Revolución Bolivariana ¿Revolución domada? (II Parte)

Medios de difusión masiva o mass media. Así habían sido denominados esos dispositivos transmisores de señales, por los mismos norteamericanos que los impulsaron preparando el estallido del big-bang mediático. Denominación que ellos mismos como poder mundial cambiaron para adecuarla al plan maestro de controlar la conciencia de la humanidad, sus deseos, sus anhelos, su forma de amar, de divertirse, de distraerse, de ver la niñez y la vejez, en fin, de controlar la existencia humana. Todo esto lo han logrado entre otras cosas, menos importantes, gracias a la conversión que hicieron de los “mass media” en los mal llamados medios de comunicación social. Es medular en el plan imperial que esta visión se conserve acompañada de la imposición de la teoría comunicacional mediática, que aún en nuestro propio sistema educativo universitario, creado en revolución, seguimos de manera sumisa propagando.

No se trata de un simple problema nominalista, semántico o teoricista. Se trata de que estemos facilitando el escenario para que el poder industrial transnacional, continúe alienando la conciencia colectiva, disociando el pueblo, aletargándolo con los fetiches-mercancía que lo desconectan de la vida real y manipule las masas con el simbolismo que instaura e impone el “cuanto tienes cuanto vales”. Deberíamos saber que ese poder mundial es dueño de la inmensa mayoría de los medios masivos y que ese mismo poder impuso la teoría que ahora nosotros en Revolución continuamos practicando.

¿Por dónde debemos comenzar entonces? Estamos absolutamente seguros que el Programa de la Patria (PP) 2013-2019, abre un ámbito refrescante mentolado para la Revolución Bolivariana y específicamente para la construcción de una teoría crítica de la comunicación. De verdad no entiendo por qué desde el alto gobierno no se ha llamado con absoluta contundencia a incorporar en la discusión del PP, lo referido a la comunicacional revolucionario. No estoy hablando de cuántos transmisores, antenas o cachivaches se necesitan ni cuantas emisoras. Hablo de la concepción que se debe asumir política, filosófica, ideológica y axiológicamente, en el mensaje que fluye por los dispositivos de difusión de información. Por qué no se discute acerca de cómo sembrar progresivamente en el pueblo, la conciencia de lo determinante de la comunicación en el hacer-ser humano; imaginemos las derivaciones que lograríamos ayudándonos a entender que la libertad de expresión para el pueblo no tiene un carajo que ver con hablar a través de un dispositivo de difusión de información, sino de hacer realidad material las ideas y proyectos de vida que nuestra mente convierte en palabras para que podamos entenderlas.

No necesitamos libertad de expresión a través de dispositivos de difusión como televisoras y radios, estos son simples herramientas para difundir mensajes. Necesitamos la LIBERTAD DE EXPRESIÓN-ACCIÓN en la cual ya hemos avanzado gracias a nuestra hermosa Revolución, guiados por nuestro inmenso CHÁVEZ. ¿Qué estamos esperando? La comunicación es algo más trascendental que aparecer hablando en esos dispositivos cuadrados que hay en las salas de nuestras casas, que nos alienan, que nos fragmentan, que nos despojan de la vida, del hacer-ser, del amor humano para imponernos el amor mercantilizado. Necesitamos comprender colectivamente que nuestro objetivo debiera ser algo parecido a la LIBERTAD DE EXPRESIÓN-ACCIÓN para hacer realidad los sueños del pueblo, es decir, hacer realidad nuestras ideas, esas que tienen como único medio de comunicación social, la palabra-lenguaje. Camarada Ernesto, camarada pueblo ¿qué estamos esperando? Sólo liberándonos de las cadenas teórico-prácticas mediáticas que nos impusieron, profundizaremos la Revolución haciéndola irreversible. No esperemos que se haga tarde.

El autor es: Msc. Trabajador de Misión Sucre y UNERMB en Falcón

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