Cada
vez que un pueblo se levanta en contra del sistema, que se revela en
contra de la superestructura; que intenta frenar las injusticias; que
salvaguarda su soberanía o que se niega a ser violentado en su dignidad
se le llama terrorista. Pero ¡Ay!
de quién ose calificar de la misma manera a Estados Unidos o Israel. Si se atreve le caerán todas las maldiciones juntas.
Estados
Unidos ha invadido, bombardeado, masacrado, saqueado, ocupado cada vez
que le conviene. Por largos años ha detentado el título de "gendarme y protector de la humanidad", pero en realidad es un policía criminal, que ha esparcido por el mundo sangre inocente.
Israel
despojó a un pueblo entero de sus tierras, con la ayuda de Estados
Unidos y desde ese momento no ha cesado en humillarlo, matarlo,
masacrarlo y levantarle las más terribles injurias.
Israel
es un estado terrorista. Es un estado forajido y criminal que se escuda
en un holocausto que capitalizó para sí mismo, negando la muerte de
unas 50 millones de personas en Europa.
¡Los únicos muertos en el holocausto no fueron judíos, por Dios!
Basta de hipocresía. Basta de subestimar la inteligencia de la gente, a
través de los miserables medios de incomunicación que han desdibujado
el rostro de un pueblo que se resiste a desaparecer, el pueblo árabe.
Estados
Unidos y su aliado Israel fueron cómplices de las muertes y
desapariciones durante las dictaduras del Cono Sur. Jamás condenaron
los campos de concentración en Chile ¿o sí?
¡Hipócritas profesionales!
¡Hipócritas!
son todos quienes hoy para no acusarlo severamente, le ofrecen unas
suaves nalgadas a Israel y le dan la espalda a una realidad que supera
los 50 años,
tan terrible o más dolorosa que la de nuestros hermanos de Colombia.
¡Hipócritas!
todos aquellos que sólo se conmueven durante un bombardeo y no son
capaces de levantar su voz, su pluma o sus posaderas para protestar por
este crimen en contra de la humanidad.
Nadie
con sangre en las venas puede justificar el asesinato de los judíos a
manos de los nazis, pero tampoco puede vendarse los ojos ante
los crímenes diarios, frente a una masacre sistemática, a una limpieza étnica. En Palestina se está cometiendo un genocidio en pleno siglo XXI.
A
pesar de que algunas pocas agencias y medios de comunicación presentan
la violencia del estado de Israel en contra de los palestinos, la
mayoría calla; presenta de manera sesgada esta realidad que no puede
sino causar indignación y rabia en cualquier ser humano.
Israel con toda sus armas bélicas y su influencia en los llamados medios de comunicación, ha utilizado el Holocausto, la vida de quienes allí murieron para justificar la creación de un estado "apartheid" o ¿es que el muro de la vergüenza es un instrumento para brindarle seguridad a los palestinos?
Phyllis
Chesler, profesor emérito de Psicología y Estudios de la Mujer y
psicoterapeuta, conferencista en derechos humanos, política, religiosas
y legales en Estados Unidos y otros países, afirma con el mayor
desparpajo:
"Los que odian a los judíos están creando una
situación en la que puede ser posible otro asesinato en masa de estilo
del Holocausto. En realidad, en mi opinión, ya ha comenzado,
ciertamente no en América y aún no en Europa — sino en Israel. Hoy, los
judíos que residen en el estado judío — una nación que fue inicialmente
concebida como la solución a la incesante persecución de los judíos —
corren bastante más peligro que aquellos que viven en la Diáspora".
Chesler
es uno de los miles que justifican las atrocidades de Israel. Este
nécio afirma que Israel durante la Intifada del año 2000 "soportó un equivalente al 11 de septiembre TODOS LOS MESES DURANTE CUATRO AÑOS".
Israel
se ha erigido sobre sangre inocente; ha levantado su hogar con las
ruinas de los hogares palestinos. Israel es capaz de negarle el agua al
pueblo palestino porque ya le ha negado otros derechos como el derecho de vivir en paz.
* Periodista y coordinadora del Foro Itinerante de Participación Popular
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