Obama cede ante republicanos en torno a crisis fiscal en EEUU

Obama echa hacia atrás ante los republicanos

Obama echa hacia atrás ante los republicanos

Credito: Archivo

Washington, diciembre 18 - El presidente estadounidense, Barack Obama, cambió sus exigencias en las negociaciones políticas relacionadas con el abismo fiscal y propuso a los republicanos aumentar los impuestos para ingresos superiores a 400 mil dólares anuales.

La decisión del mandatario demócrata se produjo luego de varias reuniones con el líder mayoritario de la Cámara de Representantes, John Boehner, y de que ambas bancadas en el Congreso llevaran semanas de discusiones sin éxito acerca del mismo asunto.

Esta nueva proposición de Obama -antes el gobernante solicitaba alzas para ingresos por encima de 250 mil dólares- pudiera acercar las demandas de las partes y allanar el camino hacia una solución consensuada para el litigio, comentaron los diarios The New York Times y Wall Street Journal.

Se trata de la segunda retractación del jefe de Estado, ya que originalmente presentó un plan de recogida de gravámenes de 1,6 billones de dólares para la próxima década, dos semanas después redujo la cota hasta 1,4 billones, y ahora serán 1,2 billones.

Según el Journal, con la nueva agenda Obama y Boehner están ya cerca de alcanzar un pacto sobre la crisis fiscal que evite un masivo incremento de impuestos y recortes de gastos sociales a inicios de enero, algo que afectaría a una décima parte de la población.

La Oficina Congresional del Presupuesto, entidad supervisora de la rama legislativa, pronosticó que una eventual caída en el abismo fiscal induciría una contracción económica del 4,0 por ciento durante el primer cuarto de 2013 en Estados Unidos.

Otros efectos perniciosos esperados son recortes automáticos en gastos de defensa por valor de 500 mil millones de dólares y alzas en impuestos por 2,7 billones de dólares durante la próxima década, alertó además el Comité de la Responsabilidad Financiera Federal.

La temida irregularidad monetaria acontecería a finales de 2012 cuando expira la vigencia de un programa ratificado durante la administración de George W. Bush -y renovado por Obama en 2010- que otorga privilegios y grandes descuentos en gravámenes a la clase alta.

De no alcanzarse una fórmula de compromiso entre demócratas y republicanos, el repunte en los tributos alcanzaría a perjudicar a casi 30 millones de estadounidenses, a quienes se les exigiría nuevas cuotas de entrega cercanas a dos mil 700 dólares anuales.

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