Algunas ideas para Ernesto Villegas

El camarada Luis Britto García ha planteado muchas veces la necesidad que nuestros medios de comunicación, el Sistema de Medios Públicos, cuente, en su programación, por lo menos de una telenovela y de un programa humorístico. ¿Una novela histórica al estilo de las brasileñas? Porqué no ¿Un programa humorístico? Claro que sí, inteligente y fuera de la chabacanería que ofrecen los medios privados ¿Tanto cuesta eso? ¿No tenemos los suficientes talentos para hacerlo? ¿Cuál es la causa por la cual nuestros medios, o sus responsables, piensan nada más que en “programas políticos”?

Agrego a esto ¿No puede existir un programa musical donde se promuevan los nuevos valores en los diferentes ritmos venezolanos? Digo, por ejemplo, la música llanera, los ritmos afrovenezolanos, el hip hop, el bolero, la música romántica, el rock nacional, etcétera. Un programa que puede ser interactivo, donde participe el público calificando a los artistas, que promueva a la gente joven, con premios y estímulos morales, que puede ser la edición del CD o la participación en los eventos que organiza el Ministerio de la Cultura u otros que sirvan para apalancar a esos artistas muchas veces marginados por la industria cultural capitalista. ¿Y un programa en el mismo sentido pero relacionado a las danzas, al baile?

¿Cuántos programas dedicados a los niños y niñas tenemos? ¿Los condenamos a nuestros hijos/as o nietos/as a Cartoon Network o a Disney Junior?

¿Es posible llevar a la televisión a las tantas compañías de teatro que tenemos y que el público se familiarice con un género muchas veces olvidado? La experiencia en otros países dice que sí, y eso ha dado empuje al teatro en su conjunto.

¿Y los famosos programas de preguntas y respuestas, con tanta audiencia en América Latina? ¿Son malos por sí mismo o son malos por no contar con una orientación más adecuada? ¿No tenemos brillantes intelectuales, científicos y artistas que puedan conformar jurados de excelencia? Recuerdo cuando era joven, que toda la familia argentina se reunía para ver “Odol Pregunta”, y allí seguíamos al que contestaba sobre historia, o sobre mitología griega, o sobre algún deporte, etcétera. No se hablaba de marxismo, está claro, pero se aprendía un poco de cultura general y hoy, tranquilamente se podría hablar hasta de marxismo y mucho más.

¿Y dónde está el espíritu federal en nuestros medios públicos? ¿Dónde nuestros acentos y nuestra cultura nacional? Sólo aparecen reflejados en algunos documentales, como si nuestros pueblos fuera de la Capital fueran meramente material de antropología.

¿Y un programa de turismo popular? No hablo de aquellos que hay en algunos canales dirigidos a la gente de mucha plata; sino un programa que oriente, que promueva el Ministerio del Turismo, donde se informe y se muestren alojamientos, restaurantes, paseos, lugares de interés… y precios.

Y vinculado al quehacer cotidiano ¿no sería bueno contar con programas educativos de alto nivel? Por ejemplo: uno donde se enseñe a manejar el software libre, ahora que queremos y necesitamos liberarnos de las empresas multinacionales; otro de gastronomía, donde nos eduquen sobre la buena alimentación, contando con recetas equilibradas, aplicando el trompo alimentario, utilizando para la elaboración de las comidas los productos accesibles que se distribuyen a través de las cadenas estatales, calculando costos y abierto a la creatividad popular; otro de deportes, pero no el dedicado a los deportes profesionales, sino a promover otros, enseñando sus técnicas, los reglamentos, etcétera. Esto es para decir sólo algunas ideas de todo lo que podrían transmitir nuestros medios públicos para beneficio de toda la población.

¿Y lo político?, me podrá preguntar alguien. Lo político está en todo, si hablamos de alta política, de política con mayúsculas y dejamos de lado la politiquería. Pero lo político también tiene que tener su espacio determinado y un espacio no menor. Pero esos espacios deben jerarquizarse, no repetirse a sí mismo. El Presidente habló claramente que deben participar los trabajadores, el pueblo, donde debe haber críticas y aportes, propuestas y comentarios, debate y más debate. Por ejemplo ¿no sería bueno contar con un programa que socialice las leyes del gobierno revolucionario? El Comandante acaba de decir que hay funcionarios que no conocen las leyes porque no las han leído; porque consideran que algunas no son de su incumbencia…

¿Y el Programa de la Patria? ¿No merece hacer algunos programas especiales informando sobre su contenido?

El principal protagonista de la Revolución es el pueblo, pero ¿Cuándo aparece el pueblo, a través de las mil formas de organización popular existentes en algún programa periodístico de los que conocemos? ¿Dónde están los trabajadores de las empresas socialistas? ¿Y los consejos comunales? ¿Y los beneficiarios de las misiones? ¿Y los campesinos? ¿Es suficiente entrevistar a sólo ministros y altos funcionarios?

¡Estamos desmontando la matriz de opinión!, dicen Mario Silva, Pérez Pirela o Pedro Carvajalino; mientras Vanessa Davis convoca siempre a los mismos altos funcionarios y Walter Martínez se repite hasta el cansancio pasando imágenes y comentarios sobre la crisis europea, como si en Nuestra América no se generaran noticias. Más allá del mérito –y mucho que lo tienen estos periodistas–, ya es hora de renovar, de descansar un poco, tal vez para volver en un tiempo con nuevas propuestas. Ya cumplieron su ciclo y felicitaciones por lo hecho, realmente se lo merecen.

¿Y los programas de radio? Nunca hablamos de los programas radiales. Claro, la vedette de los medios es la televisión, pero también es necesario mejorar la programación radial ¿Y los medios alternativos? Allá ellos, subsistiendo de manera heroica realmente. ¿Y las páginas web? Las oficiales son el reflejo del medio generador de la página. Ahí no le podemos pedir más, pero deberían ponerle un poco más de cariño ¿qué nos queda a quienes queremos dar algunos puntos de vista desde un espíritu crítico y constructivo? Apelar a Aporrea, la única tribuna democrática y revolucionaria que permite al pueblo expresarse con libertad.

Camarada Ernesto: lo han metido a bailar con la más fea, como se dice en mi pueblo. Pero no desmaye, rompa con la cultura dominante e invente, hay que crear cosas nuevas, nuevos formatos, más participación del pueblo; sin miedo a la crítica, ayudando a los medios alternativos, no aceptando periodistas vedettes, investigue qué necesita nuestro pueblo, apele a encuestas, trabajos de investigación, opinión de personas autorizadas, haga del Sistema de Medios Públicos una verdadera herramienta para la Revolución y para la vida digna de los venezolanos y venezolanas.



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