Sobre el engañado Obama

Quien crea que el nuevo Presidente de los Estado Unidos Barak Hussein Obama representa un cambio favorable a los vientos sociales que se agitan en América Latina en búsqueda de la redención para éstos pueblos, no ha comprendido que la cabeza del imperialismo mundial en el Gobierno de los Estado Unidos de América no es la de un hombre, negro, blanco, asiático, judío o cristiano con soporte intelectual y trayectoria de luchador social, como lo representa el actual Presidente de EEUU.

Esa no es la dinámica con la que se maneja una superestructura de intereses mercantiles cuantiosísimos en una nación que se sostiene sobre una plataforma industrial militar superpoderosa con una compleja madeja de razones para resguardar los “negocios” de una élite gobernante tras bastidores que selecciona presidentes y conveniencias de acuerdos a las circunstancias que el mundo, sus proveedores, sus ganancias y el mercado determinen.

Barak Obama puede que represente un paso atrás de los tres pasos adelante que dio la derecha terrorista más radical que ha dirigido a ese país por un largo periodo presidencial, con un “aventurero alcohólico” a la cabeza del gobierno. Puede que se hable ahora de aperturas moderadas, solo y solamente porque es conveniente para esas élites elevar el crédito mundial de un gobierno que ha deteriorado su imagen de tal manera que resulta vergonzante formar parte de sus políticas más insignificantes si se tiene dignidad.

Puede ser que Obama al romper los compromisos con esa élite sea hombre muerto por el “terrorismo” con el que frecuentemente se disfraza la ultraderecha gobernante detrás de las cortinas mafiosas de la Casa Blanca. Puede que el sepa esta suerte y juegue a un equilibrio peligroso. Puede que tenga buenas intensiones. Puede ser o no ser.

Hablar de Venezuela resulta para un Presidente de los Estados Unidos un fastidio, hablando francamente y dejando de lado la elegancia diplomática, salvo que se toquen sensibilidades petroleras, comerciales o geoestrategicas en el posicionamiento de los anclajes que como en Colombia tiene el Gobierno de EEU..

Del lenguaje de “cambio” con que Obama insufló su discurso de campaña al declarante Primer Gobernante Negro con cuello blanco hay una diferencia: la verdad de los hechos.

Hablar de Venezuela refiriéndose al “obstáculo” que representa Chávez en América Latina, son palabras que el nuevo presidente tendrá de recoger, cuando se confronte con los países de América Latina en el ámbito de la dignidad y a quienes Venezuela le ha prestado apoyo y solidaridad expresa, y no me refiero a Cuba, Bolivia o Nicaragua. Me refiero a Colombia, Panamá, Republica Dominicana, Brasil, Argentina entre otros, incluyendo Perú.

Si no lo hace en el momento apropiado, que debe ser en abril en la Cumbre de Trinidad, terminará engañado por los consejeros del Pentágono y declarando como lo hizo Bush al admitir que fue falseado por la CIA en los informes sobre Irak y la supuesta tenencia de armas nucleares de manera descarada. Pero dejémosle beneficio a la duda y digamos que el hombre es engañado, y que sus asesores más cercanos también son una cuerda de mentirosos y que el hombre más poderoso de la tierra esta rodeado de embusteros y que el pobre negro le están negreando los informes, sin requisitos racistas.


En Venezuela seguirá la batalla de las ideas y el debate ideológico para desmontar la enorme influencia negativa de los medios privados sobre la verdad del socialismo y sus beneficios para la humanidad, pasa ello por un llamado a la convivencia y a la paz interna y externa. Con Obama o sin Obama en el Gobierno de EEUU, Venezuela marcó su ruta y es una decisión soberana. Si gana el “Si” se profundizara esa ruta, si gana el “No” el camino será tortuoso pero quien ha dicho que de cualquier manera será fácil.

Seguiremos desmontando el andamiaje de mentiras que se trata de tejer sobre Venezuela sin dejar de perder el ritmo ofensivo en la construcción del socialismo que hemos decidido transitar para cumplir con las demandas que el pueblo venezolano ha solicitado ejerciendo los derechos que nos da la Constitución.

En lo que a Mister Obama se refiere concluyo con aquel sencillo pensamiento de una vieja amiga mayor “Es mejor seguir engañado porque se sufre mucho cuando uno se desengaña”. Será mejor por ahora que Obama siga engañado hasta que venga a Trinidad o porqué no, se venga a Venezuela para que rompa la regla y sufra un desengaño feliz.


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Aldemaro Barrios


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