La CIA usa la estrategia nazi con los nacionalistas de derecha ucranianos desde la guerra fría

 Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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Pareciera que la Agencia Central de Inteligencia está cogida en una distorsión del espacio-tiempo. En las raíces del movimiento de “resistencia” de la CIA y de George Soros en Ucrania se sitúan los fascistas y los pro-nazis, antepasados ideológicos del partido ucraniano de derecha fascista Svoboda y de otras agrupaciones de derecha radical anti-Rusia mayormente ubicados en el occidente de Ucrania.

Un documento de la CIA fechado en 1950 revela que al iniciarse la Guerra Fría, los servicios de inteligencia norteamericanos aprovecharon los servicios de inteligencia nazis y a la estrategia utilizada por estos en varias agrupaciones ucranianas nacionalistas de derecha durante la Segunda Guerra Mundial. Esta información sobre Ucrania fue capturada por la Oficina de Servicios Estratégicos, (OSS sigla en inglés) antecesora de la CIA en los días finales de la II Guerra Mundial. La revelación en torno al empleo por parte de la CIA de la inteligencia nazi en Ucrania es muy significativa a la luz del actual apoyo que el gobierno norteamericano le brinda a las agrupaciones nacionalistas anti-rusas en Ucrania, muchas de las cuales tienen orientación nazi-fascista.

Durante la II Guerra Mundial, los nazis apoyaron a algunas agrupaciones ucranianas nacionalistas contra la Unión Soviética. Después de la guerra, estas agrupaciones comenzaron a recibir apoyo de parte de la CIA en un movimiento clandestino de resistencia contra la Unión Soviética, particularmente en la parte occidental de Ucrania.

El informe sobre la inteligencia nazi encontrado en los archivos de la CIA lleva el título “Die national-ukrainische Widerstandssbewegung” o “Resistencia Nacional Ucraniana”. La CIA le puso el sello CONFIDENCIAL.

Muchas de las agrupaciones ucranianas que figuran en el informe de la CIA basado en la lista confeccionada por los nazis formaban parte del denominado movimiento de “Naciones Cautivas” con base en Washington que trataba de movilizar a los partisanos nacionalistas contra la Unión Soviética en la Europa Central y del Este post II Guerra Mundial. Muchos de los antecedentes ideológicos de la actual oposición ucraniana contra el Presidente Viktor Yanukovych emanan del marco de la Guerra Fría.

Entre las agrupaciones ucranianas identificadas por los nazis como potenciales aliados de la CIA está la organización Ucraniana Nacionalista, OUN. Uno de los herederos del dogma político de la OUN es el movimiento Svoboda de extrema derecha neonazi, dirigido por Oleh Tyahnibok.

Tyahnibok ha sido un asiduo visitante del embajador norteamericano en Kiev, Geoffrey Pyatt, que es judío y ardiente sionista que ha dedicado una extraordinaria cantidad de tiempo asistiendo a eventos de recordación del Holocausto en Ucrania desde que asumió el cargo. Tyahnibok también ha sido nombrado junto a los líderes de oposición Vitali Klitschko, ex boxeador y Arseniy Yatsenyuk como potencial miembro de un gobierno post Yanukovych el cual recibiría órdenes de Washington y la Unión Europea.

Otros grupos identificados por los nazis y luego albergados por la CIA incluyen a Sluzhba Bezepasnosti o Servicio de Seguridad Partisana de la OUN, el Grupo Bandera, el Grupo Mel’Nik, Taras Bulba (Boronets) Unidad Partisana en Galicia, Ejército Revolucionario de Ucrania Occidental y Galicia (la bandera rojinegra que fue reintroducida por los grupos financiados por George Soros durante las actuales protestas en Ucrania) el Movimiento Hetman, la Unión para la Liberación (con base en París) y el Movimiento Nacionalista Cosaco-Ucraniano con base en Berlín). El líder de la pro-nazi Unión para la Liberación de Ucrania en París era de nombre Levitsky, un judío ucraniano.

Los archivos de la inteligencia alemana también señalan que muchos nacionalistas ucraniano que más tarde se enrolaron en la CIA fueron entrenados en “los campos del ejército y la policía alemana en Cracovia, Neuhammer, Brandenburgo y Frankfurt-Oder” para luego “ser enviados al este a la guerra contra los partisanos.”

El enlace entre los servicios de inteligencia británicos y el Movimiento Cosaco Nacionalista de Ucrania se conoció como “Markotun.” La Gestapo identificó a Markotun como un masón importante.

La CIA también empleó los datos de la Gestapo sobre la Masonería en la Europa Central y del Este con el objeto de establecer vínculos con futuras figuras anti-soviéticas y anti-comunistas en la clandestinidad. La CIA descubrió que durante la II Guerra Mundial y posteriormente, los masones eludieron la captura comunicándose unos con otros a través de un código telefónico especial, particularmente en Rumania. La CIA, de acuerdo con el informe del 12 de mayo de 1952 fue informada que los miembros rumanos del Gran Consejo de la Logia Masónica estaban preparados para realizar sabotajes contra el gobierno rumano y blancos soviéticos en el país.

El principal arquitecto del sabotaje y de otras operaciones de la CIA contra los países de la Europa Central y del Este, fue el Dr. Lev Dobriansky, un expatriado ucraniano fundador del “Movimiento Naciones Cautivas.” Dobriansky y sus aliados de derecha, particularmente aquellos del Consejo Norteamericano de Seguridad en el cual Dobriansky era un funcionario, reunieron a toda la derecha ucraniana en el exilio contra la Unión Soviética. El Consejo Norteamericano de Seguridad tenía bolsillos generosos para financiar saboteadores ucranianos ya que su militancia incluía a gerentes de la U.S. Steel Co., Motorola, General Electric Co., American Zinc y Eversharp. La propaganda de Dobriansky y sus colegas se escuchaba con regularidad en las ondas de radio WMAL-AM en Washington DC y su dirección mantenía estrechos vínculos con la CIA cuyo director era el Almirante William F. Raborn, Jr.

El Premier Soviético Nikita Jruchov, el año 60 se burlaba de las actividades de los exiliados ucranianos y de sus patrones de la CIA y del congreso norteamericano. Jruchov planteó la siguiente pregunta: “¿Cómo se sentiría Estados Unidos y los norteamericanos si el Parlamento de México aprobara una resolución exigiendo la liberación de Texas, Arizona y California de la esclavitud norteamericana?”

La estrecha colaboración de la CIA con la extrema derecha política ucraniana y otras agrupaciones era la mascota personal favorita de Richard Helms, que fue vice director y luego director de la agencia. Helms rindió declaraciones ante el Congreso y sostuvo que entre los exiliados de la CIA “había grupos que eran fuentes muy inteligentes en existencia y desarrollándose” a través de los grupos de emigrantes venidos de Ucrania, los Países Bálticos y de otras naciones.

La Asamblea de Países Europeos Cautivos, APEC incluía cierto número de derechistas en la nómina de la CIA incluyendo al Presidente de la APEC Vaclovac Sidzikauskao de Lituania, al Vicepresidente Stefan Korbonski de Polonia, a George M. Dimitrov de Bulgaria, a Josef Lettrich de Checoslovaquia, Ferenc Nagy de Hungría y al Dr. Dobriansky, representando a su natal Ucrania. Además de mantener un enlace con los partidos Republicano y Demócrata en Estados Unidos, la APEC estuvo relacionada con el Partido Norteamericano de la Independencia del candidato presidencial del año 1968 George Wallace y del candidato de extrema derecha a la vice presidencia, el general retirado Curtis LeMay.

A través del Consejo Norteamericano de Seguridad, Dobriansky y sus seguidores de derecha, afiliados a la Sociedad John Birch y a la organización Jóvenes Norteamericanos por la Libertad, mantenía estrechos vínculos con los dictadores y agrupaciones paramilitares de América Latina. Existen muchos indicios que estos vínculos se mantienen vigentes ya que el estallido de la violencia en Ucrania ocurrió poco antes de similar violencia en Venezuela. Las manifestaciones violentas contra el gobierno elegido del Presidente venezolano, Nicolás Maduro se descubrió que son financiadas por agrupaciones paramilitares de derecha con base en Colombia, algunas de las cuales están con los mismos elementos fascistas y sionistas responsables de atizar la violencia en Ucrania. Entre estos elementos se halla el Instituto Empresarial Norteamericano y el Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS sigla en inglés).

El denominado “problema de las nacionalidades” en Rusia y en las ex repúblicas de la Unión Soviética a menudo ha sido utilizado como arma por la CIA y sus seguidores y por las organizaciones de fachada. Dobriansky una vez vociferó ante el Congreso nombres de lugares que los norteamericanos no habían escuchado nunca, con la intención de promover las tensiones étnicas en Eurasia. Dobrinsky ridiculizó a los comentaristas norteamericanos preguntando: “¿Dónde está Rutenia, dónde está Cosaquia?” “Muchos admitieron que nunca habían escuchados nombres tales como Idel-Ural, Azerbaiyán y hasta Turquestán.”

Hoy en día los herederos de Dobriansky, incluyendo a su hija Paula Dobriansky, funcionaria del Departamento de Estado durante el gobierno de Bush y furiosa neo-conservadora, están agitando las banderas ensangrentadas de la intervención occidental en Ucrania y la Federación de Rusia. Su retórica es tan vana y estúpida como en los años 50 y 60 cuando sus antepasados no solo encontraron aliados entre los extremistas de derecha sino también en mediocres estrellas de cine tales como Ronald Reagan, Adolphe Menjou y ex nazis.

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