Argentina: Ex dictador Jorge Videla no se arrepiente de los crímenes cometidos

El ex dictador argentino Jorge Videla

El ex dictador argentino Jorge Videla

15/02/12.-El ex dictador argentino Jorge Videla defendió en todo momento la actuación de las fuerzas armadas de su país durante la dictadura (1976-1983) y afirmó que el actual Gobierno de Cristina Kirchner y antes el de su esposo, buscan venganza con sus juicios a los militares.

“Son todos juicios políticos, como parte de esa venganza, de esa revancha, como parte de ese castigo colectivo con que se quiere castigar a todas las Fuerzas Armadas”, señala Videla, quien está pidiendo su libertad condicional a la Justicia argentina, en una entrevista exclusiva publicada en el último número del semanario español “Cambio 16 “.

Videla enfrentó por primera la justicia en 1985, por la responsabilidad en la mayoría de los actos de terrorismo de Estado de su régimen. En 1990, el entonces presidente argentino, Carlos Menem, lo indultó, pero 16 años después la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de esa amnistía.

Videla se ha enfrentado a varias causas por los delitos cometidos en cada uno de los centros clandestinos de detención y por un homicidio precedido de secuestro y tortura. El ex dictador realizó una presentación para que se le conceda el beneficio de la libertad condicional sobre la condena que la Cámara Federal le dictó en 1985 en el “Juicio a los Comandantes”. Además, reclamó que se le extienda al resto de sus procesos judiciales

Videla rebate las cifras de muertos y desaparecidos (30.000) y se queda solo con 7.000, que es el número de reclamaciones de indemnización que se presentaron en la época de Menem.

“Esa indemnización era de 240.000 dólares por cada caso probado, una cifra nada despreciable”, señala, y se pregunta por qué, cuando los militares ya habían desaparecido de la escena política, “23.000 personas renunciaran a esa ayuda”.

El ex dictador habla también de la relación de las Juntas Militares con la Iglesia Católica, de la que afirma que “cumplió con su deber. Fue muy prudente, de tal suerte que dijo lo que le correspondía decir sin que nos creara a nosotros problemas inesperados”.

“Mi relación con la Iglesia fue excelente, mantuvimos una relación muy cordial, sincera y abierta. No olvide que incluso teníamos a los capellanes castrenses asistiéndonos y nunca se rompió esa relación de colaboración y amistad”, agrega.

Apenas “una minoría no representativa” se dejó llevar “por esa tendencia izquierdista y tercermundista, politizada a favor de un bando, de otras iglesias del continente”, asegura.

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