El presidente Santos niega la posibilidad de una constituyente por la paz en Colombia

El autoritarismo del gobierno nacional, la mezquindad; de negar uno de los mecanismos de participación ciudadana, en este caso una constituyente que permita ratificar lo acordado en la mesa de negociación de la Habana, deja ver más el talante arrogante de un gobierno, que se dice ser respetuoso de un estado social de derecho, que a propósito está plasmado en la actual constitución política de Colombia: Artículo 1. “Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés general”.


Constitución que fue producto de la convocatoria, de una Asamblea Nacional Constituyente, entre otras cosas, participando en esta iniciativa ciudadana, el actual ministro del interior, el doctor Carrillo, quien ahora anda desesperado rechazando este mecanismo de participación popular.


¿Qué es una asamblea constituyente? es una reunión nacional de personas del pueblo — no representantes — reunidos con el objetivo específico de formar las nuevas reglas que regirán la relación entre gobernantes y gobernados así como del funcionamiento y distribución del poder, fundamento de su sistema político y social, en ejercicio inalienable de una autoridad soberana que se conoce como poder constituyente, que opera por encima del poder constituido, sin más límites que los que fijan el interés nacional, la civilización y los derechos naturales del hombre.


Es increíble cómo un gobierno que se dice ser respetuoso de las leyes, y del orden constitucional, quiera negar un ejercicio soberano de la sociedad civil, que ha demandado en diferentes escenarios de participación indirecta, en aportar a los diálogos: como en las mesas regionales de paz, convocadas por las comisiones de paz, Cámara y Senado, por último el Foro Agrario, donde en este participaron 1314 personas, en representación de un sin número de organizaciones sociales, y, 3800 en las mesas regionales, en ambos ejercicios ciudadanos, como conclusión principal, se exige una Asamblea Nacional Constituyente, para refrendar lo que se acuerde en los diálogos de paz entre Gobierno y Guerrilla.


¿Por qué insiste el establecimiento de negar este ejercicio ciudadano?, por una razón muy sencilla, porque no quiere que se vean afectados sus intereses de clase, en este caso de democratizar la tierra, de nacionalizar los recursos naturales, y de garantizar una paz con justicia social, entendida esta como la verdadera dignificación de la vida de los colombianos. Interpretando el refrán popular-¡ todo para ellos y para el pueblo nada¡.

Definitivamente lo quiere el “presidente”, Juan Manuel Santos, es imponer una democracia burguesa, entendida esta como la forma de engañar al pueblo con el derecho al voto inducido, para sostener en el poder una clase gobernante parasitaria, que durante mas 160 años han expoliado al país, a punta de intimidación, engaño, mentiras. Soslayando a toda una sociedad que cada día se ve sometida en la “democracia más antigua de América Latina”.


Al igual que un río desemboca en el mar, la historia nos demuestra que la democracia burguesa desemboca en la reacción de pueblo . Ello, cada día es más evidente no sólo en el estado colombiano, sino en todos los estados capitalistas del mundo. Donde en esta sufrida patría se acrecenta la represión y la explotación sobre campesinos,indígenas, sindicalistas,estudiantes,etc, y consecuentemente sus vanguardias progresistas, a la par que se incrementa la máxima impunidad de los corruptos burócratas para expoliar, explotar y reprimir al pueblo luchador que resiste por sus ideales.


Hoy más que nunca, debemos hacer prevalecer la democracia en profundidad, y el artículo 3 de C.N-C “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo, del cual emana el poder público. El pueblo la ejerce en forma directa o por medio de sus representantes, en los términos que la Constitución establece.”

“Señor”, presidente, son los pueblos que están llamados a cambiar el rumbo de la historia, en este caso es el pueblo colombiano, quien deberá decidir cuál va ser el futuro de la PAZ este país. Desconocer una iniciativa, como lo es la constituyente, estaríamos presenciando una dictadura de carácter civil, cambiando simplemente de rostro cada cuatro- ocho años, haciéndole creer al mundo que esta es una democracia “perfecta”.

Está demostrado, lo que quiere el gobierno, es que el pueblo sea una mansa paloma, donde el ciudadano de a pie opine, pero son ellos los que deciden en función de la desgracia de los colombianos, pasando de una democracia participativa y deliberativa, a un estado mafioso y mezquino, con antifaz de “democracia”

Cabe recordar, el mismo 9 de diciembre de 1990, día en el que se produjo la elección de los constituyentes, el Presidente de la República César Gaviria Trujillo y su ministro de Defensa Rafael Pardo, ordenaron el ataque a Casa Verde, sede del Secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo, FARC-EP, lo que sin duda constituyó una contradicción en las políticas gubernamentales de paz, ya que por una parte se daba inicio de un proceso constituyente presentado por el gobierno como un acto de paz, y por la otra, se actuaba mediante la guerra contra aquellos con los que se tendría que hacer la paz. Aún hoy, luego de 22 años, se viven los rigores de este craso error político.

¿Sera que tenemos que repetir la historia en el actual proceso de paz?, mientras el gobierno habla de paz, se invierte más presupuesto para la guerra. Por eso una actual constituyente, tiene que servir para la exigencia de lo que se nos ha negado como paz verdadera, no la paz de los santos sepulcros como la quiere imponer el señor presidente.

Pueblo colombiano es hora de decidir nuestro futuro, no dejemos que ellos lo decidan, porque la verdeara patria es defender nuestros derechos, o de lo contrario nuestras vidas quedaran en manos, de quienes han profanado las esperanzas de un pueblo sufrido, y engañado por la hidra del régimen mezquino colombiano, en cabeza de la clase política más excluyente de este continente.

¡Si a una verdadera constituyente, para legitimar le verdadera y definitiva paz en Colombia, sin intimidaciones señor presidente!

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