarea hecha, con eficiencia, sí, pero sin pertinencia. Para que las acciones y cambios tengan pertinencia y a la vez duren en el tiempo la gente debe tener su voluntad propia del cambio, su deseo propio de alcanzar un futuro digno y mejor, aspectos en los cuales el liderazgo político interior a esos mismos movimientos ciudadanos, sí lleva una batuta de guía, de luz en el largo camino.

Claro cuando se trata de Educación y Comunicación las respuestas llegan rápido siempre gustan y siempre parecen buenas: entregar computadoras y libros, hacer infocentros, cambiar el currículo para hacer el “hombre nuevo” ahora es el “hombre nuevo y la mujer nueva” hacer redes sociales telemáticas, y todos aquellas cosas que asociamos a una participación y a un compartir de la ciudadanía, nos parecen buenas, el asunto está en cómo hacerlas para que nos sean efectos sino estructuras sólidas.

Lo de la Cultura es más etéreo menos a la mano, tiene menos referentes especialmente cuando se quiere comunicar que toda la cultura está asociada al capitalismo y que por lo tanto debemos “dar la batalla” y que “Esos nuevos referentes, imaginarios y mentalidad dan esa lucha por la identidad propia, el surgimiento de una estética de la revolución y del socialismo, vinculada con nuestros ancestros.” El asunto creo yo, es que no podemos creer que esto va aparte de lo otro, de lo que tiene que ver con educación y comunicación.

El gran descubrimiento de la contemporaneidad es que se propone a un Sujeto, un Ser, que ya no es pensamiento de pensamientos, base, sustrato, sino un ser que debe disolverse en una sociedad transformada en un gran sistema de comunicación. Este “adelgazamiento del ser” como se le ha tipificado, tocará todas las esferas, para surgir y comenzar una realidad concebida en un plano de comunicación e información sobre la base técnica real que se maneja en la actualidad. Esto cambiará aspectos variados. La cultura ya no podrá ser vista como algo externo que hacen unos hombres tocados por Dios, la educación no estará confinada a la escuela o a la universidad, la comunicación no será una cosa técnica que manejan unos ingenieros. Y será de ese cambio de perspectiva socio política de dónde surgirán nuevos pensamientos, una nueva forma de relacionarse lo cual traerá una nueva formas de socialización y una nueva forma de ver los acontecimientos y las cosas y lo cual traerá una nueva estética como forma de sentir, de ver y de verse y sentirse a sí mismo y a los otros.

Ahora esto no está predeterminado por el hecho de que estamos en socialismo y que de allí saldrá. Esto no se pasará como dice el ministro, porque predominará el espíritu de las comunas en lugar del espíritu del capitalismo No, esto será hecho por la gente y serán ellos y nosotros los que daremos respuestas y por ello el discurso de las comunas y del poder comunal. El estado, el gobierno, los ministerios, la burocracia, las alcaldías los municipios y pare usted de contar se han vuelto mastodontes que no pueden mover ni moverse.

Será la gente cansada ya de los políticos ineficientes, desprestigiados y corruptos, será la gente que conoce los problemas y puede ver soluciones pacíficas, será la gente inconforme de tanta mentira, será la gente a través de sus conciencias y nuevas formas de organización la que buscará salidas. Sin ser falaz déjenme decirle que esto último lo creo desde que lo oí, lo he repetido desde entonces; fue Fidel Castro el que lo expresó hace más de quince años, pero todavía no era el momento, esperemos que sí lo sea ahora.

Hemos tratado en lo anterior de hacer algunas aclaratorias que consideramos previas. Más adelante hablaremos de algunos ejemplos que quisiéramos proponer como inicio de una discusión práctica.



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Maruja Romero Yépez


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