Parte de la izquierda argentina rechaza cacerolazos derechistas

18 de septiembre de 2012.- Buena parte de la izquierda argentina ha reaccionado ante la movilización y cacerolazo derechista del jueves pasado. Aunque no está de acuerdo con el gobierno de Cristina Fernández, por considerarlo muy limitado, aliado a un sector del capitalismo internacional, como la Monsanto entre otras multis, y con un proyecto reducido a crear un “capitalismo serio”, esta parte de la izquierda cree su deber denunciar las pretensiones reaccionarias de los cacerolazos y sus objetivos destituyentes.
Los nuevos cacerolazos argentinos son opuestos a los que sonaron entre diciembre de 2001 y marzo de 2002. Estos reflejan intereses, sentimientos y sensaciones, nacionales e internacionales, correspondientes a la tendencia polarizante de fuerzas reaccionarias que no soportan ni a gobiernos neodesarrollistas que promueven el socialismo, como el de Argentina.

Una de las principales críticas al gobierno kirchnerista es que le brinda suficientes motivos a sus enemigos a la derecha para que estos hagan campañas demagógicas.
La derecha argentina se aprovecha de los flancos débiles o falencias de un gobierno cuya política económica no traspasa la frontera de un neodesarrollismo tardío, cuyos resultados se convierten en ilusiones frente a un capital internacional concentrado y centralizado como nunca.

Como ha expresado el presidente de Venezuela en todos los escenarios que ha podido, sólo con socialismo se puede superar las perversiones actuales del capitalismo, o sea, la expresión “capitalismo serio” es una contradicción en sus términos.
Esa contradicción es la que aprovechan los enemigos políticos más derechistas del gobierno de Cristina, apoyándose en una clase media pacata y conservadora.

La clase empresaria no participa de los cacerolazos por la sencilla razón de estar acumulando ganancias como pocas veces en su historia, y por saber que lo fundamental de la política económica no afecta sus intereses como clase. Esto puede verificarse en los pactos y acuerdos con la Unión Industrial Argentina y la Asociación de Empresarios Argentinos.

Este martes, varias de esas entidades de la izquierda argentina, agrupadas en el movimiento “Argentina al ALBA”, decidieron hacer circular una declaración, cuyo texto reproducimos en esta edición de Poderenlared.
Ante las movilizaciones impulsadas por la derecha más reaccionaria y un gobierno que pregona el capitalismo serio hay que construir otra alternativa que se corresponda con los intereses populares y la lucha antiimperialista.
Es nuestro deber hacerla realidad.

Cuando la burguesía rancia y gorila apela a los “argentinos” y a la “libertad” como consigna para movilizar, en realidad está convocando a defender los intereses transnacionales y monopólicos en nombre de la libertad de comercio. El gobierno nacional por su parte, camina en un mar de contradicciones, pero a la postre termina defendiendo los mismos intereses.

Detrás de justos reclamos como: acabar con la inflación, la falta de seguridad, el aumento a los jubilados, entre otras –todos sentidos por una gran mayoría de trabajadores- los sectores que, tras bambalinas, impulsaron el cacerolazo y convocaron a las marchas del 13 de septiembre, son los que históricamente han atacado nuestros derechos y han sido los promotores de los golpes de Estado que en el pasado produjeron miles de muertos y desaparecidos.

Veamos uno de los reclamos más sentidos: la inflación, que indudablemente ataca al salario de millones de trabajadores. Pero la inflación no cae del cielo, en su mayor medida es generada por unas pocas empresas formadoras de precios y sobre la responsabilidad de esas empresas nada dicen los caceroleros de teflón; pero tampoco hace nada el gobierno nacional.
Lejos este último de implementar medidas de fondo como pueden ser: eliminación del IVA para los alimentos, medicamentos y elementos de primera necesidad; imponer el control cambiario con política de cambios múltiples y diferenciados que fuera abolido por Martínez de Hoz; controlar y bloquear la salida de capitales para evitar su fuga; nacionalizacionalizar el comercio exterior, recuperar las juntas reguladoras; sólo se han tomado medidas parciales e insuficientes. A pesar de ello un pope de establisment local como Roberto Lavagna ha recomendado a la Casa Rosada “hacer un poco menos de chavismo”.

El fantasma de Cuba y Venezuela acampó Plaza de Mayo

Varios carteles paseados ante las cámaras de TV, en Plaza de Mayo lucían leyendas tales como: Ni Cuba, ni Venezuela - Queremos vivir en Argentina no en Venezuela - Argenvenezuela, noooooo, libertad; entre otras.

Lejos está Argentina de parecerse a Cuba o a Venezuela ya que estos países integrados junto a otros como Bolivia, Ecuador, Nicaragua, al bloque del ALBA, impulsan políticas claramente antimonopólicas y antiimperialistas.
En tanto el gobierno nacional hace culto de su alianza con las transnacionales; como lo demuestra el reciente acuerdo para la explotación de las reservas de petróleo no convencional de Vaca Muerta, que la semi-nacionalizada YPF acaba de firmar con la transnacional yanqui Chevron (responsable entre otras cosas de sostener la dictadura militar que gobernó Myanmar [Birmania] hasta 2011 y produjo miles de muertos y desplazados).
Este Convenio se inscribe en la actual orientación petrolera, hacia la exportación como parte de su política económica neo-desarrollista que prioriza a los intereses de la burguesía exportadora de todas las ramas de la economía nacional.

Sobre esto nada reclama la derecha oligárquica e imperialista. Por el contrario, calla cosa de no agitar demasiado las aguas. Como tampoco se sienten atacados, cuando la presidenta de la Nación en cadena nacional aplaude a la trasnacional Monsanto, responsable de la producción de semillas transgénicas y de agrotóxicos. Empresa que por otra parte está sospechada de impulsar entre bambalinas el golpe de Estado contra Fernando Lugo en Paraguay.

Es que para la rancia derecha golpista, estas políticas de acuerdos con transnacionales es la libertad de comercio que tanto reclaman y reverencian. Obviamente, estos convenios están muy lejos de las estatizaciones que realizó el gobierno venezolano en áreas estratégicas de su economía.

En realidad, detrás de los cacerolazos está un sentimiento de clase: No se bancan (no aguantan) que los “negros” (trabajadores y pobres) vivamos un poco mejor…

Por eso es necesario remarcar que la pituquería y su dirección política que marcharon el jueves a Plaza de Mayo y se manifestaron en otras ciudades del país, lo hicieron contra las clases populares. Cuando injurian a Cuba y Venezuela lo hacen por odio de clase y aunque hipócritamente levanten consignas sentidas por nuestro pueblo su objetivo es ir contra las medidas de corte progresistas del gobierno nacional.

Argentina al ALBA

Los trabajadores y trabajadoras de nuestro país, tenemos sin embargo, un programa que reivindicar, un bloque de países que mirar: los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Las declaraciones de las Cumbres de Presidentes expresan la decisión de avanzar hacia una sociedad no capitalista, respetuosa de la naturaleza, donde el desarrollo económico esté al servicio del ser humano y no para el enriquecimiento de una minoría privilegiada y selecta.

Ese programa, es nuestro programa. Como también es el expresado en La Carta de los Movimientos Sociales de Nuestra América (conocida como Carta de Belén) que arranca expresando: “Construyendo la integración desde abajo de los pueblos; Impulsando el ALBA y la solidaridad de los pueblos, frente al proyecto del imperialismo”.

Y porque no concebimos este camino separados de nuestros hermanos latinoamericanos es que impulsamos nuestra integración al ALBA.

Pasar a la acción política en forma decidida

Diversos compañeros y compañeras alertan sobre el ánimo destituyente de las cacerolas de teflón. El ánimo puede estar, pero no hay nada que indique que ese movimiento pueda ir más lejos de una manifestación catártica a Plaza de Mayo. A pesar de esto, diversos sectores de base vinculados al kirchnerismo que definen a este gobierno como nacional y popular levantan sus voces de alarma ante lo que ven como un intento de interrupción de las libertades democráticas y constitucionales.

Si esa situación se diera no dudaríamos ni un segundo en salir a las calles y ser parte de la resistencia contra gorilas y golpistas, como ya lo hemos hecho en otras oportunidades. Pero repetimos no es ese el escenario que se presenta. De todas maneras nada impide estar alertas.

Existe un espacio social, de masas, que por ahora y ante ninguna propuesta mejor se referencia en el kirchnerismo y lo ha votado, o ha manifestado de distintas maneras su rechazo a optar por el “menos malo". Ese espacio debe ser ocupado por una propuesta independiente y de transformación profunda.

Ante esta situación consideramos que es necesario avanzar hacia una organización política y social de masas que contenga en su seno la heterogeneidad de actores que expresan la organización y lucha de los trabajadores y trabajadoras, las comunidades originarias, campesinos, estudiantes, intelectuales, de la cultura popular impulsando un programa anticapitalista, antiimperialista y por el socialismo.

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