Más debate y menos censura en los medios de comunicación privados

Seguramente un ideal común de todos los venezolanos, o al menos de la mayoría consciente, es que la polarización política de nuestro país no desemboque en una guerra civil, esto significa que nuestros conciudadanos puedan optar libremente por una u otra alternativa política o ideológica, sin sufrir discriminación, ofensa, difamación, veto ni retaliación de ninguno de los dos polos que existen en Venezuela.

Sería desfavorable para la promoción de la tolerancia democrática si en los medios de comunicación públicos o privados, existiera una presencia (casi exclusiva) de voceros, simpatizantes y analistas alineados con una sola tendencia política, es decir, un canal de personajes revolucionarios sólo para ser visto por revolucionarios; así como un canal de gente opositora sólo para el consumo de los opositores.

Precisamente para fomentar un ejercicio civilizado de la participación política y la libertad de expresión, la patria necesita el diálogo como instrumento fundamental para la resolución de conflictos y la generación de consensos que coadyuven a la realización del interés nacional.

Si se quiere erradicar la nefasta tradición del veto comunicacional contra los libres pensadores y ganarse la reputación de verdaderos demócratas ante la población, la única vía legítima para hacerlo es abrir canales de participación a comunidades y pensadores de diferentes corrientes ideopolíticas para que haya debate e intercambio armónico de las ideas a lo largo y ancho del territorio nacional y más allá.

Enseñar con el ejemplo, es el método más efectivo para consolidar la cultura democrática como nación y alejar los fantasmas del odio institucionalizado y la guerra civil que solo trae exterminio, calamidad y pobreza. En este contexto, el canal Venezolana de Televisión parece haber entendido este tema, dado que en plena coyuntura electoral le ha dado cabida a dirigentes y analistas políticos de la oposición para que expresen sus opiniones. Ello, lejos de significar el debilitamiento o el abandono de las convicciones sociales de quienes conducen ese medio de comunicación, es más bien un acto valiente de diálogo democrático en igualdad de condiciones, mediante el cual el pensamiento revolucionario bolivariano procura legítimamente convencer a los venezolanos que la opción más favorable para la patria es ratificar el actual proceso de cambio social.

¿Qué esperan los medios de comunicación privados para darle entrada amplia a nuevos voceros y analistas políticos que simpatizan con Hugo Chávez o la vigente política de independencia e inclusión social?

Asumamos el reto de una comunicación sin censura ni vetos de ningún color y que triunfe la inteligencia...

Ese es el libre juego democrático previsto en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos e internacionales (UCV).
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com
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