Y las lecciones de Libia para los pueblos que luchan por su emancipación

Sobre el martirio de Muammar Al Gaddafi

Voces Contra el Imperio

Ha pasado un año de aquel brutal hecho criminal que todavía sigue generando reacciones encontradas en Libia y buscando venganza. El día 20 de octubre de 2011, la secretaria de Estado imperial Hillary Clinton fue grabada parafraseando el famoso lema “Vini, vidi, vinci” (“Vine, vi y vencí”) del emperador romano Julio César (100 a. C. a 44 a. C.) para mofarse del cruel asesinato del líder libio Muammar Al Gaddafi (1942 - 2011). Hillary Clinton regresaba de su visita relámpago a Libia y se disponía a dar unas declaraciones públicas dando a conocer al mundo que el propósito de su viaje a ese país ya había sido completado por sus agentes mercenarios introducidos en Libia. http://www.youtube.com/watch?v=6DXDU48RHLU

El vehiculo donde se desplazaba Muammar Al Gaddafi en Sirte, su ciudad natal, había sido alcanzado por los misiles de la OTAN. Un grupo de asalto en tierra liderizado por mercenarios extranjeros lo había hecho prisionero junto a su hijo Mutasim, y entregados ambos a las hordas salafo-fascistas para su posterior linchamiento. Así, luego de ser cruelmente torturados Gaddafi y su hijo, fueron posteriormente asesinados por órdenes de Estados Unidos y la OTAN. Muammar Al Gaddafi con vida sería un gran problema para Estados Unidos, la Corte Penal Internacional y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Mucho antes del asesinato del líder libio, Amnistía Internacional, HRW, los satélites rusos, agencias de noticias como TeleSUR e individualidades en el sitio habían desmentido el principal justificativo esgrimido por el Consejo de Seguridad: supuestas “masacres de civiles inocentes por las fuerzas de Gaddafi”, que dio luz verde a los “bombardeos humanitarios” de la OTAN “legalizados” en las resoluciones 1970 y 1973 de ese organismo de la ONU.

El linchamiento de Gaddafi fue filmado y subido a la Internet para que el mundo pudiera ver hasta donde era capaz de llegar el sadismo criminal del imperio y de sus aliados contra quienes no se someten a sus servilmente a sus dictámenes. Gaddafi juró que nunca abandonaría su país y que moriría luchan junto a su pueblo contra las fuerzas de la OTAN y AlQaeda “hasta la última gota de sangre”. Así lo hizo. La falsa “izquierda” europea y la estúpida izquierda europea, se unieron al patético coro discordante de la OTAN con la batuta estadounidense.

Libia es hoy un auténtico Estado fallido. Luego de haber sido el país con el mayor índice de Desarrollo Humano durante la época de la Jamahiriya Libia, hoy la destrucción, la anarquía, las desapariciones forzosas y los asesinatos extrajudiciales sumerge al país en un verdadero caos. Estados Unidos la ha llevado nuevamente a la edad de las piedras. Su ruina y tiranía actual han sido los verdaderos legados de Estados Unidos y sus aliados Europeos para su pueblo. El Premio Nobel de la “Paz”, Barack Obama, ha terminado por reconocer el liderazgo fundamental de los Estados Unidos en la agresión a Libia, pero nunca reconocerá que se apoyó también en AlQaeda para tal propósito. La resiente muerte del embajador estadounidense en Benghazi a manos de grupos salafistas descontentos, lo comprueba.

¿Quién puede hoy dar fe sobre los volúmenes de petróleo producidos en Libia y de su real destino? Tampoco la farsa “dirigencia” del CTN dice nada sobre el paradero de las gigantescas reservas monetarias internacionales y sobre las reservas en Oro que habían sido repatriadas por Gaddafi.

Lecciones de Libia.

A un año de aquél brutal asesinato, la resistencia verde aún prosigue y las muertes de inocentes también.

La agresión de los Estados Unidos y sus aliados de Europa contra la Jamahiriya Libia se facilitó gracias a los propios errores cometidos en vida por el mártir libio Muammar Al Gaddafi.

Tres errores fundamentales permitieron la agresión imperialista:

Libia fue aislada: por diversas razones históricas y del contexto actual que no caben en este artículo profundizar, Libia fue aislada políticamente de la región. La Liga Árabe fue instrumento fundamental, dominado por el Consejo de Cooperación del Golfo (las petromonarquías del golfo árabe: Arabia Saudita y Qatar), para impulsar la agresión a Libia. La Unión Africana estuvo inmóvil al principio de la arremetida. Cuando se decidió actuar ya era muy tarde, no pudo hacer nada para evitar la agresión de la OTAN.

Libia fue desarmada: Muammar Al Gaddafi cayó en la trampa de Occidente. Entre los años 2003 y 2004, bajo la promesa occidental de “apertura” y normalización de las relaciones económicas-comerciales con Libia, Gaddafi entregó a los Estados Unidos sus misiles de largo alcance y armas estratégicas antiaérea. Nunca pensó que el puñal de la traición esperaba por clavarse en su espalda mientras se abrazaba con los dirigentes de Europa y Estados Unidos. Gaddafi había olvidado que Occidente no tiene amigos, sino intereses.

Libia fue victima de la traición por parte de la Quinta Columna: la Jamahiriya Libia prohibió la formación de su propio partido político. Gaddafi nunca permitió la formación de una organización política vanguardia para la Jamahiriya Libia que promoviera la continua politización de las bases populares y filtrar al Estado libio de parásitos desleales. Así, todos los dirigentes del criminal Consejo Nacional de Transición Libia, hoy disfraz de “gobierno” en Libia, fueron ministros y responsables de altos cargos políticos durante los años de la Jamahiriya.

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