¿Cómo empezaron las actividades nucleares iraníes?

El Sha y el átomo

Los primeros intentos de Irán para acceder a la tecnología nuclear se remontan a la década de los 50. Las pretensiones nucleares de Irán en ese tiempo parecían muy ambiciosas y de mucho interés del Sha.

El primer país que animaba a Irán a acceder a la tecnología nuclear y se ocupó de transferirle esta tecnología fue Estados Unidos, el primer oponente de hoy de Irán por desarrollar sus actividades nucleares.

Se barajan dos visiones generales sobre el por qué de las ayudas nucleares norteamericanas a Irán en aquellos tiempos.

a) Dado el uso de EE.UU. de la bomba atómica en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki y sus posteriores consecuencias negativas en la sociedad mundial, decidió EE.UU. suavizar el ambiente existente y cambiar los enfoques en la escena internacional ocultando sus actividades nucleares, por lo que planteó el lema de "el átomo por la paz" transfiriendo esta tecnología a aquellos países que se encontraban dentro de la órbita política de Estados Unidos.

b) La otra visión hace referencia a la etapa de la Guerra Fría y el enfrentamiento nuclear entre las dos superpotencias en la escena mundial. Eisenhover, el entonces presidente de los Estados Unidos había expresado en repetidas ocasiones su temor, en las reuniones con líderes del Reino Unido, Francia y Alemania Occidental, sobre un ataque relámpago de la Unión Soviética a las fronteras del norte de Irán y la caída de de ese país en la trampa del comunismo lo que significaba la pérdida de un importante bastión del Occidente y la destrucción del muro de contención al comunismo al sur de las fronteras de la ex Unión Soviética. Eisenhover insistía en que para proteger los intereses de EE.UU. era inevitable la nuclearización de Irán, por lo que el Sha fue objeto de apoyo atómico estadounidense facilitando su acceso a la tecnología nuclear. Teniendo en cuenta las dos visiones anteriores, parece más lógica y aceptable la segunda hipótesis ya que la primera carece de solidez argumental.

En este sentido se puede considerar la creación de bases militares modernas al norte de Irán por el ejército de EE.UU. como el fundamento para la dotación de este país con el armamento nuclear con el propósito de contener a la Unión Soviética, el proyecto que se abandonó por la decadencia del poderío comunista por un lado y, el triunfo de la Revolución Islámica en Irán por el otro. De todas maneras, Irán fue miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica en 1958 con el claro apoyo de EE.UU. A partir de entonces, los representantes de Irán asistían a las reuniones de dicha Agencia, pero por estar Irán en el comienzo del camino nuclear no podían por entonces presentar informes.

En 1965 y después del planteamiento de la adhesión de Irán a la Convención de la Agencia Internacional de Energía Atómica, fue abordado el tema en la Dirección Jurídica del entonces Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán por los señores Hermidas Bavand, Parviz Mahdavi y Ezoddin Kazemi, quienes formaban el primer equipo jurídico nuclear iraní y como consecuencia, Irán firmó en ese mismo año el dicho acuerdo con la Agencia. Fue tras esto, cuando en 1976 EE.UU. vendió a Irán el primer reactor nuclear de investigación de 5 megavatios que fue instalado y puesto en marcha en la Universidad de Teherán por la empresa norteamericana AMF.

Cabe recordar que este reactor usaba el uranio enriquecido a 93 por ciento y EE.UU. entregaron a Irán antes del triunfo de la Revolución Islámica cerca de 5 kg. del combustible de uranio enriquecido a nivel superior (que se guardan actualmente en el almacén de combustibles usados en el lugar donde se encuentra dicho reactor en Teherán, supervisado y controlado constantemente por los expertos e inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica en inspecciones oficiales y no oficiales).

Un año más tarde en 1968, Irán firmó el Tratado de No Proliferación nuclear (NPT en sus siglas en inglés), el cual fue aprobado en 1970 por el Parlamento iraní. Cuatro años más tarde en 1974 Sha fundó la Organización iraní de Energía Atómica designando al Dr. Etemad como su primer presidente.

Esta organización se hizo cargo, con un crecimiento rápido, de la difícil tarea de construir 4 plantas nucleares en Busher y Darjuen, las instalaciones para la desalinización de agua en Busher, la provisión de combustible y el aprovisionamiento tecnológico de las plantas amén de elaborar el correspondiente contrato para la construcción de otras 4 plantas nucleares en Isfahán y en la Provincia Markazi. Esta Organización se llamó desde entonces Centro de Investigación Nuclear. Fue en esos tiempos cuando la Universidad de Teherán se abrió al campo de la tecnología nuclear comenzando a admitir estudiantes en esta área. Incluso se impartía cursos de postgrado en esta universidad en la carrera de ingeniería nuclear y se enviaban, por otro lado, estudiantes al exterior a estudiar en las carreras afines a la energía nuclear.

Hay que recordar que en el gobierno del Sha tanto los estudios como las instalaciones nucleares se colocaban en el marco de la planificación para el desarrollo económico, social y cultural del país asignándoles presupuesto tal como para otros proyectos del plan quinquenal.

Así pues, la Organización iraní de Energía Atómica empezó sus negociaciones con las empresas norteamericanas, francesas y alemanas a partir del comienzo de la década de los 70 para la construcción de dichas plantas y también otra planta en las cercanías del puerto Busher.

El año 1977 se considera un hito en el área de la investigación nuclear en los tiempos del Sha, puesto que en ese año Irán contrató al Instituto norteamericano de Investigación Stanford (SRI) adscrito a la universidad del mismo nombre para la realización y la posterior presentación de un informe sobre las perspectivas a corto plazo del desarrollo social, económico e industrial de dicho país.

Ese instituto elaboró un detallado informe de 20 tomos con el título "Informe de SRI" en el que condicionaba el desarrollo industrial y económico de Irán a la producción de 20 mil megavatios de electricidad hasta el año 1995, proponiendo como la principal vía para la producción de tanta electricidad el uso de plantas nucleares en Irán.

Basado en las estrategias indicadas en dicho informe, Irán firmó en noviembre de 1977 (5 años antes de la Revolución Islámica) el contrato correspondiente para la construcción de dos reactores de agua ligera con una capacidad de 1300 megavatios cada uno y su instalación en Busher con la empresa alemana Siemens, por lo que comenzaron a trabajar en este proyecto, considerado entonces uno de los más grandes e imprecedentes proyectos de plantas nucleares, más de 2000 expertos alemanes y técnicos iraníes.

Estaba prevista la conclusión de este gran proyecto para finales del año 1980, pero fue paralizado por el triunfo de la Revolución Islámica y el comienzo de la guerra impuesta.

Irán firmó asimismo, en 1974 un contrato de 10 años sobre la producción del ciclo del combustible nuclear con EE.UU., otros dos con Alemania Occidental y Francia en 1976 y 1977 respectivamente (los países occidentales se competían entre sí en esos tiempos para poner a la disposición de Irán el ciclo del combustible nuclear y el enriquecimiento de uranio).

Asimismo Irán, en el año 1974, de acuerdo con el tratado N.P.T, aprobó el acuerdo bilateral y la supervisión de la agencia y aceptó que según el acuerdo bilateral global (INFCIRC/214) suscrito según el modelo del tratado (INFCIRC/153), se otorgue a la agencia, la posibilidad de supervisión. En este sentido, Irán también firmó un tratado de cooperación nuclear con la India, en tiempos en que este país había logrado notables avances en el ámbito nuclear.

En el mes de Agosto del año 1975, la compañía Kraftwork Union, en Alemania Occidental, inició según el acuerdo, sus actividades sobre las plantas nucleares de Irán.

Lo interesante es que a fines del año 1975 el Congreso norteamericano, aprobó un proyecto de ley en el cual permitía a su gobierno entablar negociaciones comerciales con Irán en el campo nuclear, y calificó de "normales" las actividades nucleares de dicho país Oriental.

Por otro lado, el año 1975, era de gran importancia para Irán por la compra del diez por ciento de las acciones del complejo de enriquecimiento de Uranio llamado Eurodif, a construirse en la zona de Trikasten en Francia.

Estas acciones eran parte de un consorcio francés, belga, español e italiano. Irán por medio de un acuerdo firmado por el Sha, podía acceder a la tecnología del enriquecimiento de Uranio de la empresa Eurodif y también se acordó que Irán obtuviera una cantidad determinada del uranio enriquecido en dicha empresa, cual necesitaba de sobremanera para la producción de los radioisótopos de sus reactores y en especial para usos médicos.

Irán invirtió en los equipos de Eurodif, un total de dos mil millones de dólares de los cuales mil millones, eran parte de las acciones de Irán en la empresa encargada de la construcción de los reactores nucleares, y los otros mil millones de dólares se invirtieron en forma de préstamo.

(El acuerdo de Eurodif al producirse la Revolución se encontró con diversos retos para su realización, lo que va a ser tratado con más detalle a continuación).

En el año 1976, a pesar de la fuerte competencia y según un acuerdo común, Inglaterra y Francia iniciaron conjuntamente en la ciudad de Isfahán, los respectivos estudios para la creación de las instalaciones nucleares (sobre el ciclo del combustible nuclear). En el año 1977 es cuando Francia inicia oficialmente sus actividades en el campo nuclear iraní.

En el mes de Octubre del año 1977, Francia llega a un acuerdo con Irán para la creación (en la localidad de Darjuen), cerca de la ciudad de Ahvaz, de dos plantas nucleares con capacidad de 900 megavatios a manos de la empresa Framatom.

Pero fue en este mismo año cuando la situación cambió ligeramente. En 1977, Alemania occidental otorgó nuevamente el permiso de construcción de cuatro reactores nucleares a la empresa KWU; sin embargo la cooperación del Sha de Irán en el año 1973 y durante la guerra entre árabes e israelíes, con el entonces presidente de Egipto, Anwar Sadat, provocó la furia y el temor de los israelitas por los alcances nucleares de Irán, ejerciendo así presión sobre las partes del contrato, lo cual llevó a la postergación y posteriormente a la cancelación de los contratos en detrimento de Irán, después del triunfo de la Revolución Islámica.

Por otra parte, debido al conocimiento que tenía el Sha acerca de los esfuerzos del lobby sionista por impedir la realización de los contratos nucleares de Irán, buscaba abrir una nueva etapa en las actividades nucleares con otros países no americanos y no europeos, por lo que en el año 1976, cerró un acuerdo secreto con Sudáfrica para la compra de equipos y materia prima nucleares.

(Cabe mencionar que hasta una década después de la firma del acuerdo, es decir hasta el año 1984, Sudáfrica no aceptaba las limitaciones de la Agencia Internacional de Energía Atómica sobre el traslado de algunos de los quipos y materia prima atómica a otros países, por lo tanto este acuerdo se mantuvo vigente con Irán hasta antes de la Revolución Islámica).

Los expertos nucleares de los Estados Unidos opinaban que el Sha, con la creación de infraestructuras nucleares, la firma de un acuerdo con Sudáfrica y el acuerdo con Eurodif, iniciaba las investigaciones para la fabricación de armas nucleares de nivel bajo cuyo eje principal era el centro de investigaciones nucleares de Amir Abad en Teherán.

En el informe de los expertos se mencionaba la relación directa entre las actividades secretas del gobierno del Sha con los estudios sobre las armas y un programa de enriquecimiento de láser que se inició el año 1975.

Cabe mencionar que estos informes no tuvieron mayor eco en los medios de comunicación, debido a que el Sha era considerado aliado y agente de los Estados Unidos en la zona más sensible del Medio Oriente.

Inclusive Estados Unidos, en Octubre de 1978, envió a Irán cuatro láseres con actividad sensible (16 micrones). Asimismo, a parte de los informes ya mencionados, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Estados Unidos, anunció ese mismo año en una nota lo siguiente: "Estados Unidos está interesado en los esfuerzos de Irán para el desarrollo de las fuentes energéticas no petroleras y sus investigaciones nucleares y espera firmar pronto un acuerdo amplio de cooperación nuclear mutua entre ambos países".

Asimismo el Sha tenía la intención de construir 23 reactores nucleares en Irán hasta antes de la mitad de la década de los 90 y pretendía comprar complejos de energía nuclear a Alemania y Francia.

En este sentido, a parte de los 6 reactores objeto del contrato, el Sha en su último año de gobierno, estuvo en busca de la compra de 12 reactores más a los Estados Unidos, Francia y Alemania, lo cual no se llegó a realizar.

Aunque los informes sobre los esfuerzos del Sha para obtener armas nucleares, y las investigaciones al respecto fueron presentados a finales de la década de los 70, y a pesar de la constante supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica, no han sido presentados documentos con credibilidad al respecto. De todas maneras con la Revolución Islámica y el derrocamiento del Sha, las investigaciones y actividades nucleares de Irán sufrieron grandes cambios, produciéndose así una era pacífica y no armamentista en dicho país.

De modo que si Irán tenía la intención de obtener armas nucleares, debería haber salido entonces de la NPT y el momento justificado para ello era justo después de la Revolución Islámica, debido a que la revisión de todos los acuerdos bilaterales y multilaterales firmados durante el gobierno Pahlevi, se estaba llevando a cabo, tema que era considerado lógico y asimilable para la comunidad internacional. Sin embargo, la República Islámica de Irán decidió mantener su membresía en la NPT, así como su adhesión a los estatutos de la Agencia.

Iman Ayatola Jomeini en sus discursos públicos condenaba constantemente el uso de las armas nucleares, pero a pesar de ello los acuerdos nucleares de Irán no tenían un buen futuro.

Hasta Febrero de 1979, es decir el inicio de la Revolución Islámica, el reactor número uno de la ciudad de Busher había alcanzado un desarrollo físico de 85 por ciento y la construcción del reactor número dos había avanzado un 65 por ciento. Pero con la victoria de la Revolución Islámica, el Gobierno de transición liderado por Mahdi Bazargan y el nombramiento del doctor Fereidun, uno de los activistas del Movimiento Azadi, a cargo de la Organización de la Energía Atómica de Irán, paralizó la construcción de la planta de Busher, siendo éste, uno de los proyectos nucleares más grandes del Oriente Medio que se encontraba en marcha. Otros programas nucleares también fueron cancelados.

Después de la Revolución, la empresa alemana Siemens no estuvo dispuesta a finalizar la central nuclear de la ciudad de Busher y en lugar de eso propuso llevarlo a cabo con los reactores de gas natural. Irán se opuso, y debido a que no podía ejercer presión internacional alguna sobre Alemania Occidental en esa coyuntura, las disputas jurídicas sobre este proyecto inconcluso, continuaron hasta el año 1988 e Irán solicitó ser indemnizado, pero finalmente la empresa Siemens con el apoyo de la Comisión Internacional de Comercio en Paris salió airoso de los problemas jurídicos y no pagó indemnización alguna a Irán.

Entre las pérdidas de Irán en esta etapa, se encuentran las instalaciones de enriquecimiento (Eurodif) en Francia.

El no entendimiento de la importancia y el manejo ineficaz por parte de la Organización iraní de Energía Atómica de ese entonces, llevó a la anulación unilateral del acuerdo de Eurodif, provocando así grandes pérdidas para Irán.

Tras la anulación de este acuerdo, los franceses pusieron querellas y la empresa Eurodif consideró los actos de Irán como impedimento para la realización de su programación de 10 años y debido a ello solicitaron ser indemnizados por daños. Al final, 900 millones de francos de los dos mil millones de dólares de la inversión de Irán fueron cobrados como indemnización y el resto de las acciones de Irán, años después fue liquidado por Francia en forma de productos comerciales.

Por otra parte, la guerra de 8 años, causó daños en algunas de las instalaciones nucleares inconclusas, siendo también impedimento para desarrollar notables actividades en la investigación nuclear.

 

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