Con Colombia, Ya basta…

Habría que comenzar diciendo que no se trata de una postura xenofóbica. Nada más alejado de la realidad. Se trata eso sí, de señalar las formas en las que el accionar de las élites colombianas, que controlan el aparato del Estado, generan una constante amenaza en contra de los intereses de Venezuela y que amerita, por lo tanto, una respuesta diplomática contundente.

Sostenemos que las acciones de amenaza de Colombia se expresan en tres ámbitos, interconectados. Un ámbito geopolítico, un ámbito económico y el último, referido a la seguridad. El marco geopolítico, es el marco general, derivado del papel que en el sistema-mundo juega Colombia. Para entenderlo, hay que comenzar por comprender el significado del denominado Proyecto para el Nuevo Siglo Americano (proyect for new american century). ¿Qué es el PNSA? Es una iniciativa de un conjunto de tanques pensantes, neoconservadores y neoliberales en los EEUU, entre los que debe resaltarse a Dick Cheney, Jeb Bush, Paúl Wolfowitz, Donald Rumsfeld, Dan Quayle, Lewis "Scooter" Libby, Eliott Abrams, John Bolton, Richard Perle y otros no menos fundamentalistas y oscuros personajes de la extrema derecha estadounidense. Pretenden establecer "un nuevo orden mundial", que conduzca a : 1-. La apertura, la estabilidad, el control y la globalización mundial de los mercados, así como la seguridad y la libertad del comercio; 2-. El acceso sin restricciones y donde se encuentren a las fuentes energéticas y de materias primas necesarias para dinamizar su economía y la de sus aliados; 3-. El monitoreo y control en tiempo real de las personas y de todos los movimientos políticos y sociales importantes contrarios a sus intereses; 4-. La expansión y consolidación del dominio del capital financiero e industrial de sus empresas y corporaciones trasnacionales y 5-. El aseguramiento del control sobre los medios de comunicación y de información mundial.

En los escenarios dibujados en el PNSA, hay un conjunto de países denominados "Estados Tapones", que juegan el papel de contención a otras amenazas provenientes de Estados que no se articulan a los intereses de los EEUU y los Imperialismos Colectivos. En ese marco, es que se ubica Colombia. En términos geopolíticos, Colombia se ha convertido en un socio esencial para las estrategias de control hegemónico implementado desde el PNSA y que se enmarcan en el denominado ulilateralismo globalizante, que asume que los EEUU debe "imponerse" sobre sus aliados tradicionales (Inglaterra, Francia y otros) pero también sobre sus enemigos históricos (Rusia y China). En términos geopolíticos, Colombia se ha transformado en un factor de presión sobre la "amenaza" que representa Venezuela y su propuesta de no alineamiento a los intereses de EEUU. Por ello, el paulatino fortalecimiento de las fuerzas armadas colombianas, desde el año 2000 con el Plan Colombia y el incrementó de su capacidad bélica, generando desequilibrios militares en la región.

Las recientes acciones concretadas por el presidente Juan Manuel Santos y que derivan en la posibilidad de inclusión de Colombia en los planes estratégicos de la OTAN, se encuadran en la perspectiva de EEUU de retomar el control hegemónico en Suramérica, tan debilitado desde el No al Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) de Mar del Plata en 2005, a partir de la cual se tejió el denominado triángulo ABV (Argentina, Brasil y Venezuela), con la sintonía práctica en las políticas exteriores de los Presidentes Néstor Kichner, Lula da Silva y Hugo Chávez. Colombia, y particularmente su Presidente, han logrado la "derrota" de las FARC-EP, sin el costo militar y económico que implicó la tesis de la guerra permanente de Uribe. Esa derrota (o desmovilización de las FARC-EP) permite a la estrategia militar conjunta de los EEUU y el ejército colombiano, llevar adelante planes contra Venezuela sin tener la amenaza de dejar en su retaguardia un adversario militar que pueda actuar en una circunstancia de avanzada. Por ello, el accionar de Colombia con los acuerdos con la OTAN se deben entender en una gran jugada geopolítica, que se adelantará a partir de la Presidencia de Donald Trump, que busca retormar el "destino manifiesto" de los EEUU en la región.

En este cuadro general, Colombia – el Estado y los sectores dominantes- se prestan a un conjunto de "acciones encubiertas", que terminan agrediendo a Venezuela, buscando debilitar las bases de apoyo electoral. Esas "acciones encubiertas", en realidad no son tales, en cuanto su desarrollo forma parte de una política de Estado, sin embargo, enmascaradas en la defensa de los intereses económicos de los actores colombianos, subyace una velada intervención de los EEUU para desestabilizar la economía venezolana. Es el caso de la pervivencia de la Resolución N 8, que permite la "libre convertibilidad" por parte de las casas de cambios en la franja fronteriza de 2.218 km2 compartida con Venezuela. O la reciente decisión de impedir, por decreto nacional, el libre tránsito vehicular hacia las bombas de expendio de gasolina ubicadas en territorio venezolano y que pasarán a vender gasolina en pesos colombianos.

La negativa de acceder a ello, por parte del Estado, se traduce en la aceptación tácita de un boicot contra Venezuela. La acción implementada por el Presidente Maduro, busca disponer de fuentes de obtención de divisas (pesos colombianos), al mismo tiempo que busca detener el comercio ilegal de extracción de combustibles hacia Colombia. El Estado Colombiano ha protegido los grupos legalizados de paramilitares que controlan la actividad del canje de divisas en la frontera. Venezuela debería sencillamente decretar la finalización del convenio de convertibilidad pesos/bolívares que mantiene con Colombia, como una respuesta contundente a los planes de desestabilización encubierta a los cuales se presta nuestro vecino. La aseveración realizada recientemente por el Presidente de Venezuela, en el sentido que en Colombia – principalmente- se encontraba casi el 70% de los billetes de 100 BsF emitidos por el Banco Central de Venezuela (BCV), es una muestra de la acción desleal del Gobierno de Santos y el papel que juega, contra la democracia bolivariana. Es casi seguro, que ante el reciente anuncio de Venezuela de implementar – en correspondencia con las acciones de Colombia- casas de cambio en la frontera venezolana, observemos también otro decreto de Santos, impidiendo esa actividad o negando permiso para el libre tránsito fronterizo. Se trata de cerrar el cerco sobre el Gobierno de Maduro y crear condiciones para extremar el caos social.

Hay un tercer ámbito, desde el cual decirle Ya Basta a Colombia, es el de seguridad. Cuando se produjo el cierre fronterizo decretado por Venezuela en 2015, una de sus consecuencias fue el establecimiento de reuniones bilaterales entre las fuerzas de seguridad de ambos países. En esos encuentros se acordó acciones conjuntas para disminuir las actividades ilegales en los lindes fronterizos. A pesar de la vigencia de esos acuerdos, las fuerzas de seguridad colombianas no han ejercido control férreo sobre el desenvolvimiento de las mal llamadas Bandas Criminales (BACRIM), un eufemismo creado por los tanques pensantes colombianos para "negar" la realidad: son grupos paramilitares, desmovilizados (y protegidos) por las fuerzas del Estado Colombiano.

La inacción contra las bandas paramilitares, asociadas no solo a las casas de cambio, sino articuladas con las operaciones ilegales de trafico de moneda y productos alimenticios, así como armas, drogas es tal, que se trata de una macro operación que termina generando no solo carencias de productos en Venezuela, sino desestabilizando todo el sistema económico nacional. Todo ello, bajo la mirada cómplice de la policía nacional colombiana y sus fuerzas armadas (así como de elementos dentro de la Guardia Nacional Bolivariana y sectores militares). La acción es unilateral. Hemos sido testigo de detenciones y procesos contra Guardias Nacionales Bolivarianos y efectivos militares del lado venezolano, pero no se ha visto acciones reciprocas en Colombia. ¿Por qué sucede eso? Tiene que ver con el papel que esas acciones – que no son encubiertas- tienen en la desestabilización. Cuando a través de la libre convertibilidad, se permite transformar el sueldo mínimo en Colombia de unos 620.000 pesos a más de 142.000 Bsf, estos son utilizados por las mafias contrabandistas y paramilitares para "pagar" a quienes compran productos regulados en el sistema de mercado interno de Venezuela. Esa misma acción ilegal, obtiene enormes ganancias al "transportar" hacia la frontera esa mercadería, que es vendida a cuatro o cinco veces su valor de compra, pero en pesos colombianos. Estos de nuevo son convertidos a bolívares o dólares y vuelven a la economía, generando especulación, acaparamiento y elevando la conflictividad social, que "termina culpando a Maduro" por todo.

Se trata, en ese enfoque geopolítico del cual hablamos al principio, de producir un "quiebre" de la autoridad, que es uno de los principios axiomáticos de desenvolvimiento, según Gene Shard (De la Transición de la democracia a la Dictadura) y del Manuel de Guerra No convencional del Departamento de Guerra de los EEUU. Ello es la base de actuación interna, de las fuerzas políticas con una agenda transgresora dentro de la MUD, para alegar "abandono del cargo", por parte del Presidente Maduro. Todo se enmarca en una estrategia de deslegitimación, que insiste en presentar al proyecto bolivariano como un Estado Fracasado, ante el cuál es necesaria una "intervención", bien humanitaria (a través de organismos como la OEA) o a través de la provocación de una acción militar, tanto en la frontera occidental o en la oriental, dependiendo de las condiciones, como último recurso. Habrá que repetir como en el Arte de la Guerra: Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.


Esta nota ha sido leída aproximadamente 605 veces.



Recomienda la lectura de esta nota a través de las redes sociales


Juan E. Romero J.

Dr. Mgs. DEA. Historiador e Investigador. Universidad del Zulia

 juane1208@gmail.com

Visite el perfil de Juan E. Romero J. para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.



Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Juan E. Romero J.

Juan E. Romero J.

Más artículos de este autor


US Y ab = '0' /internacionales/a239729.htmlC0http://NON-VE CAC = .