El próximo 31 de enero, cuando se conmemoran cuatro años de la movilización El campo no aguanta más,
organizaciones campesinas y de productores agrícolas realizarán una
megamarcha en el Distrito Federal para defender la canasta básica,
repudiar el aumento en los precios del maíz y la tortilla y exigir la
exclusión del grano en el Tratado de Libre Comercio de América del
Norte.
La convocatoria, en aras de la soberanía alimentaria,
fue dada a conocer durante una conferencia de prensa y plantón
realizados ayer a mediodía frente a la Secretaría de Economía, en la
colonia Condesa, por dirigentes e integrantes de la Asociación Nacional
de Empresas Comercializadoras de Productos del Campo (ANEC), la
Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA) y El Barzón-Alianza Nacional
de Organizaciones de Productores Agropecuarios y Pesqueros, entre otras.
’’Hacemos el más amplio llamado a todas las
organizaciones populares, sindicales, magisteriales y de todo tipo para
realizar una unidad de acción el 31 de enero, en la ciudad de México, y
respaldarla en los estados para que cada quien con sus formas de lucha
esté en contra de la carestía de la vida’’, precisó Carlos Ramos, de la
CNPA.
En la conferencia de prensa, realizada frente a la
Secretaría de Economía, Víctor Suárez, presidente de la ANEC, en nombre
de las otras organizaciones, exigió que el gobierno federal lleve a
cabo directamente las importaciones de maíz blanco, ’’para controlar su
asignación en la industria harinera y nixtamalera’’, en lugar de dejar
dichas compras en manos de las grandes empresas del sector, a las que
se ha responsabilizado de la especulación del grano.
También se demandó la intervención inmediata de las
autoridades en los inventarios de maíz blanco, para ponerlos a
disposición, ’’con subsidio temporal’’, del sector molinero, con el
compromiso de bajar y estabilizar los precios de la tortilla.
Paralelamente a la conferencia de prensa, decenas de
integrantes de las organizaciones campesinas lanzaron consignas contra
el presidente Felipe Calderón y Eduardo Sojo, titular de la Secretaría
de Economía, cuyos accesos fueron cerrados y reforzados por los
elementos de seguridad de la dependencia. ’’Si no hay maíz, se acaba el
país’’, ’’el campo no aguanta más’’, ’’Calderón, si no puedes, renuncia
(...)’’, corearon a gritos los miembros de las organizaciones
campesinas, concentrados en la esquina que forman las calles de
Michoacán y Tula.
Entre las propuestas de fondo y a largo plazo para
enfrentar el alza a las tortillas y la inseguridad alimentaria de los
mexicanos, las organizaciones campesinas exigieron que el Senado
apruebe la Ley de Planeación para la Soberanía y la Seguridad
Alimentaria y Nutricional, ya avalada por la Cámara de Diputados; que
se investigue la responsabilidad de las secretarías mencionadas y de
Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) en el
manejo de cupos de importación de maíz, y los programas para la
producción y comercialización del grano, además de impulsar un programa
sexenal de fomento a la producción y productividad sustentable del país.
Responsabilizaron a las secretarías de Economía y de
Agricultura, así como a Acerca, de provocar ’’una escasez artificial
del maíz blanco’’, al autorizar y subsidiar el desvío de más de 1.5
millones de toneladas producidas en Sinaloa para su exportación a
Estados Unidos, con lo que se acentuó aún más la especulación,
señalaron.
La escalada de precios en las tortillas y otros
alimentos básicos, dijo Víctor Suárez, se debe a que el grano fue
incorporado al Tratado de Libre Comercio de América del Norte.