Medios, imperio y rebelión popular

A pesar de los colores estridentes, las canciones pegajosas, las palabras precisas y las sonrisas perfectas, los medios de comunicación imperial solo ofrecen malas noticias para los pobres. Lo vemos cada día y cada vez con más intensidad, la gran prensa nos invade con información sobre exterminios, masacres, represión, invasiones, desempleo, hambruna, quiebra de países, contaminación, salvación de bancos, inflación, sequia, golpes de estado, guerra, y un larga lista de males que cada día toman la palabra en los medios de dominación global. A cada momento nos describen gráfica, y hasta pornográficamente, la terrible realidad que se vive en todos los rincones del planeta, a causa de la crisis de un sistema económico caduco. Cada día nos aturden con los males que azotan a nuestros pueblos, pero nunca son mostradas las causas fundamentales del descontento mundial.

También es cierto que todos los días y por todos los medios, vemos a un muchacho que, en cualquier parte del mundo, reta a las fuerzas genocidas del imperio, alzando su puño izquierdo o inventando un grafiti por palestina. Cada día, con un rostro tan común que hasta nos resulta conocido, hay un señor enfrentando a la máquina de muerte imperial y exigiendo más dignidad para los suyos. El momento global se caracteriza, entonces, por un estado de guerra global impuesto por las políticas del imperio y por la capacidad de resistencia y avance del movimiento popular.

En la escuálida descripción que a diario ocupan “Los Medios” sobre la situación del planeta se oculta la responsabilidad del capitalismo de su antihumano crecimiento. Tampoco se muestran las responsabilidades de los dueños y jefes de las grandes corporaciones que se enriquecen con el trabajo y con el sufrimiento de las grandes mayorías, en esos  medios no se piden juicios contra ellos, ni cárcel a los operadores económicos de las grandes corporaciones. En los medios de comunicación, como en el mundo al revés, los criminales son mostrados como gente de éxito, los asesinos como héroes y los pueblos son mostrados como terroristas, en pantallas y revistas los mercenarios se posicionan como sociedad civil y los entreguistas son mostrados como la oposición democrática y patriota.

Los dueños de las corporaciones mediáticas que promueven el odio y la intervención imperial son las mismas que fabrican las armas que serán usadas en la guerra. Es decir, decretan guerras e imponen una verdad que convenga a sus intereses de clase. Las cadenas de comunicación y propaganda que hoy hegemonizan la comunicación global encubren las atrocidades del imperio saturando a las “masas” con “información balanceada y el mejor entretenimiento”. La industria cultural ha sido creada y es administrada por las mismas corporaciones que están saqueando los recursos del planeta, sus dueños quiebran bancos y son premiados con la administración de países. Mientras producen las armas y las políticas que justifiquen las invasiones al territorio soberano de los pueblos. La guerra es una determinación de este momento histórico y nos somete a un estado de sitio global.

A pesar de la censura y la saturación informativa que las políticas comunicacionales del imperio dirigen contra la multitud global la tarea de aturdir a las masas, con goles y escándalos de farándula, es más  difícil y las multitudes conscientes toman el espacio público para visibilizar sus voces, sus rostros y sus demandas. El rugido  global de los pueblos es una demanda de paz y justicia social, esa voz que circula por todo el planeta es una denuncia contra el capitalismo y contra las mafias que lo constituyen (La iglesia, el narco, las corporaciones mediáticas, el complejo industrial militar,  el sionismo internacional, la derecha católica, los carteles de la droga, los paramilitares y las oligarquías locales). 

La multitudinaria voz del sur es un clamor de unidad por una profundización democrática de los sistemas socio-económicos, en favor de una transformación que garantice la mayor participación de las mayorías planetarias y la mayor suma de felicidad posible. Es decir un régimen democrático radical capaz de destronar reyes y de cambiar constituciones para salvar a la no solo nuestra especie, sino también toda la vida en el planeta.

Los sonidos, las imágenes, las voces  del pueblo siguen emergiendo desde los intersticios de las redes globales de solidaridad e intercambio de información. Esos tejidos de sensibilidad revolucionaria proliferan con rabiosa alegría, incluso, a través de los medios que el imperio ha usado para construir su hegemonía: en los espacios públicos, de charla, en las redes sociales, en fotos y anuncios que circulan en facebook, en chats, en radios web, en emisoras libres y alternativas; en fanzines, en twists, en volantes, en mensajes de texto, en la conversación diaria de un pueblo que va tomando consciencia de su responsabilidad en la construcción de una mundo más justo, más solidario y más democrático.

Son tan intensas y tan constantes las confrontaciones entre el imperio asesino de niños y los pueblos dignos del mundo, que ni siquiera sus propios medios de comunicación pueden ocultar la movilización que tiene lugar en todo el planeta y que representa un escenario cada vez más favorable a las fuerzas antiimperialistas. Pero tampoco pueden ocultar el fraude que representan sus políticas neoliberales no pueden sostener por mucho tiempo las mentiras con las que pretenden justificar guerras e invasiones. La derecha mundial no cesará en su empeño de  mostrar sus dogmas como políticas de salvación y de progreso a pesar de  que esas políticas estén siendo enfrentadas en las calles de Grecia, de México, de Italia, de España e incluso en el mismo seno de los estados unidos.

En esta lucha anticapitalista se ha desenmascarado el carácter genocida y decadente de la oligarquía planetaria y sus nexos con grupos criminales, se han visto las costuras que presentan sus planes económicos y la farsa de sus “políticas sociales”. En varios círculos de análisis y discusión se está perfilando la coyuntura como una posible “Primavera latinoamericana” haciendo alusión a los procesos impulsados por el imperio para imponer sus intereses en el norte de áfrica y cuya finalidad última es la rendición de irán, el control de las rutas comerciales y el despojo petrolero. En ese sentido esa estrategia tendría su correlato en el calentamiento del escenario político a partir de golpes parlamentario, guarimbas, pozos de la muerte, robo de elecciones, intensificación de la represión policial que generen las condiciones para la creación de matrices de opinión desfavorables a los gobiernos patriotas y su posterior derrocamiento para el posterior saqueo y  represión contra los pueblo. Pero en estos años de fiesta y rebelión también se ha demostrado la madurez del movimiento popular planetario para convocar, movilizar y organizar acciones que potencien la unidad proletaria internacional en un programa global de resistencia y avance popular.

En Venezuela esta situación se expresa como desesperación imperial ante un escenario electoral que favorece a las fuerzas populares y patrióticas. La victoria de la revolución en las elecciones del 7 de octubre   ataque que sufre la revolución bolivariana por parte de sicarios, paramilitares, agentes del senado yanqui, altos jerarcas de las iglesias y la quinta columna en este caso representados por la plutocracia criolla y sus fichas institucionales. En este momento la derecha promueve pequeños escenarios de violencia que generen matrices adversas al gobierno Bolivariano y que provoquen las condiciones para una intervención imperial. Basados en la fuerza de penetración de sus medios de comunicación la oligarquía continental la mafia cubano-americana intentan desacreditar a las instituciones del Estado (Consejo Nacional Electoral, Fuerzas Armadas Bolivarianas) para avanzar en el desconocimiento del aplastante triunfo del candidato popular. 

En el Foro de San Pablo Chávez dijo que en este momento están maduras las condiciones subjetivas y que debemos prepararnos para  "la avanzada mundial de los pueblos". Paso a paso se va construyendo esa avanzada revolucionaria que ha convocado Chávez. Esa avanzada se respira en cada lágrima de la mujer mexicana que sale a mostrar su repudio por un gobierno criminal, corrupto y tramposo y  que en Paraguay se integra a las acciones contra el golpe que organizó Monsanto. Esa avanzada se ve palpitando en la insurgencia indígena que desactivo un golpe de estado contra el compañero Evo, en las marchas de los estudiantes que cierran filas al lado de Cristina Fernández y en los rostros, radiantes y rebeldes, que toman las calles de un Chile privatizado. Todos los días, por todos los medios, se asoma una anciana haciendo cara a la represión policial y todos los días hay un niño hallando preguntas cuando ve a sus padres llenos de dignidad, contentos y movilizados.

La avanzada que plantea Chávez se puede vislumbrar en el día a día de la solidaria indignación por las atrocidades del sionismo, en el orgullo diario por cada gesto de creativa sedición, cada conjura popular es una buena noticia y es una ráfaga de aliento para seguir el avance en pro de un mundo mejor y urgente, que solo será posible en socialismo.

Chávez tiene razón, es posible articular todas nuestras luchas en el sentido de diseñar estrategias globales y de accionar local que permitan la irrupción de nuevas formas de producción e intercambio social. es posible que en cada rincón del planeta se están llevando a cabo múltiples esfuerzos colectivos de articulación que se nutren de experiencias concretas, en pro del internacionalismo proletario y de la unidad del sur.

Por eso la revolución será propagada con toda su belleza, en su justa dimensión épica, con todo su contenido de dignidad y justicia, solo cuando sea transmitida por los pueblos.


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