Palestina: “¡No basta rezar!”

La complejidad del tema Medio Oriente lleva a que frecuentemente cueste emitir una opinión de peso si no se es un avezado analista en materia de geopolítica o sin conocer con lujo de detalles la compleja organización religiosa y social de muchos países de la región. Sin embargo, en otras ocasiones opinar resulta muy fácil: basta tener un mínimo sentido de humanidad. Lamentablemente, éste es otro de esos aciagos momentos.

De nuevo, como ya por demasiado tiempo, vivimos la agudización de la injusticia sionista contra Palestina, hoy traducida en sangre y fuego, en dolor que duele más y más, sin que me importe redundar al escribirlo. Tiempos en que las "justificaciones" del permanente cercado y ofensiva con que arremete el imperialismo carecen de cualquier alegato sensato. La violación sistemática de los acuerdos internacionales, la invasión y apropiación de territorios ajenos, la creación ilegítima de asentamientos, los permanentes vejámenes a la dignidad y el irrespeto a la vida en el que incurre el Estado de Israel han sido moneda común por 6 décadas en las que el derecho a la autodeterminación palestina ha transcurrido entre el ser ignorado y ser violado, bajo la mirada de una “comunidad internacional” que al soportarse en prácticas antidemocráticas, no puede ser justa. Desde su “lógica” no importa que el mundo alce su voz de protesta. Un triste ejemplo es el papel de la Organización de las Naciones Unidas, pues mientras exista en al seno de su Asamblea un Consejo de Seguridad y en él la decisión de un país miembro tenga más peso que la de todo el resto del mundo, no pasará de ejercer una pantomima de legitimidad. Mientras esa sea la norma, la soberbia imperial seguirá imponiéndose a fuerza de dolor, asesinando civiles inocentes y sembrando terror y desesperanza, burlándose a viva voz del derecho a la soberanía de los pueblos y a la convivencia pacífica, burlándose del mundo entero y haciendo del atropello su bandera.

Para que haya justicia no basta pedir, hay que hacer. Nuestro Alí Primera lo sabía y lo hizo canción: “no basta rezar, hacen falta muchas cosas para conseguir la paz”. La presencia de Venezuela en el Consejo de Derechos Humanos debe recordar su canto, ser fiel al reciente compromiso a garantizar la paz planetaria y protestar contundentemente el funcionamiento del derecho internacional y las injusticias contra Palestina.

@oliv22

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